Los ‘propietarios’ del Real Madrid
Bellingham adquiere parte de un equipo de críquet y se une a Mbappé, Vinicius y Courtois, inversores en clubes de fútbol. Diseñan el nuevo perfil de fútbolista-empresario.


El Real Madrid es una maquinaria transnacional que trasciende desde hace tiempo el puro y simple fútbol. Lo explica su mastodóntico presupuesto (1.248M€ esta temporada) y la estimación como club más valioso del planeta por parte de un referente como Forbes. Bajo ese poderoso influjo, varias de sus superestrellas están entrando también en otra dimensión. Paradójica, además. En un club de fútbol sin propietarios, Mbappé, Vinicius y Courtois son propietarios o copropietarios de clubes de fútbol. Y desde esta semana, Bellingham lo es de uno de críquet profesional...
Se está acelerando el proceso. No son futbolistas retirados buscando un nuevo camino. El modelo de Mbappé, Vinicius, Courtois y Bellingham es diferente. Están en plenitud y entran con un detalladísimo modelo de negocios entre manos.

“Ya no se compran los clubes por cuestiones emocionales, se miran los beneficios futuros con la revalorarización de esos clubes”, indica un experto en sports business consultado por AS. “Se calcula que el ecosistema económico del fútbol está sólo al 40% de su potencial de crecimiento”. Como explican los economistas Luis Carlos Sánchez, Ángel Barajas y Patricio Sánchez Fernández en un trabajo de investigación clave para entender esta nueva dinámica y en el que analizaban 61 operaciones de compraventa de clubes de fútbol, “la valoración de los clubes de fútbol en las adquisiciones está influida por parámetros financieros, no depende de cuestiones subjetivas de los compradores”. No son caprichos, el dinero manda.
Problemas en Caen
Mbappé y Bellingham han intentado unir, aunque fuera muy tangencialmente, ambos factores, lo sentimental y la cartera. Kylian se aprestó en 2024 a comprar un paquete de acciones del Mónaco pero se dio con un muro y se redirigió a por el Caen, club en el que hizo una prueba de niño. No fue algo simbólico. Lo compró casi entero (en torno al 80% de las acciones) a través del holding con el que el crack gestiona su emporio, Interconnected Ventures, por una cantidad que los medios franceses estiman entre 15 y 20 millones… Control total. Kylian no se ha dejado ver por el club, que gestiona su mano derecha empresarial (Ziad Hammoud, ex alto cargo de BeIN Sports), pero sí su madre y consejera, Fayza Lamari.
La cosa no le va bien. La temporada pasada los hinchas del Caen, en plena crisis deportiva, sacaron una enorme pancarta: “¡Mbappé, el Caen no es tu juguete!”. El equipo acabó descendiendo a Championnat National (la tercera categoría) y ahora marcha en ella octavo y sin opciones ya de subir.
Bellingham se ha metido en el críquet profesional porque lo practicó de chaval y porque se trata de un nuevo equipo en su tierra, el Birmingham Phoenix. “Sentía que le debía algo a la ciudad”, decía la estrella madridista en el anuncio oficial. Luego vienen los números. Su relativamente modesta inversión, un millón de euros, supone algo menos del 2% del club (en el que participa, también minoritariamente, Tom Brady) pero el potencial de la nueva liga en la que están inscritos los Phoenix es altísimo. Se estima que Jude podría doblar el valor de su apuesta en apenas diez años.
Los casos de Courtois y Vinicius entran en el terreno de la inversión pura y dura. El belga se ha unido al Le Mans francés aportando cerca de 1M€ a través de su propia plataforma de inversión, NxtPlay Capital. Posee una copropiedad minoritaria, pero con compañía selecta (Djokovic, los expilotos Felipe Massa y Kevin Magnussen...) y que pinta a ser una mina. Según varios estudios, Tibu podría “triplicar o cuadruplicar” lo invertido si el club asciende a la Ligue1. Está en ello. El Le Mans es segundo en la Ligue2, en ascenso directo, a falta de dos jornadas. Lo mismo busca Vinicius, en su caso liderando un grupo inversor que adquirió hace unos meses por 10M€ el 80% del Alverca, de la Segunda portuguesa. Aumentar valor y crear un puente para traer futbolistas brasileños a Europa.
Todos forman de parte de una tendencia que parece imparable entre las superestrellas, a caballo entre el césped y los consejos de administración.
Beckham, otra vez, cambió el juego
Hasta David Beckham, pionero no sólo en la metrosexualidad, no se asociaba a un futbolista o exfutbolista del Real Madrid con una fuerte posición accionarial en otro club. Había que mostrar mucho músculo financiero y los jugadores estaban menos asesorados sobre sus ingentes finanzas.
Pero Becks cambió el juego. Lo hizo ya retirado, aunque el puente hacia la MLS lo tendió aún en activo cuando accedió a ir a Los Angeles Galaxy a cambio de que la MLS le vendiera el derecho a una nueva franquicia por 25 millones de dólares. El Inter Miami lo levantó de cero y hoy su valor estimado es 1.350 millones. Como subraya un reportaje de ESPN sobre el inglés, “comenzó a pensar como propietario cuando aún era jugador”. Su ejemplo anticipó lo que ha venido con Mbappé, Vinicius, Courtois y Bellingham.

Detrás de la seductora sonrisa del histórico 7 del United y 23 en el Madrid han venido el resto y entre ellos, otros madridistas. Como Modric, reciente nuevo accionista del Swansea galés (y se le acaba de unir el conocido rapero Snoop Dogg). Incluso otro galáctico, Ronaldo Nazario, pero con un sistema completamente distinto al del croata y el inglés. Entró en 2018 en un club establecido pero al que nada unía, como es el Valladolid, y siete años después salió tras una gestión volátil, con un deterioro de imagen (el recurrente ‘Ronaldo Go Home’ en Zorrilla) y con una ganancia mínima.
No ha sido el único. También le quemó en las manos a Ibrahimovic su incursión en 2019 en el Hammersby sueco. Compró el 25% de un club que era el gran rival del Malmö, la ciudad y la entidad donde comenzó. Su estatua allí fue vandalizada...

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Cristiano y Messi han trasladado años después de dejar España su competición aquí al prisma empresarial. El astro portugués entró en febrero en el Almería adquiriendo el 25% de las acciones y la semana pasada se confirmó la compra del Cornellà (Tercera RFEF) por parte del crack argentino. El prototipo de inversor en clave española no podía ser otro que Piqué y su Andorra. Lo compró por 300.000€ en Primera Catalana a través de su conglomerado mediático-empresarial Kosmos, inyectó dinero hasta llevarlo al fútbol profesional y ahora el club está estratégicamente posicionado y con un valor estimado de 10M€.
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