Richarlison, contrarreloj Mundial
El delantero afina el tiro tras volver de lesión. El Tottenham le necesita para la recta final de la temporada mientras sigue en la carrera por ser el nueve de Brasil para el Mundial.


Richarlison despega otra vez. En una temporada para el olvido a nivel colectivo, el brasileño se erige como una figura clave para evitar el bochorno de luchar por la permanencia. Volvió de una lesión por la puerta grande, con gol ante el Fulham que, si bien no evitó la derrota, supuso un cambio de dirección a su año a nivel individual. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, tiene tres meses para convencer a Carlo Ancelotti y ser de nuevo el nueve de Brasil. Un tanque para una Canarinha que sueña con el tan ansiado Hexa.
La cuenta atrás ya ha comenzado. 90 días para convencer a Ancelotti de ser la mejor opción de entre todos los delanteros para esa lista de 26 nombres. Y eso que no lo tiene fácil. En el horizonte asoman los Igor Jesus, Igor Thiago, João Pedro, competencia en la Premier, un renacido Endrick, en Francia, o Vitor Roque. Mucha tela que cortar en muy poco tiempo. A su favor, cuenta con el respaldo del propio Carletto, ‘enamorado’ de su estilo desde su etapa en el Everton -e incluso llegó a recomendar su fichaje al Real Madrid, poca broma-, y que es un perfil diferente al resto.
Alto, peleón, con una fuerza física por encima de la media y un destacado juego aéreo, más que un delantero titular, apunta a revulsivo de lujo para el italiano. Un delantero desatascador de partidos, capaz de romper el muro contra equipos encerrados en bloques bajos por arriba o directamente por ser un ratón de área. Unas características que la Canarinha echó en falta en la anterior Copa América, de la que han aprendido de sus errores, y no quieren volver a extrañar.

¿Y Richarlison? El Tottenham anda de capa caída, pero no así el brasileño. Tres semanas y media estuvo de baja por una lesión en los isquiotibiales, pero no ha perdido su olfato goleador. Para los Spurs, cuando está en plenas facultades, es indiscutible. En ocho minutos sacó a relucir su calidad para acortar distancias contra el Fulham, de cabeza, imponiéndose primero a Bassey y luego a Sessegnon, para hacer soñar a los de Igor Tudor con el empate. Una actuación que no pudo repetir ante el Crystal Palace. En el momento más crítico de la temporada, el Tottenham necesita de vuelta al mejor ‘Rich’, y ya está en camino. Un último baile antes de empacar las maletas hacia otra aventura, una que podría llevarle de vuelta a Brasil.
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Una depresión casi acaba con él, pero salió más fuerte. Ahora está en su mejor momento a nivel personal, acaba de ser padre y solo piensa en el fútbol. El objetivo pasa por asegurar la categoría, llegar lo más lejos posible en Champions -el Atlético de Madrid promete ser un hueso duro de roer- y ganarse su sitio en Brasil. Todo ello en 90 días, en una ‘contrarreloj Mundial’.
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