Mazzola: "Lo único que recuerdo de mi padre es su mano"
Sandro Mazzola tenía seis años cuando falleció su padre en Superga. "No recuerdo nada de él, lo he olvidado todo. Son seis años de mi vida que se han borrado por completo. Lo único que recuerdo es su mano. Su mano me daba seguridad, me hacía sentirme fuerte. Lo recuerdo rodeado de aficionados pidiéndole autógrafos y yo, cogido a su mano. Mi padre me parecía un gigante, aunque luego he podido comprobar que no era tan alto como yo imaginaba", explica.
"Voy a Superga todos los años, pero voy solo. Nunca he estado en un acto conmemorativo oficial. La primera vez que estuve allí fue Lorenzi, siempre Lorenzi, el que nos llevó a mí y a mi hermano. Él conducía como un loco un coche pequeño y casi nos matamos en aquella infernal carretera. Es increíble lo de Lorenzi. Sin tener una relación tan directa con mi padre, porque sólo coincidió algunas veces en la selección italiana, se ha portado como si fuera de nuestra propia familia. Eso demuestra el gran respeto que le tenía a mi padre y su sentido de la amistad", señala.
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"Al principio, cuando empezaba a jugar, me perjudicó apellidarme Mazzola. Con 14 ó 15 años iban a verme porque creían que iban a ver jugar a mi padre. Decían que no valía, y llegué a creérmelo, porque estuve a punto de dejar el fútbol por el baloncesto. Pasé una prueba con los juveniles del Simmenthal. Era un buen base. Durante dos meses jugué en el Inter y me entrené con el Simmenthal. Pero pronto comprobé que lo que me gustaba era el fútbol. Recuerdo un artículo en el desaparecido diario La Notte. "¿Y si se llamara Petirrossi?", se titulaba.
Venían a decir que jugaba en el Inter porque me apellidaba Mazzola. Pero una semana más tarde, tras una buena actuación frente a la Sampdoria, titularon: "Sandrino: ha llegado Meazzola". ¡Me comparaban con el gran Meazza!", rememora.