España sueña con cuatro medallas
Los primeros Mundiales de atletismo que van a celebrarse en América no interesan a los americanos, al margen de los atascados habitantes de Edmonton (Alberta). Tres mil atletas y cuatro mil millones de potenciales telespectadores son poco más que una mancha en los radares estadounidenses, interesados más por el béisbol, el fútbol americano, el nuevo contrato NBA de Vince Carter, la posible vuelta de Michael Jordan a las canchas o los derechos de las minorías gays.


"El problema del atletismo en Estados Unidos es que las distancias se miden en metros, no en yardas, y que no interesa si no se baten récords, lo que no puede ocurrir todos los días", sentencia Craig Masback, boss consejero delegado de la Federación de Atletismo de Estados Unidos (USATF).
Pero en Edmonton, con apenas 20 grados de temperatura y los representantes españoles quejándose del frío, comienza la próxima madrugada (en España) el evento más importante del verano deportivo mundial de 2001. Se trata, para qué engañarnos, de un Mundial con más ausentes que estrellas: Michael Johnson, el gran astro de Atlanta 1996 y Sevilla 1999, Fermín Cacho, John Capel, Abel Antón, Martín Fiz o Dawn Burrell no brillarán en el cielo canadiense. Maurice Greene y Marion Jones, en su nueva vida, están llamados a ser los actores más rutilantes en este escenario plagado de problemas, sospechas de dopaje y falta de atención por parte de los grandes medios de comunicación norteamericanos.
Doping en las finales
En cuanto al dopaje, otro mito, Carl Lewis, no ha tenido reparos en encender la mecha horas antes de la inauguración. "En ciertas finales de algunos eventos, hasta cinco de los ocho competidores están dopados", ha declarado a la revista Sports Illustrated.
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Por lo que respecta a los españoles, el equipo que el presidente Odriozola califica como "el mejor de la historia", puede sentirse satisfecho con una cosecha en torno a las cuatro medallas: la de supermán Martínez en peso, y algunas más que se puedan reunir entre otro lanzador, el canario Pestano (disco), fondistas y maratonianos. Éstos abren el teatro de operaciones a las 2,45 horas de la madrugada del sábado (La 2), con tres hombres (Peña, Rey y Cortés) entre las siete mejores marcas del mundo. Al menos, hay algún margen para soñar.
Los Mundiales se extenderán durante diez días, en los que el espectáculo podrá virar desde los mercadeos relacionados con el dopaje y las maniobras federativas de toda índole, hasta las proezas de los grandes atletas, que, a este paso, serán lo de menos. Pero, si algo le queda a este show es esa ilusión de que Greene, Jones, Martínez y los maratonianos produzcan el asombro que sólo despiertan las grandes hazañas. Por lo demás, América es sólo para los americanos.