El retrato de Dorian Gray

Tomás Roncero
Subdirector de Diario AS
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
Actualizado a

Noticias relacionadas

Oscar Wilde nos inoculó a todos malas tentaciones cuando escribió su novela 'El retrato de Dorian Gray'. En la ficción, un aristócrata comprueba como disfruta de la eterna juventud mientras que el cuadro de su retrato va plasmando las cicatrices que le va dejando el paso del tiempo y de la vida. Dorian Gray se creía inmortal, pero cada vez que miraba al cuadro veía reflejadas sus imperfecciones y sus debilidades. Por eso, ni el Madrid ni Fernando Hierro quieren cometer el mismo error. El capitán sabe que está ante sus dos últimas temporadas en la elite y busca un compañero de viaje aventajado y avispado para que la transición sea menos traumática. No quiere envejecer desde el deterioro de una trayectoria que a mí, personalmente, me parece casi inmaculada.

Pavón es el remedio. El se ha convertido en el bálsamo ideal para que Hierro no sufra en la última recta. El malagueño está encantado con este chaval de Getafe. Un tipo espigado de casi 22 años (los cumplirá el 9 de enero) que parece salido de una escuela de talentos. Alto, rubio, elegante en el corte, nada disperso, hábil en la defensa de anticipación y poco amigo de las frivolités. Hierro fue feliz con Pavón en Vitoria. Cuajó el mejor partido desde que empezó la temporada y el niño tuvo mucha culpa de ello. Un amigo de Hierro lo confiesa: "Con Pavón, Fernando está muy tranquilo". Buen síntoma.

Te recomendamos en Polideportivo