Panzer Breuer
Grit Breuer, el panzer de Robbel, y de la última generación de walkirias de la extinta República Democrática Alemana, va ya por su segunda resurrección deportiva. Sepultada por toneladas de infamia y dopaje (por trampear con frascos, por meterse clembuterol, la hormona del ganado), Grit Breuer sufrió una muerte en vida en los primeros años 90.


Después, una operación en la espalda la impidió acudir a los Juegos de Sydney. Anoche, al cierre de esta edición, se disponía a competir por el título mundial de los 400 metros.
"Esto que me pasa ahora es un sueño que no hubiera imaginado en septiembre, cuando estaba en la clínica; ahora sólo quiero competir y disfrutar de la vida y del atletismo", dice la discípula y compañera sentimental de uno de los más famosos entrenadores de la RDA: Thomas Springstein. A él se debe la rehabilitación de Grit, el proyectil blindado del SC Magdeburg. Mientras, en Alemania se agiganta la reputación como especialista en atletas de alguien tan famoso como Hans Muller-Wohlfahrt, dedicado a la nutrición y médico-jefe del Bayern Múnich, que, además, asesora a la Federación Alemana y a cuantos atletas buscan su consulta en su clínica de Múnich
Ruptura con Krabbe
El escándalo del dopaje hirió mortalmente la amistad de Breuer con Katrin Krabbe, hoy una hermosa madre de familia en Neu Brandenburg: un tribunal de Múnich acaba de premiar a Krabbe con un millón de marcos alemanes (unos 90 millones de pesetas) tras una demanda civil de Katrin contra la IAAF por los daños que le acarreó su proceso por dopaje.
Breuer no perdono jamás a Krabbe que la abandonase a lo largo de toda esa tempestad. Eran casi hermanas, las entrenaba el mismo hombre, Springstein, sus familias eran amigas...
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Krabbe no volvería a competir tras su combate mortal con la IAAF, pero Breuer resucitó, siempre de la mano de Springstein, que con el tiempo se convirtió en su compañero sentimental. Y, aunque nunca mejoró sus marcas de 1990 y 91 (11.13, 22.45 y 49.42 de 100 a 400 metros), sí ha bajado de 50.00 en la vuelta a la pista (49.72), después de que una hernia discal la llevase al quirófano en septiembre de 2000.
Ahora ha aparecido en Edmonton más fuerte que nunca, más musculada incluso que el campeón masculino de la distancia, Moncur, un atleta de Bahamas que en la noche del lunes se proclamó sucesor del mismísimo Michael Johnson.