Martínez compitió en la final más dura
"Voy a estar alerta y atento, más atento que nunca. Para mí, la única presión que existe puede ser el exceso de confianza. Nunca había tenido una calificación tan temprana, pero esos tres tiros me han ayudado a soltar el brazo y ajustar el movimiento. He lanzado en pura técnica, sin gritar siquiera. ¿Qué me ha dicho John Godina?... que cómo estaba de sensaciones y que estaba impresionado conmigo, con mi temporada".

Y esto otro, según el relato del mismo Godina: "Nos hemos dicho 'hola'. Me impresiona que Martínez pueda sacar tanta velocidad sin dejar de mantener una excelente continuidad en su movimiento, sin romper la forma...". Eran poco más de las nueve de la mañana casi otoñal en el Commonwealth Stadium cuando Manuel Martínez superaba (cuarto, 20,50 metros, tiros anteriores de 20,08 y 20,44) la calificación más fuerte en la historia de los Mundiales: el subcampeón olímpico, el estadounidense Adam Nelson, pasó en el último puesto (12)... con un tiro de 20,13 metros.
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El estadounidense Godina arriesgó y pasó en el último lanzamiento: 20,52. El surafricano Robberts tiró más que nadie (21,26). Tras él, el finlandés Karlsson, 20,72. También pasaron a la final Snyder (Can), 20,47; Bilonog (Ucr), 20,46; Peric (Yug), 20,43; Harju (Fin), 20,39; Olsen (Din), 20,32; Mikhnevich (Bie), 20,31; y Tiisanoja (Fin), 20,14.
"Mi segundo tiro ha sido, como mínimo, 20,70, pero han marcado sobre la huella anterior del canadiense Snyder, cualquiera ha podido verlo". Martínez apenas había roto a sudar. "Si no grito es que no voy a tope, que estoy a base de técnica", mientras Godina, Davis, Nelson y compañía sufrían como bestias de carga torturadas por la presión. "Esta es mi primera gran final como favorito para medalla. Ya que llego aquí con confianza, será mejor no perderla porque uno lo ve todo demasiado claro". Palabra de Martínez, palabra de un lanzador de élite mundial.