ATLETISMO | MUNDIAL EDMONTON 2001

Rivalidad asesina

Cinco hombres, los estadounidenses Maurice Greene (9.88), Tim Montgomery (9.92), Bernard B Williams (9.95) y los británicos Mark Lewis-Francis y Dwain Chambers (9.97 ambos, hijos deportivos de Linford Christie) bajaron de 10.00 en los cuartos de final de 100 metros. Lewis-Francis impuso una nueva plusmarca mundial júnior ¿Cómo fue posible...?

Rivalidad asesina
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Lo sospechoso es que estas balas humanas se dispararon, supuestamente, con más de dos metros de viento en contra. Y lo increíble es que Greene firmara 9.88 tras frenar sus masivos hombros en los últimos 15 metros (confesión del interesado)... y con 5,1 metros de aire en contra. ¿Otro día de la velocidad como en las célebres pruebas de selección estadounidenses de 1968...? En la madrugada de ayer se celebró la final, de la que se esperaba todo.

Viento falso

"Si la marca de Greene se ha hecho en esas condiciones, eso equivale a 9.54 con el viento quieto", declaró el profesor Jesús DaPena, un biomecánico de la Universidad de Indiana. "Inexcusablemente, hubo un error en la medición del viento", añade DaPena. La empresa Seiko, encargada del cronometraje, admitió la existencia de un "fallo masivo" en su anemómetro ultrasónico, pero no reveló más detalles.

¿Más detalles? Todo esto pasó en la tarde bochornosa de Edmonton, a 20 grados, con humedad del 60%, sobre una pista ultraveloz y a casi 700 metros de altitud. Todos corrieron bien, relajados. Y encima, hay una rivalidad asesina entre Montgomery y Greene. Montgomery se quedó fuera del relevo olímpico 4x100 en Sydney (el de los histriones) por las presiones de Greene para que corriesen todos sus compañeros del grupo HSI, Johnson, Drummond y Williams. No lo va a perdonar en la vida.

Montgomery amenaza

"Sé que ahora voy a ganar yo el título mundial, y cuando lo haga, Maurice jamás volverá a ganarme", proclama Montgomery, que corrió en 9.84 en Oslo... con las zapatillas de una compañera de entrenamiento, una tal Marion Jones. Tim había perdido sus clavos con la maleta del equipaje, en el vuelo.

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"Que él diga lo que quiera: si hago la marca que tengo en mis pies, el mundo va a quedar impresionado", zanjó Greene tras el 9.88. Boldon, otro de HSI, no bajó de 10.13 porque la IAAF le prohibió los clavos de sus nuevas zapatillas Adidas. Es la última competición de Bailey, ex campeón olímpico y plusmarquista mundial, pero pocos se cuidan de ello.

Y todo está preparado como un combate de boxeo o de lucha libre: ríos de basura dialéctica, pechos, palabras y clavos fuera. Si el forzudo Mo Greene vale 9.54, esta es su gran oportunidad, Y si no, es la hora de la venganza del pequeño mariscal Montgomery.

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