Digno de una final de Copa inglesa

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Acabó el partido y Juan Carlos Nieto le acercó el micrófono de Canal + a Giovanella. Estaba destrozado: "Preferiría estar en el lugar de Manuel Pablo", pudo articular entre sollozos. Fue el epílogo emotivo a un partido hermoso, que no debería ser compensado con la cicatera renta de un punto para cada contendiente, sino con tres. Este partido lo ganaron los dos. Y lo ganó Galicia. Y lo ganó España, lo ganó nuestra Liga, la mejor de todas. Tiempo atrás partidos así sólo se veían en Wembley en las finales de la vieja y gloriosa FA Cup.

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Todo el fútbol estuvo contenido en esos 94 minutos de rivalidad, entrega, pasión, deseo de victoria y respeto al rival y a la afición propia. Defensas duros, delanteros exquisitos, centrocampistas tenaces, porteros atentos y ágiles. Dos entrenadores altamente competentes, que llevan tiempo haciendo y rehaciendo sus equipos, porque sus presidentes les han aguantado las malas rachas. Dos muestras de lo que da de sí la buena tarea futbolística, el trabajo de cada día unido al ingenio individual y al espíritu de grupo. Estuvo hasta bien arbitrado, por encima de algún error puntual.

Undiano Mallenco, y me da gusto decir esto, estuvo a la altura, sin dejarse desbordar por la pasión ambiental, por el alto ritmo del partido, por la dureza, por la rivalidad. Por desgracia, por tenerlo todo el partido también tuvo el drama de la tremenda lesión de Manuel Pablo. Por una vez en mi vida deploré la perfección de las transmisiones de Canal +, que nos mostró en toda su inevitable crudeza el daño sufrido por el bravo defensa canario. Desde ahora empiezo a contar los días hasta su feliz reaparición. Un partido así no debe dejar ninguna víctima.

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