Rossi gana el título a lo campeón
Hay muchas formas de ganar un título de 500cc y Valentino Rossi escogió la mejor forma posible, con la novena victoria de la temporada.


A Rossi le bastaba simplemente acabar octavo, pero se dio el gustazo de batir a su archienemigo Max Biaggi por 13 milésimas en una carrera cuyo podio fue totalmente italiano, porque Capirossi completó la fiesta transalpina con el tercer puesto. El año pasado sucedió lo mismo, pero el ganador fue Max.
La carrera fue la más emocionante de la temporada en esta cilindrada, con un grupo de cabeza compuesto por nueve pilotos que cerraba Sete Gibernau. Pero de todos ellos, únicamente Barros (4º), Jacque (6º) y Haga (8º) trataron de tú a tú a los italianos en algunas fases de la prueba. Sorprende negativamente que en una carrera en la que el ritmo fue mucho más lento que en los entrenamientos y el grupo delantero multitudinario no aparecieran por allí ni Álex Crivillé (11º) ni Carlos Checa, que ni siquiera entró en los puntos al acabar 16º.
José Luis Cardoso protagonizó el incidente más preocupante del día en su entrada a boxes para a abandonar la prueba. Un mecánico del equipo de Jacque y Nakano no le vio y se avalanzó sobre su moto. Ambos necesitaron asistencia médica en el pit line y, afortunadamente, al final todo quedó sólo en un susto.
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En cuanto a la conquista del título de Rossi, qué se puede decir ya de este niño prodigio de 22 años que no se haya comentado antes. Se convierte en el piloto más joven de la historia capaz de ganar en las tres cilindradas que hoy se disputan. Antes sólo lo hizo el inglés Phil Read, pero para ello hubo de esperar hasta los 34 años. La fiebre amarilla, color con el que se identifican los seguidores de Valentino invadió el circuito de Phillip Island para celebrar junto a su ídolo este nuevo título que suma a los de 125cc en 1997 y 250cc en 1999.
Para la celebración, ha traído hasta Australia desde su Tavullia natal a 20 amigos, a los que ha pagado el viaje y alquilado dos casas que hoy corren el peligro de salir ardiendo en la celebración. También ha venido su madre y el que no lo ha hecho ha sido su padre, por miedo a volar. El bueno de Grazziano ya puede presumir de ver como el 46 que él llevo hoy lo luce otro Rossi, su hijo, de la mejor forma posible.