Foden, fuera de foco
El mediapunta inglés tan solo ha jugado 65 minutos en los últimos ocho partidos con el Manchester City. Guardiola no le sacó en la eliminatoria contra el Madrid.

Hay silencios que pesan más que cualquier estadística. El de Phil Foden (25 años) en este tramo decisivo de temporada es uno de ellos. Porque mientras el Manchester City aprieta el paso hacia el título, una de sus grandes estrellas camina, casi sin hacer ruido, hacia un segundo plano inesperado: tan solo ha disputado 65 minutos en los últimos ocho encuentros con los citizens.
La escena del último gran duelo ante el Arsenal (con victoria para el conjunto mancuniano por 2 a 1) fue un tanto inquietante para el ‘47’ Skyblue: minuto 85, partido en ebullición, tensión máxima… y entonces aparece Foden. Demasiado tarde. Apenas un suspiro en una “final” anticipada por la Premier League. No fue un hecho aislado, sino la confirmación de una tendencia que ya no admite matices.
Cuesta creer que hablamos del mismo futbolista que hace apenas año y medio dominaba Inglaterra con naturalidad insultante. Elegido Mejor Jugador de la Premier League 2023/24, el mediapunta inglés era entonces el rostro de la creatividad en el equipo de Pep Guardiola: imprevisible, determinante, omnipresente. Hoy, en cambio, su figura se ha difuminado hasta volverse casi invisible en los momentos clave.
Los números, fríos pero incontestables, acompañan la sensación. En lo que va de 2026, ni un solo gol, apenas una asistencia y solo diez titularidades (siendo varias de ellas en Copa) en los 20 partidos que ha jugado el de Stockport. Su último encuentro completo se remonta al 4 de enero, como si el calendario se hubiese detenido para él en pleno invierno. Desde entonces, participaciones fragmentadas, minutos residuales y una ausencia especialmente dolorosa: la eliminatoria de Champions ante el Real Madrid en la que ni siquiera tuvo voz.

Pero más allá de los datos, lo verdaderamente significativo es el mensaje. En el ecosistema competitivo de Guardiola, donde cada decisión es quirúrgica, el protagonismo no se negocia: se gana o se pierde. Cherki, Semenyo y Doku se lo han ganado. Foden, por razones que combinan forma, contexto y competencia interna, ha dejado de ser imprescindible.
El técnico catalán no castiga, reordena. Y en ese nuevo orden, el inglés ha ido retrocediendo posiciones hasta convertirse en una pieza secundaria en noches donde antes era argumento principal. Entrar en el 85 contra el Arsenal, en el 76 contra el Chelsea o en el 90 en la final de la FA Cup no es solo una cuestión de minutos; es una declaración de jerarquía. Queda por ver si este capítulo es una pausa o un punto de inflexión. Porque el talento de Foden no está en discusión, pero en el fútbol de élite la memoria es muy corta y la exigencia, constante.
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