REAL VALLADOLID

Orta y el mercado condicionado

La delicada situación económica del club, con algunos salarios desorbitados para Segunda, ha limitado la capacidad de firmar del Real Valladolid.

Valladolid 11/7/2025. Victor Orta en la presentación oficial de Iván Alejo y Guilherme como nuevos jugadores del Real Valladolid. Photogenic/Miguel Ángel Santos
PHT MAS
J.I.Tornadijo
Actualizado a

Ha sido un mercado de fichajes muy complicado para el Real Valladolid y para Víctor Orta. El dato de que sólo se hayan invertido 200.000 euros en incorporaciones y se haya vendido por razón de 11 millones demuestra claramente las intenciones y capacidad de pegada del club pucelano. Era un mercado para, primero, sobrevivir. Con una economía apretada, como ha reconocido recientemente Gabriel Solares, al club no le quedaba otra que tratar de reducir salarios y gestionar ante la carga económica que propiciaban algunos contratos de jugadores. Cuatro de ellos acumulaban el 80 por ciento de la masa salarial de la primera plantilla, los de Marcos André, Javi Sánchez, Amallah y Latasa.

Teniendo en cuenta que con Latasa se contaba y que él quería seguir, el objetivo era conseguir la salida de los otros tres. Y eso no ha salido bien. Se ha marchado Amallah, cobrando la mitad de la ficha de esta temporada y se han quedado Javi Sánchez y Marcos André. Bien es cierto que el central podría salir a México, pero es algo que no se puede asegurar. Javi empieza a valorar la opción de quedarse en Valladolid. Tampoco sería una mala noticia poder contar con el mejor Javi Sánchez. Otra cosa será tratar de recuperar la mejor versión de Marcos André.

Y en cuanto a las llegadas, echo en falta la presencia de otro goleador y de un medio centro al estilo Monchu o Roque Mesa. Un organizador. Veremos si con Lachuer y Ponceau se suple ese aspecto y si Sergi Canós puede ser ese segunda punta que compense la falta de gol que se intuye en el ataque pucelano. Dicho todo esto, hay que entender que la economía ha dado para lo que ha dado y que lo fundamental es soltar lastre y no hipotecar con contratos inasumibles el futuro de la entidad. Por eso vengo diciendo que el ascenso, este año, no puede ser una obligación. Sí debe ser un objetivo y una ilusión pero el realismo coloca al club en un proceso de reestructuración tratando de ganar músculo para afrontar el gran reto en el plazo más corto posible. Pero ese plazo, es probable, que sea de más de una temporada. Engañarse con otra situación es hacerse trampas al solitario.

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En cualquier caso, Almada y sus jugadores tratarán de romper los pronósticos y de estar lo más arriba posible. El ritmo de trabajo del uruguayo es muy alto y los jugadores lo resistirán si las cosas van bien. Mientras el equipo responda en los partidos y lleguen los resultados todos serán soldados de Almada. Si los resultados dejan de llegar no tardaremos en escuchar aquello de que el entrenador les tiene reventados y que por eso la plantilla empieza a dudar. Esto es el fútbol, pero la apuesta de Almada es arriesgada y lo sabe. El futbolista es egoísta y quiere ganar. Mientras gane aguantará el alto ritmo del trabajo sin rechistar. El día en el que los resultados se tuerzan, el jugador, será el primero en dudar. Ojalá todo salga bien pero el curso 25-26 tiene curvas que habrá que superar.

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