Málaga CF

Ramón ilusiona, Rafa responde y el Málaga suma más bichos

Juanpe cae, pero el partido de Las Palmas refuerza a los dos canteranos. Más recursos para Funes y un Málaga que encuentra soluciones ante los problemas.

11/04/26 PARTIDO SEGUNDA DIVISION 
MALAGA CF - UD LAS PALMAS
RAMON
Isidro González
Actualizado a

El Málaga pierde a Juanpe para lo que queda de temporada y el golpe es importante. Se suma a las bajas de Dani Larrubia y Dani Lorenzo en una zona del campo que sufre otro contratiempo y deja a Funes sin un futbolista que ya se había ganado un papel fiable dentro de la rotación. El jerezano se rompe, además, en su mejor momento, cuando estaba completando un partido serio ante Las Palmas hasta que ese gesto le obligó a parar de inmediato. No hubo dudas. Mala señal y peor confirmación después. Una pieza que sostenía, que equilibraba, que ofrecía garantías cuando le tocaba entrar. Y eso, en un equipo que vive mucho de la respuesta colectiva, pesa.

Pero el Málaga, al menos ahora mismo, está sabiendo responder a ese tipo de golpes. Y lo volvió a hacer el otro día. De la lesión de Juanpe salió una reacción que explica bastante bien el momento del equipo. Entró Rafa Rodríguez en el minuto 48, en frío, con el partido todavía abierto y con mucho por decidir. Y respondió. Entendió lo que pedía el contexto, que no era poco. Mucho trabajo sin balón, ayudas constantes, orden para que el equipo no se partiera y, además, criterio cuando le tocó intervenir con la pelota. No se limitó a correr. Jugó. Y lo hizo bien. Era justo lo que necesitaba en lo personal. Venía de semanas más discretas, con minutos donde había aportado más físico que presencia real en el juego. Esta vez fue diferente. Estuvo suelto, participativo, y dejó ver que puede ser una pieza útil en este tramo final, también por esa llegada que tiene y ese olfato que puede aparecer en partidos cerrados.

Ramón ilusiona, Rafa responde y el Málaga suma más bichos
Rafa Rodríguez prueba un disparo en el Málaga-Las Palmas.Isidro González

Un poco más tarde entró Ramón Enríquez. Y ahí el partido tuvo otro matiz. Volvía a La Rosaleda 414 días después, desde un Málaga-Tenerife el 25 febrero de febrero, más de un año sin pisar ese escenario en competición. Mucho tiempo. Demasiado. Y entró con naturalidad. Con el Málaga ganando por la mínima y con la necesidad de cerrar el partido sin conceder, Ramón no se escondió. Al contrario. Se le vio cómodo, con pausa, con personalidad. Condujo, filtró, eligió bien casi siempre y dejó ese sello suyo de futbolista diferente, de los grandes talentos de La Academia en la última década. El dato del pase, 19/20 de acierto, refuerza la actuación, pero lo más importante fueron las sensaciones. Físicamente se le ve más fuerte, con más capacidad para aguantar contactos.

Ya había dejado una buena carta de presentación en Riazor, donde el equipo mejoró con su entrada, y ante Las Palmas le dio continuidad. Media hora de jerarquía que invita a ilusionarse, aunque siempre con ese freno lógico por todo lo que arrastra detrás. Aun así, el Málaga recupera a un jugador que, si encuentra continuidad, tiene nivel para marcar diferencias. Porque lo ha tenido siempre. Porque es el capitán. Y porque, además, deja una consecuencia interesante en lo colectivo.

Ramón ilusiona, Rafa responde y el Málaga suma más bichos
Primer plano de Ramón Eiríquez.Málaga CF

De cara al partido en Almería regresa Izan Merino tras cumplir ciclo, y eso añade más competencia a un centro del campo donde Carlos Dotor y el propio Izan parecen fijos. Pero esa tercera plaza, la que ha quedado abierta tras la baja de Dani Lorenzo, se convierte ahora en un espacio de oportunidades. Ramón, Rafa, incluso otras piezas que puedan aparecer. Funes tiene donde elegir. Y ese es uno de los grandes mensajes que deja este Málaga. Que más allá de las bajas, de los golpes, el equipo sigue teniendo recursos. Que entra uno y responde otro. Que el nivel no se desploma.

Ramón ilusiona, Rafa responde y el Málaga suma más bichos
Dotor, durante el Málaga-Las Palmas.Isidro González

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A todo eso se suman detalles que refuerzan la idea. La vuelta de Darko Brasanac tras cinco meses, los minutos de Dorrio, siempre útil en ese papel de agitador, la sensación de que la plantilla está viva y preparada. El Málaga pierde piezas, sí. Pero también encuentra soluciones. Y en ese equilibrio se está moviendo con soltura un equipo que ha convertido la respuesta colectiva en su mayor fortaleza. Y así se explica el Málaga de los bichos.

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