JUEGOS PARALÍMPICOS TOKIO 2020

Ray Hennagir, un marine herido en Irak que se enrola en el rugby

El veterano estadounidense, de 35 años, pisó un artefacto explosivo que le hizo perder las dos piernas y cuatro dedos. Tras jugar en baloncesto y voleibol en silla se ha pasado al rugby.

Tokio
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Ray Hennagir, un marine herido en Irak que se enrola en el rugby
Dean Mouhtaropoulos Getty Images

La selección estadounidense de rugby en silla ha comenzado con autoridad estos Juegos de Tokio, imponiéndose este miércoles (63-35) a Nueva Zelanda. Ahí estuvo Ray Hennagir, de 35 años, un veterano de guerra que se ha enrolado en esta nueva aventura, después de haber practicado baloncesto y voleibol en silla. Es más, ganó dos medallas de oro en cada una de las disciplinas en los Warrior Games, un evento para personal militar enfermo o herido, organizado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Su vida cambió el 16 de junio de 2007, en una misión en Zaidon (Irak). Ray era ingeniero de combate de la Infantería de Marina y pisó un artefacto explosivo improvisado que le hizo perder ambas piernas y cuatro dedos de su mano izquierda. Desde ese momento tuvo que someterse a más de 50 cirugías en apenas dos meses. Cuando regresó a Estados Unidos comenzó la rehabilitación en el Centro Médico Militar Walter Reed en Washington y allí un terapeuta le animó a probar el baloncesto en silla de ruedas.

De tanto decírselo, terminó accediendo y aquella fue su mejor decisión. Se divertía y eso se veía en la cancha. De modo que destacó durante doce años en dicho deporte, jugando en la Universidad de Texas en Arlington, los Dallas Wheelchair Mavericks... Incluso se atrevió a ejercer de entrenador de un joven equipo local. Sin embargo, apareció un nuevo reto en su vida: esta vez el seleccionador nacional, James Gumbert, le reclutó para el rugby en silla de ruedas.

Es versátil, tal y como demostró en Irak. Sus tareas iban desde buscar escondites de armas y artefactos explosivos hasta reconstruir las bases existentes para garantizar la seguridad de las tropas. Una importante labor que le valió el Corazón Púrpura. Su aspiración estos días pasa por hacerse con una medalla. Además, asiste a una escuela de producción audiovisual y espera formar su propio sello discográfico y hacer vídeos para artistas locales.