Primera | Real Madrid

10 puntos regalados

El Real Madrid ha recibido siete goles insólitos por claros errores defensivos

GOL INEXPLICABLE. Fernando Hierro toma la decisión de colocarse en la barrera por propia iniciativa ante el Valladolid. Es el último minuto del partido. El capitán se lanza inexplicablemente al suelo suponiendo que Cuathemoc Blanco va a disparar por ese flanco. Deja el hueco perfecto para que el balón llegue imparable a la red. Error grave del capitán.
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La teoría de que el Real Madrid se desinfla por la defensa se contrasta fácilmente con la radiografía de siete goles que han sido siete regalos. Despistes, falta de concentración, mala coordinación y otros defectos puntuales han dejado al equipo blanco sin al menos 10 puntos en la Liga.

Las culpas están muy repartidas en esta línea de retaguardia, aunque hay una constante sobre la debilidad de la pareja de centrales. La mayoría de los tantos llegan por una desincronización en las acciones de este eje fundamental como referente para la seguridad del equipo en retaguardia.

Caen sobre Hierro e Iván Campo la mayoría de las críticas, pues han estado involucrados en las incidencias más notables en mal ejercicio defensivo. El veterano capitán ha mostrado problemas especialmente en dos aspectos: la rapidez de reacción y la velocidad en el cuerpo a cuerpo.

Otras virtudes incuestionables le avalan: inteligencia al posicionarse, toque de balón en corto y en largo, salto poderoso en el corte, liderazgo entre sus compañeros. Ahora mismo la balanza cae más hacia los defectos por hechos contrastados, lo que no pone en tela de juicio méritos acumulados en una larga carrera.

En cuanto a Iván Campo, tiene la mala suerte de verse involucrado siempre en errores defensivos insólitos. Cuando no es un pase corto, es una entrada a destiempo o un posicionamiento erróneo. La verdad es que Iván tiene fuerza, garra, valor y se le recuerdan buenos marcajes en partidos trascendentales. Pero los lapsus aniquilan su credibilidad y acaban con la paciencia del madridismo. Lo quiera o no, siempre se ve en el ojo del huracán.

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Dice Valdano que "ser defensa del Madrid es la profesión más difícil del mundo". Siempre están al descubierto en los tiroteos. Y es por la vocación ofensiva del equipo. Hasta los laterales se convierten demasiadas veces en extremos, en una equivocada selección de las jugadas. Los centrales sufren estres al sentirse solos e indefensos cuando el rival llega a la contra, casi siempre en superioridad. Karanka sabe mucho de esto cuando cubre las espaldas a Roberto Carlos. Los regalos no sólo son responsabilidad de los centrales.

Mientras que el Madrid no consiga amarrar a los atacantes, no ganará partidos. A la defensa le falta autoridad, severidad en el corte, consistencia durante noventa minutos, ideas claras en el movimiento del balón, coordinación con los volantes y una firmeza en las marcas. Para escalar en la Liga tendrá que desterrar los regalos. No hay un equipo que perdone y mucho trabajo de entrenamiento por delante.

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