¿Y qué pasa ahora con Zidane?

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

La pregunta surge sola. El Madrid, falto de Zidane, colocó ayer sobre el Olímpico de Roma el equipo de la temporada anterior. Sólo un cambio: faltaba Helguera y en su lugar estaba Flavio, jugador similar, aunque algo inferior, porque le faltan la seguridad y la llegada del cántabro. Y con el equipo de la temporada anterior el Madrid se sacudió el despiste, se sintió cómodo en su piel y desarrolló una exhibición clamorosa ante el Roma. Los apuros finales (bien, Casillas) son una anécdota. El Madrid debió golear mucho antes al rival, que revivió por el penalti de Karanka.

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Entonces, decíamos, ¿qué pasa ahora con Zidane? En principio, parece tan damnificado por este partido como el mismísimo Capello, cuyo prestigio ante el numeroso madridismo que aún le añora habrá sufrido un buen revés. Pero será difícil que Del Bosque no termine por integrarle. Se siente obligado a ello, de hecho lo está, por su disciplina por la casa y porque es un reto serio para un entrenador. Del Bosque recompuso los destrozos de Toshack y acabó ganando la Champions pese a la prolongada falta de Hierro, recurriendo a tres centrales. Luego le llegó Figo, modificó el equipo y el resultado fue la Liga y el juego que volvimos a ver anoche. Ahora le proponen el más difícil todavía. Es cuestión de arrimarse.

Pero la principal lectura de la noche es la victoria y el buen juego. Los puntos lo arreglan todo, con o sin Zidane. Y el Madrid ya tiene los tres más difíciles de la liguilla. Como también tiene tres (felicidades), el Mallorca, que debutó a lo grande. Buenas noticias, que esperemos que hoy sigan. A base de cosas así podemos al menos soñar que nos escapamos de la tenebrosa realidad que nos rodea.

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