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BARCELONA

El último desafío de Piqué

Los fichajes de Koundé y Christensen, más la explosión de Araújo, hacen peligrar una titularidad de tres lustros. Xavi ya ha avisado: “No cuentan los nombres”.

Actualizado a
Gerard Piqué, en el partido ante el Red Bull.
KENA BETANCURAFP

Acostumbrado a desafíos de todos los colores, en el césped y fuera, durante toda su vida, tal vez Gerard Piqué esté ante el último mientras sea futbolista en activo: defender su titularidad en el Barça como ha hecho durante los últimos tres lustros se antoja, ahora sí, una empresa complicadísima a sus 35 años y medio. Para él, que hace menos de un año proclamaba, en una entrevista a El País, “no aceptaré retirarme siendo suplente, el reto es mayúsculo porque, a día de hoy, apunta a empezar la temporada en el banquillo.

Pero Gerard tiene agallas. “Tráeme al mejor central del mundo, que vendrá para ser suplente”, dicen que desafió hace pocas fechas Piqué a Laporta y Xavi cuando le dijeron que su condición de vaca sagrada ya no le garantizaba nada en el nuevo Barça de la temporada 2022-23, como invitándole a salir para ahorrarse así su multimillonaria ficha. La cercanía preelectoral que hubo con Laporta para enfado de Víctor Font (en Barcelona fueron conocidas sus cenas cuando el abogado todavía era candidato) parece haber desaparecido. Pero aunque un fuerte runrún incluso dio por hecho una posible marcha prematura del central, el jugador sigue luchando y ha estado trabajando este verano en circunstancias personales nada fáciles después de su divorcio. Y con los problemas físicos arrastrados de las últimas dos temporadas, en la rodilla derecha y el abductor izquierdo respectivamente.

Piqué, que apenas ha jugado ratos en pretemporada (en los que, además, ha sido pitado con cierto mal gusto en Las Vegas y Dallas), porque todavía no está al cien por cien, se enfrenta al más difícil todavía. En el centro de la defensa ya se había consolidado Araújo, pero es que, además, el Barça ha fichado a Christensen y Koundé. El uruguayo y el francés son centrales rapidísimos. La intención de Xavi es jugar con la línea defensiva lo más arriba posible, sea con dos o tres centrales. Para Piqué, eso ya no resultaba posible la temporada pasada. Un central que en su tiempo ganó sprints largos en los Clásicos al mismo Cristiano Ronaldo, es ahora un defensa ya de 35 años con tendencia a protegerse. Su experiencia y brillante lectura del juego le permite hacer todavía partidos de mucho nivel, pero inconscientemente, tira hacia atrás al equipo. Eso le puede penalizar en el intento de mantener la titularidad.

Resultará interesante saber de qué manera se va a reinventar Piqué para continuar siendo un jugador válido para el equipo y, sobre todo, para cumplir aquello de que no aceptará retirarse como suplente. Puede ser su último desafío. “Si en esta próxima temporada está al cien por cien, hay pocos centrales en el mundo que puedan dar su rendimiento”, le defendió una leyenda del club, Carles Puyol. Piqué, de momento, mantiene un perfil bajo. Tampoco es casual. Tanto Xavi como Laporta le han pedido que evite exposiciones públicas y apariciones que no tengan que ver con su desempeño profesional. El central, tipo inteligente, va a obedecer porque sabe que es lo que toca. Siempre ha sabido esperar su momento. Y aún cree que tendrá alguno grande.

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