El ‘portero-jugador’ que cambió un partido: la arriesgada apuesta del Utebo
Casajús utilizó a Pablo Puyod como jugador de campo cuando el Utebo perdía 0‑2 ante el Ejea. La arriesgada estrategia permitió generar superioridad ofensiva.

El fútbol aún guarda algunos de sus momentos más inesperados lejos de los grandes estadios. En campos modestos, en tardes donde el barro y la imaginación todavía compiten con la pizarra.
Fue en un partido de Segunda RFEF entre el Utebo y el Ejea. El marcador estaba cuesta arriba para los locales, el tiempo se escapaba y el encuentro parecía decidido. Entonces el entrenador Juan Casajús tomó una decisión que llevaba tiempo guardando en la cabeza: convertir a su portero en un jugador de campo.
No fue un gesto improvisado ni una ocurrencia del momento.“La idea la tenía en mi cabeza desde hace muchos años”, explica Casajús a AS.
“Siempre me ha gustado el fútbol asociativo y utilizar al portero en salida de balón te da muchas ventajas, porque ganas un jugador más”.
Casajús
La semilla empezó a germinar la temporada pasada, cuando formaba parte del cuerpo técnico del Arenteiro. Allí comenzó a trabajar junto a Diego García en el uso del portero como apoyo en la construcción del juego.“Debatíamos hasta qué altura era interesante usar al portero. Yo defendía que, mientras estés bien ajustado y tengas buenas vigilancias, no hay una altura límite”, recuerda.

Una idea guardada durante semanas
Cuando se convirtió en el primer entrenador del Utebo esta temporada, Casajús decidió que quería llevar esa teoría un paso más allá. Había un portero en la plantilla que creía capaz de hacerlo: Pablo Puyod.
Semanas antes del partido contra el Ejea, el técnico habló con él en privado. “Hace cuatro o cinco jornadas se lo comenté. Le pregunté si sería capaz de hacerlo si se daba la situación y me dijo que sí”, cuenta Casajús.
La oportunidad apareció el pasado 1 de marzo. El Ejea se adelantó en el marcador y el descanso llegó con 0-1. Fue entonces cuando Casajús desveló el plan en el vestuario.
“Cuando lo planteé en el descanso chocó bastante”, admite el entrenador. “Recuerdo explicarlo en la pizarra, levantar la cabeza y ver a todos con cara de incredulidad. Algún jugador incluso me pidió que lo volviera a explicar porque no lo había entendido”.
Puyod, por su parte, recuerda su primera reacción: “Sinceramente pensé: ‘¿me lo está diciendo en serio?’, pero le comenté que sin problema, que yo lo haría sin ningún tipo de duda. Es arriesgado, pero tiene sus ventajas: ganas un jugador más y creas superioridad, además de encontrar espacio para hacer daño al rival”.
El plan era claro: si el Ejea marcaba el segundo gol, el portero abandonaría su portería para jugar adelantado, casi como un mediocentro.

Diecisiete minutos diferentes
El segundo gol visitante llegó. Y con él, el experimento.
Casajús decidió retirar al portero titular y dar entrada a Puyod con una función distinta. Durante los minutos finales, el guardameta se instaló prácticamente a la altura del centro del campo, participando en la circulación del balón. Durante 17 minutos, el Utebo jugó con su portero como un jugador más.
“En los entrenamientos trabajamos situaciones parecidas, pero nunca en un partido real de 11 contra 11”, explica Puyod. “Una vez tocó realizarlo en el partido es diferente a un entrenamiento, porque vas con la adrenalina del momento. Pero no me resultó difícil adaptarme, simplemente salí decidido a seguir la idea del míster”.
La estrategia tenía un objetivo claro: generar superioridad numérica. “Si el rival te presiona, tener al portero te da siempre una línea de pase más. Eso te permite encontrar soluciones más fáciles y superar la primera línea de presión”, explica Casajús.
El riesgo, evidentemente, era enorme. La portería quedaba prácticamente desprotegida ante cualquier pérdida. “Aún hay muchas cosas que pulir. Podríamos haber perdido el balón y que nos metieran el 0-3”, reconoce el técnico.
Pero el efecto en el partido fue inmediato. El Utebo empezó a instalarse en campo rival, ganó presencia ofensiva y comenzó a generar situaciones cerca del área. Primero llegó el 1-2. Y ya en el tramo final, el empate desde el punto de penalti desató la euforia en el estadio. El punto supo casi a victoria.

La visión desde el jugador
Puyod describe a AS cómo fue jugar esa estrategia: “Yo creo que sorprendimos a todos, incluso al árbitro. Los rivales se veían desconcertados y los compañeros, que ya conocían la idea, se motivaron para ir a por el partido juntos”.
Sobre la preparación, asegura: “Lo habíamos trabajado en entrenamientos en situaciones de 8 contra 8, pero nunca en condiciones reales. A partir de ahora seguramente lo entrenaremos mucho más”.
Y sobre su futuro, se muestra abierto: “Por supuesto que me gustaría volver a repetirla. Si está bien trabajada, puede dar ventaja de superioridad, aunque con el riesgo que conlleva”.
El portero-jugador también comenta sobre sus referentes: “Porteros como David Raya, Ter Stegen o Manuel Neuer podrían replicar esta jugada de manera efectiva hoy en día”.
La visión desde el rival
En el Ejea, sin embargo, la percepción del experimento fue diferente. Desde el campo, la presencia del portero adelantado generó más sorpresa que preocupación.
“Fue un poco extraño ver a un portero actuar de tercer central”, explica a AS un jugador del conjunto aragonés.
Según su visión, el impacto real de la estrategia fue limitado.
“La presencia del portero fue mínima. Solo jugaban pases en horizontal y en ninguno de los dos goles tuvo incidencia”.
Dos lecturas distintas de una misma escena.
Un experimento con recorrido
Más allá del resultado, la jugada dejó un debate abierto: si el portero puede convertirse en un jugador de campo en momentos concretos del partido.
Casajús cree que la idea tiene recorrido, aunque advierte que no es algo fácil de copiar.
“Para hacerlo tienes que tener una idea muy clara de cómo quieres hacerlo y trabajarlo mucho. No existen verdades absolutas en el fútbol”, explica.
De hecho, la idea no es completamente nueva en su trabajo. El Utebo lleva tiempo entrenando situaciones en las que el portero participa en la circulación del balón.
“En los entrenamientos lo hacemos mucho, sobre todo porque tenemos muchas lesiones y a veces atacamos ocho contra ocho con el portero actuando como mediocentro”.
Ese trabajo previo fue lo que permitió que el equipo pudiera ejecutarlo en un contexto real de partido.
Aunque el propio entrenador reconoce que todavía es un concepto en evolución.
“Podríamos haber perdido la pelota y que nos hicieran el 0-3 y entonces se hablaría de que fue una tontería. Pero ni sería una tontería si sale mal ni hay que exagerarlo si sale bien. Hay que analizar el porqué”, reflexiona.

Un vídeo que cruzó fronteras
Después llegó el otro partido: el de las redes sociales.
“Cuando acabó el partido le dije al míster: ‘Esto ha sido una locura’. Pero el lunes por la mañana vi un vídeo en TikTok y me quedé flipando: se estaba haciendo viral”, recuerda Puyod.
Las imágenes del portero jugando en campo contrario empezaron a circular entre aficionados, cuentas futboleras y medios internacionales. Lo que había ocurrido en un campo de Segunda RFEF terminó cruzando fronteras y despertando curiosidad en medio mundo.
En Utebo, mientras tanto, el equipo sigue peleando por sus objetivos en la temporada. Pero el partido contra el Ejea ya ha dejado una escena difícil de olvidar.
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Durante unos minutos, el portero dejó de ser portero. Y el fútbol, al menos por un rato, volvió a parecer un laboratorio donde todavía se pueden inventar cosas nuevas.
🤯 Si esto lo hace @PepTeam, estarían hablando de revolución.
— Utebo Futbol Club Oficial (@UteboFC) March 3, 2026
🔚 Desde ahora, los finales de partido ya no serán lo mismo.
😆 Llega para quedarse el “Poltero”, que es Pol de portero/jugador.@marca @rfef @sport @aragontv @MPlusDeportes @tjcope @elchiringuitotv @MundoMaldini pic.twitter.com/PrgHyYT1lc
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