...Y se tiró a la piscina

J.I.Tornadijo
Redacción de AS
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El nombre de Cuauhtémoc Blanco parece que empieza a sonar con fuerza ya en toda España. Dos golazos, uno en Madrid y otro en Bilbao, han servido para que este mexicano que no ha tenido suerte hasta ahora recupere la sonrisa. Dicen en México que es un fenómeno. Los que lo ficharon en España también, pero la afición del Valladolid se mostraba escéptica. Dudaba de todo y especialmente de su recuperación. Un salvaje de Trinidad y Tobago le destrozó los ligamentos cruzados de su rodilla: en total, un año al paro. Pero este azteca de raíces profundas tiene raza.

Les cuento una anécdota que le define a la perfección. Verano de 2000, en Segovia, en una concentración del Valladolid. El médico le recomienda que tome un baño en la piscina como terapia a una lesión que sufría. Cuauhtémoc, sin encomendarse a nada, se tira al agua y, al poco tiempo, sus compañeros empiezan a preocuparse porque tardaba en salir. Le tuvieron que sacar porque no sabía nadar. Después se le preguntó al jugador por el origen de tamaña imprudencia. El mexicano, ni corto ni perezoso, contestó convencido: "Me dijo el doctor que me tirase al agua y yo lo único que hice fue obedecerle. Me tiré no más que por güevotes". Lo dicho, este chico tiene madera y no se viene abajo ante nada. Le seguiremos viendo en esta Liga. Se irá arriba por güevotes, como a él más le gusta.

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