Roncero se rebeló contra el imperio de los africanos
Si alguien desea reconocer la técnica de caza de los licaones, los perros cazadores de las llanuras de Kenia o Somalia, debe revisar urgentemente el vídeo de la final de 10.000 metros. Mejor, que lo describa el triunfador, el policía nandi Charles Kamathi : “No pensábamos que Gebrselassie iba a perder, aunque llevaba casi un año sin correr.

Noticias relacionadas
Pero nuestro trabajo de equipo ha sido la clave que nos ha llevado a la victoria”. El trabajo de equipo que Kamathi describe se rodeó de una escenografía infernal, casi de Coppola o Joseph Conrad. El apocalipsis para Gebrselassie se produjo entre la vibración de tambores marroquíes, el flamear desesperado de banderas etíopes... y los tirones tremebundos de los cazadores kenianos, con un invitado especial: Fabián Roncero.
Con Paul Tergat en el sofá de su casa, a media carrera ya pudo verse que a Gebrselassie no le llegaba la sonrisa al cuerpo: en relevos atroces, Paul Kosgei, Cheruiyot Korir y el mismo Kamathi iban desecando el oxígeno y la frescura del Pequeño Negus. Roncero dio un paso al frente y se sumó a la algarada. A 350 metros de la meta, Gebre trató de cambiar a la desesperada, pero Kamathi estaba más fresco y saltó en la última curva, con sangre en los ojos y veneno en las intenciones. A fuerza de proteger a Gebre, que fue tercero, Mezgebu amarró la plata. Roncero y Ríos, quinto y sexto, batieron a los escoltas de Kamathi. Cuando Haile recuperó el aire y la sonrisa dijo: “Esta no será mi última carrera de 10.000 antes de pasarme al maratón. No pienso dejarlo como un perdedor”.