Morata somos todos
El grito de rabia del internacional español tras marcar su primer tanto con el Como resume su sufrimiento de los últimos meses. “El gol más importante de mi carrera”.

Fueron tres segundos los que pasaron desde el envío de Kuhn procedente de la banda izquierda hasta el remate de Morata al fondo de las mallas. Tres segundos en los que el tiempo se detuvo en la cabeza del internacional español. Necesitaba que su golpeo acabara en gol. Era primordial. Y lo logró.
El grito de rabia de Morata en la celebración, el salto al cielo, el posterior estallido de alegría, evidenciaron lo mal que lo ha pasado en los últimos meses. Vigilado con lupa por todos, no había conseguido hacer un gol desde que aterrizó en el Como, el equipo que con brillantez está dirigiendo Cesc Fábregas.
El Calcio le esperaba tras su buen rendimiento en la Juventus, no tanto en el Milan, pero poco a poco la gente había ido perdiendo la fe. Una serie de problemas físicos tampoco ayudaron para ver al mejor Morata. No jugaba desde el 6 de diciembre por este mismo motivo.
En su regreso, en Florencia por la Coppa Italia, entró en los últimos cinco minutos con ganas de sentir de nuevo el gusanillo del fútbol. Le dio tiempo a marcar y a ver una amarilla. Es el primer gol de Morata en el Como. Hasta ahora acumulaba apenas una asistencia ante el Genoa en los 13 encuentros que había disputado de Serie A.
“Tenemos un gran equipo, un gran grupo, y estoy encantado porque estos chicos me han ayudado muchísimo en los meses transcurridos desde que llegamos. Y aunque he marcado muchos goles mejores, quizás este sea uno de los más importantes, si no el más importante, por lo que hay detrás”, dijo al terminar el choque.
También habló sobre su futuro: “Todavía no sé si me quedaré en el Como, hay mucho en juego. Sólo estoy centrado en jugar aquí y ganar todo lo que podamos”. Y en ese momento, fue Morata quien entonces hizo una promesa: “¡Si Nico Paz se queda un año más, me quedo gratis, juego gratis!”.

El Mundial
La mala racha goleadora y las lesiones le habían hecho perder el sitio también en la Selección. Su último partido fue en septiembre ante Turquía. Se perdió las ventanas de octubre y noviembre, esta última por decisión técnica.
Noticias relacionadas
Pero Morata, cuarto máximo goleador histórico de La Roja con 37 goles en 87 partidos, está a tiempo de regresar, de ser el jugador importante que De la Fuente defendió a capa y espada, no tanto por sus goles sino por su capacidad de trabajo y de solidaridad con el resto. El gol ante la Fiorentina puede ser el comienzo de la recuperación. Así lo gritó. Así se quitó un peso de encima que le ha durado meses.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí
Rellene su nombre y apellidos para comentar