Goles a la altura de nuestra Liga
Fue fantástico el que marcó Diego Tristán el sábado, colándose por entre la defensa del Zaragoza como si fueran chavaletes de catorce años. Inolvidable también el de Iván Ania, la versión más redonda que pueda verse del célebre gol de Pelé, ese que nunca metió Pelé. Magnífico el de Cuauhtemoc Blanco, que ya limpió las telarañas en una escuadra del fondo Sur del Santiago Bernabéu, y que ayer volvió a lucirse en La Catedral, con su gol y con los que le dio a Tote. Imponentes los de Marchena y Calado, que le pegaron al balón como le pegaba aquel ya lejano Nelinho.
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Colosal el de Jorge en el estadio Insular. Y algunos más, que fueron estupendos también. Goles acordes con la Liga que estamos viviendo, una Liga tan fuerte que parece que en ella el Real Madrid y el Barça están destinados a vegetar. Sobre todo el Madrid, que anda con el freno de mano. Pero un poquito también el Barça, en el que Rexach parece encantado de empatar. Tenía a Reiziger listo con el 1-1, le sentó con el 1-2 pero en cuanto se produjo el 2-2 tiró de nuevo jubilosamente de él. Y acabó metiendo a Motta por Kluivert, en otro gesto falto de grandeza.
Falta de fe se llama eso. La fe que sí tienen otros equipos. Los gallegos, por ejemplo, y en ellos incluyo el Racing de Ferrol, que se asoma descarado a la parte alta de la tabla. O el propio Betis, que peleó con ganas y estilo bajo la lluvia de Balaídos. O el humilde Rayo, que dejó el farolillo rojo en manos del nunca bien ponderado Toshack. Claro que para fe, la de Freire, el hombre del día, el hombre del mes, el hombre del año. Se metió por una rendija imposible para ganar sólo por los palos, como Amedeo Leguisamo en el tango. ¡Qué lección para muchos!
