El Depor va a cumplir mil partidos en Primera
Va a ser este fin de semana, y no me gustaría que pasara inadvertido: el Deportivo de La Coruña va a cumplir mil partidos en Primera División. No es el primero que llega (quince lo han hecho antes, desde los infalibles Madrid, Barça y Athletic hasta los hoy segundas Racing, Oviedo y Sporting, pasando por su paisano y cordial adversario, el Celta) pero su presencia en este club exclusivo debe ser saludada con interés y efusión. No hace tantos años que el Depor era conocido, como lo fueron otros equipos antes, con el remoquete de equipo ascensor. Ahora ya no lo es.
Noticias relacionadas
Ahora el Depor es un equipo de Primera con todas las de la ley, es un equipo que se ha ganado el derecho a ser considerado, de nuevo según la terminología clásica, como un equipo de campanillas. Y es un equipo con una personalidad propia, capaz de edificarse y de reedificarse, de perder una liga por el fallo de un penalti en el último suspiro y de ganarla no mucho tiempo después, de morir y de resucitar, de llenarse de extranjeros y de, visto que eso no gusta, cambiar de línea y convertirse, sin que nadie se dé cuenta de ello, en base de la Selección Nacional.
Porque ese Depor que no hace tanto escandalizaba por no tener en sus filas a más jugador nacional que Fran (¡qué manera de jugar bien al fútbol, por cierto!) tiene ahora a Manuel Pablo, Valerón, Víctor y Diego Tristán como internacionales vigentes, más unos pocos que lo han sido y bien podrían volver a serlo, como Molina, Romero, Fran o Amavisca. Un Depor que está ahí, que llama la atención por fas o por nefas, que hace cosas, que influye en la historia del fútbol en este país. Es la obra de Lendoiro, al que hay que reconocérselo. Y de toda la ciudad, que le sigue. Felicidades.
