ATLETISMO | MUNDIALES EDMONTON 2001

Roncero se rebeló contra el imperio de los africanos

Si alguien desea reconocer la técnica de caza de los licaones, los perros cazadores de las llanuras de Kenia o Somalia, debe revisar urgentemente el vídeo de la final de 10.000 metros. Mejor, que lo describa el triunfador, el policía nandi Charles Kamathi : “No pensábamos que Gebrselassie iba a perder, aunque llevaba casi un año sin correr.

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Pero nuestro trabajo de equipo ha sido la clave que nos ha llevado a la victoria”. El trabajo de equipo que Kamathi describe se rodeó de una escenografía infernal, casi de Coppola o Joseph Conrad. El apocalipsis para Gebrselassie se produjo entre la vibración de tambores marroquíes, el flamear desesperado de banderas etíopes... y los tirones tremebundos de los cazadores kenianos, con un invitado especial: Fabián Roncero.

Con Paul Tergat en el sofá de su casa, a media carrera ya pudo verse que a Gebrselassie no le llegaba la sonrisa al cuerpo: en relevos atroces, Paul Kosgei, Cheruiyot Korir y el mismo Kamathi iban desecando el oxígeno y la frescura del Pequeño Negus. Roncero dio un paso al frente y se sumó a la algarada. A 350 metros de la meta, Gebre trató de cambiar a la desesperada, pero Kamathi estaba más fresco y saltó en la última curva, con sangre en los ojos y veneno en las intenciones. A fuerza de proteger a Gebre, que fue tercero, Mezgebu amarró la plata. Roncero y Ríos, quinto y sexto, batieron a los escoltas de Kamathi. Cuando Haile recuperó el aire y la sonrisa dijo: “Esta no será mi última carrera de 10.000 antes de pasarme al maratón. No pienso dejarlo como un perdedor”.

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