Nervios y tensión entre los coches
Los directores de Ángel Casero y Óscar Sevilla pudieron liberar ayer toda la presión acumulada durante la Vuelta.

"La Castellana te da la Vuelta", gritó Juan Fernández desde el primer coche Festina al campeón Casero cuando ya encaraba victorioso la Plaza de la Cibeles. No encontró un halago mejor. Miró a su alrededor y distinguió a los valencianos que animaban a su corredor y los madrileños que pujaban por los dos. Fue casi su último grito tras más de 45 minutos de tensión al volante y al micrófono.
Fernández y Belda afinaron la voz y el ingenio para animar al suyo desde la misma rampa de salida. "Venga que vas como una moto ...vamos niño", gritaba Belda mientras conocía las primeras referencias, que favorecían a 'su' Sevilla. Poco les duró la euforia. Tras la Cuesta de la Vega, Óscar sufrió un contratiempo, ya que rompió el reposa brazos del manillar y la aerodinámica del albaceteño empezó a fallar.
"Serenidad, que vamos a por él. Somos cuatro segundos mejor. Esta Vuelta es tuya, Ángel". Era el turno de Juan Fernández, que respiraba tranquilo viendo que el especialista volteaba las cifras antes del kilómetro diez. Ana, la mujer del valenciano, cogió el micrófono y aupó a su marido. ¡Qué aliento!
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Casero fue aumentando progresivamente la ventaja con Sevilla. Belda es viejo zorro y disimulaba: "Venga tres segundos peor (eran seis), vamos 'Sevillita'...". Al filo del kilómetro 26, Casero ya era ganador virtual de la Vuelta. No cabía el disimule. "Le noto bajo, la Vuelta está muy complicada porque la progresión de Casero es mejor", decía Belda en la radio. Mientras, Juan Fernández se crecía: "Dobla a Heras, no pares. Es tu Vuelta, a morir sin reservas". En la guerra todo vale.
Curioso fue constatar que el único momento en que Fernández y Belda coincidieron fue en la última recta. Ambos clamaron, "¡tú eres el ganador!". Uno lo fue, el otro lo será. Uno entró alzando los brazos en plan sprinter, el otro lo hizo ovacionado por la multitud. Quizás querían darle el maillot de ganador moral. El aplauso fue desigual. Ángel Casero recibió el justo premio a una justa victoria. Óscar Sevilla se llevó honores de ganador. Juan Fernández y Vicente Belda descansaron la voz y el espíritu.