Mostovoi brindó un auténtico recital
El ruso marcó un hat-trick y aproxima al Celta a la siguiente ronda

Mostovoi nunca defrauda. El centrocampista ruso, que jugó su primer partido europeo de la temporada, ya que en los dos anteriores frente al Sigma Olomouc estuvo sancionado, despertó a sus compañeros del letargo en el que se encontraban y volvió a liderar la victoria del conjunto celeste con tres goles que dan vida al Celta para disputar con garantías el encuentro de vuelta en tierras checas.
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Y es que el Celta comenzó el partido al ralentí. Como si de un amistoso se tratase, los hombres de Víctor Fernández salieron al terreno de juego con una auténtica torrija que a punto estuvieron de aprovechar los checos para adelantarse en el marcador. Pero el Slovan Liberec, a pesar del orden y del depliegue físico que demostró, no estuvo fino de cara a la portería de Pinto. La primera media hora fue para olvidar, pero coincidiendo con los peores momentos del Celta, el Zar, quién si no, adelantaba a su equipo con un auténtico golazo de falta directa. El tanto hizo que el conjunto vigués se espabilase un poco y entonces llegaron las mejores ocasiones locales en jugadas de Jesuli, muy activo hasta su cambio, y Sylvinho.
La segunda parte comenzó con otro ritmo. En tres minutos, se vieron las mismas oportunidades que en la primera mitad, dos por parte celeste y una por parte checa, pero el mal estado del césped por la lluvia dificultó el habitual juego de toque del cuadro vigués. Y eso lo aprovechó el Slovan para conseguir el empate en una jugada desgraciada y en la que, tras varios rebotes, Cáceres marcaba en propia meta. Pero volvió a emerger la figura de Mostovoi cuando más lo necesitaba su equipo. Primero tras una jugada de Gustavo López, que salió a mediados de la segunda mitad, y que puso un centro medido a Edú para que el brasileño le pusiese un balón en bandeja al ruso. Y ahí Mostovoi nunca perdona. Y por último, cuando el partido ya agonizaba, en una jugada personal en la que de un recorte deja sentados a Kinski y a Johana. Mostovoi marca las diferencias.
