La implacable infalibilidad de la Ley de Murphy
Ya conocen el enunciado: "Si se cae la tostada, caerá inevitablemente por el lado de la mantequilla". Aplicado al Madrid sería: "si alguien tiene que lesionarse será el nueve". O si no, su suplente. O el suplente de éste. Así pasó el año pasado, cuando empezamos la temporada con la alarma de que Morientes se había quedado solo. Bueno, pues al final, ni él. Se pasó el año entre lesiones y recuperaciones. Eso dio la oportunidad a Guti, que la aprovechó muy bien: catorce goles. Y ahora resulta que el que se lesiona es él. Y encima Raúl anda tocado y va a tener que pasar una prueba...
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Un maleficio persigue al Madrid. Una especie de duendecillo travieso que le viene a hurgar en la herida, a señalarle lo que ha hecho mal. ¿Un solo nueve? Pues toma. ¿Etoo al Mallorca? Pues toma. ¿Tote al Valladolid? Pues toma. ¿Congo sin inscribir? Pues toma. Una plantilla en la que hay superpoblación de extremos izquierda (o similares) sufre el castigo de las lesiones donde más le puede doler. A veces me pregunto si Congo será tan malo. Si no podría haber tenido un hueco en la plantilla. Al menos, como él mismo ha venido pidiendo, hasta diciembre.
Eso le da un interés extra al partido de esta noche, que en principio despierta poca emoción por la categoría del rival. La emoción esta jornada se la apunta de momento el Depor, que se dejó ayer la piel para evitar una derrota que podría haber sido grave. Veinte minutos de torrija le habían dado al Olympiakos la posibilidad de llevarse el partido. Hasta que el Depor dijo basta y se echó a la batalla con todo lo que le quedaba. El trance heroico del final quedará para el recuerdo como un eslabón más en esta leyenda europea que el Depor va tejiendo poco a poco.
