¿Miedo? Eso se deja en la caseta
Quique de Lucas se fisuró el cúbito de su brazo derecho en el fatídico partido de Copa ante el Lleida. Desde entonces no ha podido volver a jugar, por lo que su cuenta goleadora (cuatro en Liga) se ha quedado anticuada.

-¿Preparado para la vuelta a los campos?
-Listo del todo. No me duele nada el brazo y lo mejor es que jugando tampoco noto ninguna molestia.
-Menuda estadio para volver: San Mamés...
-Cuando dicen que es la catedral no exageran un pelo. He jugado allí dos veces y siempre siento algo especial. El año pasado me quedé con las ganas de ir. Tengo ganas de volver a pisar esa hierba.
-¿Para usted sería especial marcar allí?
-Está claro que San Mamés no es un campo cualquiera y un gol allí sabe diferente. No es lo mismo que en otro estadio. Por el momento llevo cuatro tantos y no pienso quedarme parado en esa cifra.
-¿Le obsesiona el pichichi?
-No, en absoluto. Soy de la opinión que el interés del equipo está por encima del personal. Mientras vayamos ganado la cosa irá bien, si marco yo mejor.
-¿A veces tiene miedo de no volver a golear?
-Yo el miedo lo dejo en la caseta, como los protagonistas de la película Un domingo cualquiera.
-¿Teme que si pierden se volverá a abrir la crisis?
-No. La semana pasada fue muy mala para todos y el partido contra el Tenerife resultó decisivo. Entre todos pasamos una prueba definitiva. Fue demasiado duro todo como para que se vuelva a hablar de crisis y de que el entrenador va a ser destituído.
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-En su día tuvo problemas con Flores. ¿Ha cambiado la tortilla, y ahora es usted quién más le apoya?
-Tampoco me considero el escudero de nadie. Lo úncio que sé es que el míster está haciendo una gran labor y era injusto todo lo que se estaba diciendo sobre. La conclusión es que todos luchamos por un mismo objetivo: llevar al Espanyol a lo más alto.