JUEGOS OLÍMPICOS | GIMNASIA

El mago que rescató Deferr

Ray Zapata, que llegó a Lanzarote con nueve años desde República Dominicana, estuvo a punto de dejar la gimnasia cuando con 17 años le decían que era "mayor".

Tokio
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Rayderley Miguel Zapata Serrano es un gimnasta con flow. Un genio, pura inspiración, con sangre dominicana en las venas (nació en Santo Domingo hace 28 años). Por eso su pasión por el baile, por la bachata, el reggaetón y la salsa. También las canciones de su hermana Raycelis que resuenan en sus auriculares. Tiene chispa. Un carácter que, quizá, también le ha hecho a veces resultar un incomprendido en el mundo cartesiano de la gimnasia.

Recaló con su madre, Raysa, en Lanzarote cuando sólo tenía nueve años porque en la isla tenían unos conocidos, luego se les unió su padre, y hasta los 11 no comenzó a hacer gimnasia, después de engancharse viendo una exhibición. Enseguida entendió que quería volar: "Al ver esos mortales, lo tuve claro".

Y para volar en la gimnasia, hay que estar en un Centro de Alto Rendimiento. En el CAR de Madrid le dieron con la puerta en las narices. Pero otro espíritu libre, Gervasio Deferr (oro en salto en Sídney y Atenas y plata en suelo en Pekín, supo apreciar su talento. También Víctor Cano, otro exgimnasta. "Con 17 años me dijeron que no tenía posibilidades para la gimnasia y ellos fueron mis salvadores", recuerda Ray. Deferr lo acogió en San Cugat y ayer pudo emocionarse con su plata. La crisis golpeó fuerte a su familia, que estuvo a punto de ser desahuciada del piso en el que vivían, y el dinero (poco) que iba ganando Ray sirvió para evitar el desastre. 

Ray es un genio que ya tiene dos elementos de suelo incluidos en el código de puntuación de la Federación Internacional, el Zapata I y el Zapata II. Y eso no lo consigue cualquiera. Sólo "un pesao", como se define. En el futuro, quiere prepararse las oposiciones para bombero... A trepar por la cuerda tampoco le ganará nadie.