Zhanna Pintusevich destrona a la reina de América
El lunes 6 de agosto de 2001 dividirá en dos la vida de Marion Jones. "¿Cómo iba a imaginarme que iba a perder dos carreras de 100 metros en la misma tarde, cuando no había perdido una sola en cuatro años?", resumió una decepcionadísima Jones a los penúltimos reporteros que la perseguían hasta las puertas del control antidopaje tras uno de los peores días de su vida deportiva...


Pues Marion perdió esos dos "cienes" en poco mas de hora y media ante un pequeño, robusto y rencoroso tren blindado de Ucrania: Zhanna Pintusevich-Block a quien, por supuesto, se vio mucho menos asediada por la prensa que la reina caída.
No hay que darle mas vueltas a lo que pasó: en la semifinal y la final, los tiempos de reacción de Pintusevich y Jones fueron calcados: 0.122-0.145 y 0.123-0.145 segundos. Demasiado regalo ante una velocista de pura raza, como la ucrania, harta de derrotas y repleta de adrenalina, harta de ser "patito feo", como Ben Johnson con Carl Lewis. Con 10.82 (10.94 en semifinales), la compacta ex sovietica -"he cumplido la carrera y el sueño de mi vida"- ejecutó a Jones, que no pudo bajar de 10.85 (10.95 en semis). El bronce fue para la griega Ekateríni Thánou, que logró otro magnífico tiempo con 10.91.
Además, Marion, hace unas cosas rarísimas en los primeros apoyos, ella tan alta y zancuda. El recuerdo de Carl Lewis... "Sale demasiado alto y además no coordina la pierna derecha como queríamos; ahí está el secreto de lo que ha pasado, pero algún día tenia que perder", razonaba otro derrotado, Trevor Graham, entrenador de Marion. "Hay que ajustar la pierna derecha...", insistía, abatido, Graham, a quien este fracaso le puede costar caro. Lo que se estará riendo C. J. Hunter...
Hasta la semifinal "maldita", Jones había empalmado 55 victorias consecutivas en 100 metros, desde que perdiera ante Merlene Ottey en septiembre de 1997. "No soy una derrotada quejica: Zhanna ha sido una hermosa campeona, ha hecho una gran carrera, y mi salida me abandono hoy.
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¿Decepcionada? Un poquito, si, pero no puedo ganar todas las carreras de mi vida", insiste Jones a la puerta del control.
Y allí, alguien pregunta a Marion si, además de la falta de motivación, los problemas de su vida privada han influido en "esto". La Reina, "The Queen", sonríe por puro formalismo, se limita a dejar un "¿What...?", "¿Que...?", colgado del aire hirviente de Edmonton, y vira en redondo. ¿Va en busca del baloncesto perdido, de los dólares y micrófonos de la NBC...? La respuesta pueden tenerla Nike... y, tristemente para Marion Jones, un sujeto llamado C. J. Hunter.