Berlanas rozó el bronce
Luis Miguel Martín Berlanas, cuarto en 3.000 obstáculos en el fragor de un combate ancestral entre keyos de Kenia y marroquíes berberiscos, enseña su gemelo desgarrado al respetable periodismo español: Berlanas, de San Martín de Valdeiglesias y de Pascua Piqueras, está contento, pero, al final de la batalla, sus piernas son una ruina.


En la izquierda hay un aparatoso tap o vendaje especial contra la tendinitis. En la derecha, Luismi exhibe algo parecido al zarpazo de un leopardo. Mientras, a Antonio Jiménez Pentinel, Penti, le brillan los ojos por su sexto puesto.
Dice Berlanas: “Cuando yo intentaba pasar, los de Kenia aceleraban y los marroquíes daban codazos. Estoy supercontento. La pena es que se ha metido tercero Ali Ezzine, que era un pájaro de cuenta y yo lo sabía...”. Que Ezzine era un pájaro de cuenta lo sabían casi todos: Berlanas y, por supuesto, los indígenas de Kenya, Yator, Bernard Barmasai y Reuben Kosgei.
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Son obstaculistas de la tribu keyo y, para hacerse una idea, este Kosgei es uno de los cinco kenianos con idéntico apellido que vagan de uno a otro lugar por el circuito mundial de pista y campo.
Así que los dos marroquíes —Boulami y Ezzine— intentaron endurecer la carrera para desgastar en lo posible a los asesinos silenciosos de Kenia. Pero buenos son éstos: al paso por el primer kilómetro (2:48), Barmasai y Kosgei rompieron el ritmo en un corte selvático: ahí cedieron dos españoles, Eliseo Martín y Pentinel, mientras Berlanas se iba al paso frenético de la jauría, jugándose literalmente la pierna y la cara. Los dos kilómetros se cubrieron en 5:33. Berlanas acarició la medalla y fue el mejor europeo.