12 jornadas que se harán eternas
Con el equipo virtualmente descendido, la misión principal del club debe ser la reconstrucción y la creación de una plantilla para pensar en el ascenso.
Lo del empate ante Las Palmas ha dejado la sensación de último clavo en el ataúd. De nada sirvió jugar bastante bien en la segunda parte y, especialmente, desde que en la primera el equipo canario se quedó con diez jugadores. Volvió a aparecer la garra y el esfuerzo máximo en un equipo que no siempre lo ha demostrado, pero también quedó de nuevo en evidencia la falta de gol y la dificultad para terminar las jugadas dentro de la portería contraria. Ese silencio de Zorrilla nada más pitar el árbitro delataba el estado de ánimo general, de absoluta desilusión. El equipo en el campo y la afición en la grada lo dieron todo para sumar la victoria, peno no hubo manera. Y se escapó una buena oportunidad de acortar distancias y de mantener vivas, a pesar de la dificultad, las escasas esperanzas que había de salvación. Ahora ya solo depende de un milagro. Están mucho más cerca de jugar el año que viene en Primera el Mirandés o el Racing de Santander que los hombres de Álvaro Rubio, abocados a un más que posible Cultural Leonesa- Real Valladolid en Segunda la próxima temporada.
Y los 12 partidos que restan por disputarse van a ser duros de digerir. Sin expectativas de salvación y con el único estímulo de dar una imagen digna arrancando a los rivales el mayor número de puntos posibles. Pensar a estas alturas que el equipo blanquivioleta va a ser capaz de ganar siete partidos y empatar dos para sumar 39 puntos perdiendo solo tres roza lo surrealista. Hay que hacerse a la idea del descenso y, por lo del viernes al acabar, entiendo que la afición ya lo tiene interiorizado.
Y mientras se van disputando esos 12 partidos habrá que estar atentos para saber como se van resolviendo todas las incógnitas que sobrevuelan alrededor del club. El primero y el más decisivo, sin duda, el asunto de la venta. Mientras eso ocurre estamos en una etapa de transición que no puede descuidarse porque está en juego la planificación deportiva para la próxima temporada en Segunda. Y mientras se certifica el cambio de propiedad, si es que finalmente esto ocurre porque podría darse la inesperada situación de que Ronaldo se la jugará a conseguir su tercer ascenso a Primera, cada paso que se vaya dando tiene que estar enfocado a preparar el retorno a Primera División lo más rápidamente posible.
Y con Luis García como persona fuerte en la dirección del club en temas que no sean deportivos, todo apunta a que seguirá siendo Paulo André el que en la sombra maneje los asuntos de gestión futbolística teniendo a Domingo Catoira y a Mazziotti como personas encargadas del día a día aquí en Valladolid. Y a todos ellos hay que unir la figura de Jorge Santiago como portavoz oficial del club. Esta es la estructura que ha quedado tras el pulso Espinar-Fenaert de estos últimos años del que salió vencedor Espinar, ahora hombre de confianza de Ronaldo en Emiratos Árabes y perdedor Fenaert, ya desligado del club de manera definitiva.
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Tiene todo pinta de situación transitoria en lo que se vende el club. Pero repito, si se vende. Si no se consuma la venta, Ronaldo ya nos ha dejado ver cuál es su equipo de emergencias que queda al frente de la entidad. Y en sus manos queda la tarea de la reconstrucción. Todo así de simple y así de complicado a la vez.
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