Un minuto con muchas enseñanzas

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

De momento el Valencia está sin Copa, aunque ha anunciado su intención de recurrir. Independientemente del desenlace final que tenga el asunto (del peloteo entre comités se puede esperar cualquier cosa) quedan ya algunas enseñanzas. La primera es que la deportividad brilla por su ausencia. Las reglas amparan al Novelda y lo que hace es lícito, pero no es edificante. El partido lo ganó el Valencia. La irregularidad sólo duró un minuto. Claro que lo mismo que el Novelda lo hubiera hecho cualquier otro. El deporte nació con otro espíritu pero ya es una selva.

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Segunda enseñanza: ya está bien. El cuarto árbitro, que no vale más que para molestar a los entrenadores, debería molestarse a su vez en llevar este pequeño control. Dado que este problema aparece con más frecuencia de la esperada, sería bueno que la Federación proveyera soluciones. Lo tiene muy fácil. Y conste que también culpo a los entrenadores a los que les ha ocurrido, porque me parece una cuenta fácil de llevar. Y a los delegados. Y, dicho sea de paso, hay que aplaudir el gesto de gallardía de Sol, que acepta su culpa (repetida, ya le pasó con Valdano) y dimite.

Y por último, éste es un caso más del barato funcionamiento del sistema de administración de justicia de nuestro fútbol. Cada caso de éstos se ha visto de una manera distinta. El anterior, el del Getafe-Compos, se resolvió por la brava y en horas. A esto se le han dado más vueltas porque se trata del Valencia, y si llegan a ser el Madrid o el Barça se le hubieran dado más todavía. Y otra cosa: ahora que el Valencia se va de la Copa por un minuto de Serban, es imposible dejar de recordar la gran cantidad de jugadores que jugaron con papeles falsos la Liga pasada. Y no pasó nada.

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