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VALENCIA | CAÑIZARES

Cañizares: “El capullo de Oliver Kahn no nos dejó ganar en Milán”

Cañizares reflexionó sobre su vida y su carrera durante la presentación de su biografía: “Cañete, mucho más que un gran portero” (Editorial Sargantana).

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Kahn consuela a Cañizares tras la final de la Champions de 2001.

Santiago Cañizares (Puertollano, 1969) presentó su biografía en Valencia. Tenía que ser en Valencia, ciudad a la que llegó ya con 28 años, pero en la que se hizo leyenda y creció su familia. El libro es un acierto en cadena. La editorial Sargantana tuvo ojo para continuar con un personaje como Cañizares su saga de biografías con pasado blanquinegro, que arrancó con Mario Alberto Kempes y continuó con Ricardo Arias; Santi fue sagaz a la hora de elegir a un periodista con afinidad como César Toldrá para que le escribiera y éste a su vez inteligente para involucrar en su aventura a un maestro como Alfonso Gil. Y todos ellos acertaron con título de la obra: “Cañete, mucho más que un gran portero”. Porque eso es el protagonista en cuestión, para muchos el mejor portero de la historia del Valencia, para todos, un protagonista que nunca pasa desapercibido, una persona con infinidad de experiencias y pasajes que contar, buenos y malos, como la vida misma.

Con prólogo de Iker Casillas y epílogo de Roberto Fabián Ayala, Santiago Cañizares presenta a Santi, a Cañete y a Cañizares. Al niño que creció en Puertollano y al que cuenta en Youtube sus inquietudes rústicas, al capitán de un Valencia inolvidable y al piloto de rally, al héroe de España en una noche sevillana contra Dinamarca y al internacional que se perdió el que iba a ser su cuarto Mundial por un bote de colonia, al hijo de Pepe y Mari y al padre que perdió a un hijo de 5 años por un cáncer.

Las 426 páginas de la biografía son una obra coral, en la que ha participado Diario AS con su archivo fotográfico y en especial el compañero Alberto Iranzo, y a la vez un Tetris para encajar todo lo que Cañizares tenía que contar. De ahí que las cinco reuniones previstas por los autores para escuchar las aventuras y desventuras de este hidalgo manchego tuvieran que ampliarse hasta quince e infinidad de llamadas. Porque Cañizares cuando se involucra en un proyecto, da todo de sí. Así que seguro que hay perlas en el libro, porque cuando Cañizares quiere decir algo, gustará más o gustará menos, lo dice. Como dicen los autores de la obra: “Es un personaje con sustancia”.

GRAFCVA9714. VALENCIA, 15/11/2022.- El ex guardameta internacional Santiago Cañizares posa junto a los periodistas César Toldrá (i) y Alfonso Gil (d) durante la presentación del libro "Cañete. Mucho más que un gran portero", que recoge la trayectoria deportiva y personal del excancerbero tanto en la portería como lejos de ella. EFE/Manuel Bruque
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GRAFCVA9714. VALENCIA, 15/11/2022.- El ex guardameta internacional Santiago Cañizares posa junto a los periodistas César Toldrá (i) y Alfonso Gil (d) durante la presentación del libro "Cañete. Mucho más que un gran portero", que recoge la trayectoria deportiva y personal del excancerbero tanto en la portería como lejos de ella. EFE/Manuel Bruque Manuel BruqueEFE

¿Por qué hace ahora su biografía?

A mi la vida me sorprende. No soy una persona que haga planes, porque cuando los hago no se cumplen. Nunca pensé en este libro. Me llamó la editorial, hablé con César (Toldrá) y él con Alfonso (Gil). Es el trabajo de más de un año. Yo me desahogué y ellos escribían lo que yo iba contando, luego leíamos, corregíamos… hice memoria grande, lo que no he contado es porque no me acuerdo, porque hay muchas cosas de las que no me acuerdo. Tiene que ver un poco por los sucesos de mi vida. El más gordo ya lo conocéis, el fallecimiento de mi hijo. Ahí reseteé mucho la cabeza. Todo lo que cuento es rigurosamente verdad, al menos es lo que yo pienso.

“Creo que he sido tonto, porque me lo podía haber tomado con más tranquilidad, estaba obsesionado con el fútbol”

Cañizares

En ese ejercicio de memoria, ¿Qué episodio se dio cuenta que no es como lo pensaba en un principio?

Yo creo que muchos. La tranquilidad después de 14 años retirado, te das cuenta de que todo lo que pasó en mi carrera no tenía tanta transcendencia como yo pensaba. Si perdíamos un partido, me iba a casa, me daba vergüenza salir a la calle. Vivía condicionado por el fútbol y te das cuenta de que lo has disfrutado poco, porque en seguida había otra pelea. Cada vez que recuerdo todo lo que he sufrido en mi carrera, creo que he sido tonto porque me lo podía haber tomado con más tranquilidad, con el mismo esfuerzo, pero más calmado.

Hay un relato que me gustaría cambiar, que es la final de la Champions. Yo me crie en la cantera del Madrid, donde había obsesión por ganarla. La gané con el Madrid en mi último año, aunque no jugué en la final, pero sí seis partidos de ese año. Cuando llegué al Valencia no esperaba jugarla y jugué dos finales. Evidentemente el episodio que cambiaría es la final de Milán. Me hubiese gustado que tuviese otro final, que el Valencia hubiese escrito su nombre con letras de oro, que lo tiene con letras de plata, que no está mal, pero tuvimos cerca hacerlo de oro. Es verdad que aquellas dos finales nos vinieron bien a todos, porque aquí era paz y amor, el que quiso irse a otro club se fue y dejó dinero importante en el club, el que se quedó, ganó más dinero. Luego ganamos los ligas… pero ese episodio de Milán. Ahí había un capullo que era Oliver Kahn que no nos dejó. Se lo he dicho a él alguna vez a la cara.

“El episodio que cambiaría de mi vida profesional es la final de Milán”

Cañizares

¿Se ha arrepentido alguna vez de tu imagen quitándote la medalla de subcampeón?

Cuando he visto alguna imagen de la final me ha dado vergüenza. Pero no por quitarme una medalla. Cuando ahora se dice desde un sofá que un jugador hace mal por quitársela, es porque no ha estado ahí. Sólo me he quitado esa medalla, pero porque me jodía mucho haber perdido esa final. De lo que me arrepiento porque me da vergüenza es de llorar tanto ese día, todos lloramos pero yo me pasé.

Si hablara con el Santi niño, ¿qué consejo le darías?

Santi niño estaba obsesionado con jugar al fútbol, su fin cada día era que su madre no le riñera por llegar tarde por jugar mucho a fútbol. Al Santi niño cualquier cosa que le hubiera explicado le habría entrado por un oído y salido por otro, porque solo pensaba en jugar al fútbol. Lo más bonito es que mi ilusión se convirtió en profesión y aunque no la disfruté como quisiera, porque necesitaba ganar muchas cosas para sentirme contento… Santi me hubiera mirado como yo miraba a los jugadores del Calvo Sotelo de pequeño, con admiración.

“El Santi niño me hubiera mirado con la admiración que yo miraba a los jugadores del Calvo Sotelo”

Cañizares

¿En qué momento fue consciente de tu don para la comunicación?

En ninguno. Yo cuento en el libro que mi presencia en los medios fue accidental y lo cuento. Yo encontré una manera fantástica para seguir ligado al fútbol y tener el tiempo que yo quería para mi vida personal, para dedicarme a cosas que no había podido dedicarme nunca. No sé si tengo un don o no, yo lo que tengo claro es que me gusta hablar de fútbol y lo hago con la tranquilidad de que no me paga ningún club, ningún jugador… y ningún medio en los que he trabajado me ha dicho que tengo que opinar esto o aquello. Yo opino como yo lo siento, hay gente que le encanta y me lo dice por la calla, hay otra que por la calle no me lo dice pero en las redes, sí. Es el escenario en el que nos movemos. Y lo hago en medios de comunicación donde me he sentido muy valorado siempre. En la Cope, Radio Marca, Movistar y antes en la Cadena SER.

¿Qué más echa de menos del fútbol?

Lo que más echo de menos es tener la energía para jugar al fútbol. El día del partido de leyendas del Valencia mis hijas me obligaron, porque yo había prometido el día que me retiré no jugar más, porque yo lo hacía al 120 por cien. Lo que menos echo de menos es el estrés. Para mí el fútbol, a veces, lo he mal interpretado en algunos momentos. Pero eso me ha hecho mejorar mucho también. Yo tenía pánico a pasar vergüenza.

¿Qué consejos le da a tu hijo Lucas?

Es igual que yo, por personalidad es muy parecido a mí. Su dedicación es absoluta, prácticamente no tiene vida. Yo hablo con él casi todos los días, él me cuenta sus experiencias y yo las mías. A mis hijas que estudian esto o lo otro no les pudo ayudar o aconsejar, pero a mi hijo sí. Él tiene que equivocarse. La suerte que tiene que no tuve yo es que alguien le puede decir que se ha equivocado y así, a la tercera vez y no a la cien como me pasaba a mí, darse cuenta de que es verdad, que se ha equivocado. Estoy muy orgulloso de todos mis hijos. Desde que mi hijo ingresó en el Real Madrid a los 12 años, solo le pedí que no me llamaran para decirme que su comportamiento había sido malo, me llamaron una vez por una cosa de niños, no pasa nada.

“A mi hijo Lucas solo le pedí cuando entró al Madrid que no me llamarán por mal compartamiento”

Cañizares

Comentaba antes el episodio que le hubiera gustado cambiar, ¿qué episodio le gustaría volver a vivir?

Los años de las Ligas. Fueron los años más bonitos que yo he vivido, porque aquí no los teníamos previsto. Nos reíamos de Benítez cuando lo dijo en enero, pensábamos que era un agrandado. Pero la ganamos y la segunda la celebramos como si fuera natural. Fue maravillosa. Con aquel Valencia viajamos hasta China. Ahí nos dimos cuenta de que al Valencia le conocían en China. Ese sentimiento de pertenencia que teníamos con el Valencia nos hacía que estuviéramos orgullosos de ser del Valencia. Fuimos a Liverpool y nos tenían un respeto de narices. Yo flipé, porque ese club era campeón de Europa y tenía gente que en el mercado valía más que el mejor nuestro. Y nos jugaron con mucho respeto. Ese sentido de pertenencia que estuvo esos años y fue muy bonito.

¿Qué ha supuesto Valencia para ti?

Valencia ha supuesto mucho, me cambió la vida. Yo llegué en 1998 a Valencia. Llevo aquí muchos años. Seis de mis siete hijos son valencianos. Aquí me han pasado muchas cosas. Yo considero que aprendí una profesión en el Real Madrid, considero que otros equipos, especialmente el Celta, me dieron la oportunidad de perfeccionarla, y el Valencia es el que se llevó todo ese trabajo. Yo encontré lo que estaba buscando, un equipo que jugaba al primer nivel, que tenía una gran organización, al menos en mi época o hasta que Juan Soler compra las acciones y disfruté muchísimo. Me quedé a vivir en Valencia, porque es un sitio para vivir. Yo no soy valenciano, aunque uno no puede elegir dónde nace. Pero me siento aquí acogido y me invitan a muchos cafés todavía.

“En mi Valencia había en el vestuario un sentimiento de pertenencia que nos hacía estar orgulloso de dónde estábamos”

Cañizares

¿Cómo ve el futuro del Valencia?

(En el libro, entre otras historias, desvela que desde su retirada le han intentado incorporar al organigrama del Valencia en tres ocasiones diferentes gestores, “a todos les di las gracias por pensar en mí y les dije no”).

Lo veo muy mal, pero no hoy. Lo veo muy mal desde que se decidió venderlo. Fue una mala decisión vender el club a cualquier accionista y fue mala decisión contar con accionista sin bagaje ni experiencia en otros equipos. Para Peter Lim fue la primera experiencia. Yo desde el primer momento no creí en el proyecto. A mí los datos que contaban Amadeo Salvo y Aurelio Martínez no me engatusaban y por desgracia no me he equivocado. Me podría haber equivocado como tantas veces en la vida, pero por desgracia no. Lo único que está haciendo Peter Lim es darme la razón de que fue una mala decisión. El club hubiera podido subsistir sin vender o con otro tipo de acción. Desde que llegó Peter Lim es una decadencia absoluta. Solamente hay un impasse de dos años cuando alguien, creo que fue Tebas, le dijo a Lim que esto era un desastre y se metió a Mateu Alemany. Ahí el Valencia se parecía al Valencia y la afición volvió a tener sentimiento de pertenencia y hasta volvimos a ganar un título, que no tenían por qué haberse dado los resultados, pero se logró. Pero luego llegó la decisión más sangrante que yo he escuchado en el fútbol, como fue cargarse al entrenador y al arquitecto del proyecto. Eso no lo he visto en mi vida. Todo por decisiones, que no vienen al cuento, de personas que no quiero nombrar en un día como el de hoy. Pero qué vas a esperar si Fabián Ayala firmó a Otamendi y Mustafi, que dieron 90 millones al club con sus ventas, y lo echaron. Peter Lim por desgracia no es capaz de callarme la boca.

“Peter Lim, por desgracia, no es capaz de callarme la boca”

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