El efecto Helguera

Es el chico fashion del vestuario del Real Madrid, siempre vestido a la última y con el valor y la personalidad suficientes como para rescatar de los maravillosos 60 esos pantalones de campana que a Camacho y Juanito les quedaban niquelados. Pero Helguera es mucho más que un joven capaz de emocionarse no sólo con lo que tenga que ver con el fútbol. Este santanderino de 26 años se encuentra ante la oportunidad de explotar definitivamente como uno de los pilares básicos del Madrid del siglo XXI con cuyo diseño trabajan Florentino, Valdano y Del Bosque desde hace un año. Iván Helguera Bujía (el apellido de su madre define perfectamente su indomable carácter sobre el terreno de juego) ha estado en off (no operativo) durante dos meses que se nos han hecho interminables. El Madrid le ha echado de menos igual que las novias a sus hombres cuando se marchan al frente de batalla...
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Ese dedo que se rompió la veraniega noche del Trofeo Bernabéu ante el Inter de Vieri y Adriano le dejó tan cojo a él como a su equipo, cuyo fútbol se ha apoyado en unas muletas que han denunciado las deficiencias de un centro del campo que en la Liga ha naufragado con estrépito. Sin Helguera el Madrid perdió poder de intimidación en la medular, obligando a Del Bosque a buscar con Makelele y Zidane un rombo que no ha terminado de dar los frutos apetecidos. Además, con Iván el terrible el campeón de la última Liga poseía una baza ofensiva basada en su poderoso remate de cabeza y en sus llegadas desde atrás. Pero eso ya es pasado. Helguera sabe que debe cambiar su chip y que a partir de ahora su acomodo táctico reposará en el eje de la defensa, junto a Fernando Hierro. Helguera prefiere estar más arriba, pero ante los problemas de su tocayo Campo y de Karanka debe sacrificarse. Lo sabe y lo acepta.
Helguera no debe olvidar que se consagró en el Olimpo futbolístico jugando de cierre. Un asa de la Octava es suya. En París estuvo imperial. El Madrid le necesita atrás para darle equilibrio a Hierro y evitar que se repitan naufragios como el del Betis o Las Palmas. Con Iván debe empezar otra Liga.