Humildad y talento

J.I.Tornadijo
Redacción de AS
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Eusebio es la esencia del fútbol en sí. Talento, técnica y elegancia puestas al servicio de un deporte en el que lleva metido toda su vida. Desde La Seca llegó hasta la capital, Valladolid, para abrirse camino en este mundillo. De pequeño, ya era el mejor futbolista de su pueblo y tenía que jugársela. Todo le vino rodado. Llegó al Valladolid y debutó en Primera División. Después vino su paso fugaz por el Atlético de Madrid y, más tarde, su mejor época, la que vivió en el Barcelona. Con Cruyff, Koeman, Stoichkov y Guardiola ganó Ligas y se consagró en Wembley como campeón de Europa. Disfrutó jugando en un equipo de ensueño, casi irrepetible. Se consolidó como futbolista. Después vino el Celta y, de nuevo, en la recta final de su carrera, su querido Valladolid, en el que está a punto de superar el récord de partidos disputados por un futbolista en Primera División que ahora mismo ostenta Manolo Sanchís.

Pero Eusebio representa mucho más. En esta época repleta de divismo futbolístico, él se consolida como una excepción. Es correcto, educado y caballeroso, y puede presumir de haber sabido digerir el éxito sin sufrir ningún cambio en su personalidad, sin perder la humildad. Eusebio es, sin duda, un buen ejemplo a seguir por todos los aficionados a este deporte y, en especial, por los más pequeños. Me alegro por él, se lo merece, como futbolista y como persona.

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