“El Benfica forma para ganar, como el Barcelona o el Ajax...”
Guilherme Müller, director general del Benfica Campus, atiende a AS desde Lisboa para analizar el éxito de las ‘Águilas’ en su fútbol de formación.

El Benfica puede enorgullecerse de contar con una de las mejores canteras del mundo. Rúben Días, Bernardo Silva, João Neves, João Cancelo, Éderson, João Félix... una lista casi infinita -solo este siglo- con un resultado variable. Muchas estrellas, algunas más consagradas que otras, pero que han llegado a la élite para quedarse. Guilherme Müller asumió el reto de dirigir la piedra angular del proyecto lisboeta, el Benfica Campus, hace un año.
Desde entonces su trabajo ha sido notable: el Benfica fue el equipo que más jugadores aportó a la Portugal Sub-17 campeona de Europa y del Mundial de la categoría. Atiende a AS desde Lisboa para diseccionar las claves y entresijos del secreto mejor guardado del club.
-El Benfica tiene una de las academias más importantes de Europa. Es un trabajo que no se hizo en un solo día. Al final, su labor es muy importante dentro del club.
Sí, efectivamente, no se hizo en un solo día. La formación del Benfica tiene ya una larga historia. Existe un hito muy significativo en este proceso, que fue la creación del Benfica Campus, que este año cumple 19 años. Por lo tanto, al final de esta temporada ya alcanzará la bonita cifra de 20 años. Estamos hablando de mucho tiempo, de muchos profesionales, de muchos jugadores y de una gran consolidación de un proceso y de una metodología que vienen de atrás y que, naturalmente, se han ido perfeccionando con el paso de los años. Por eso coincido plenamente: no es un trabajo de un día, es un trabajo muy largo, que ha dado estos resultados y este reconocimiento internacional como una de las mejores academias del mundo.
-¿Cómo fue el inicio del proyecto del Benfica Campus? Como dice, en septiembre se cumplirán ya 20 años de trabajo…
El fútbol de formación del Benfica ya existía antes del Benfica Campus, claro que sí. Pero, aunque solo hayan pasado 20 años, en algunos aspectos parece que han pasado 200. A veces lo comentamos aquí, especialmente quienes llevamos más tiempo y recordamos cómo eran las condiciones del fútbol de formación del Benfica —y en general del fútbol formativo europeo— comparadas con las actuales. La evolución ha sido enorme en un periodo relativamente corto, apenas dos décadas.
Nuestra estructura formativa se apoya en dos grandes pilares: uno que podríamos llamar “hardware” y otro “software”. Es evidente que los edificios y los campos no forman jugadores por sí solos; las personas y la cultura del club son lo más importante. Pero tampoco se puede negar la relevancia de las infraestructuras y la tecnología asociada. Para nosotros supuso un salto enorme. Primero en una fase más reducida y después ya en su dimensión total, el Benfica Campus permitió aumentar el número de equipos, de profesionales y de recursos, hasta convertirse en este gran ‘barco’ que es hoy la formación del Benfica.
-¿Cómo es el trabajo con las familias de los chicos? No todos van a ser Messi, y eso debe de ser difícil de aceptar…
Antes de responder directamente, quiero destacar algo importante. La formación del Benfica tiene muchos puntos fuertes y, sé que puedo ser un poco imparcial, pero hay un dato muy representativo de nuestra capacidad para retener talento y explicar a los jugadores la importancia de quedarse. El Benfica fue el club del mundo con más jugadores en el último Mundial Sub-17, que además ganó Portugal. Tuvimos nueve jugadores en la selección campeona. Y la media de años que esos chicos llevan en el Benfica es de diez años. Es decir, jugadores de 17 años que llevan una década en el club.
—Como en el caso de Anísio Cabral…
Exactamente. Algunos llevan un poco menos, otros un poco más, pero la media es esa. Son ejemplos claros de retención, y esto conecta directamente con la relación con los padres. Yo soy un gran defensor de los padres, porque sin padres no hay futbolistas. Son ellos quienes llevan a los niños a entrenar, a los partidos, quienes pasan horas en el coche y en las gradas, muchas veces en condiciones difíciles, invirtiendo tiempo y dinero -a veces en condiciones limitadas- para que sus hijos puedan disfrutar del deporte y, si todo va bien, aspirar a una carrera profesional. Por eso soy un gran defensor de ellos.

Naturalmente, no todos gestionan bien las expectativas. Sabemos que el porcentaje de niños que llegan a ser futbolistas profesionales es muy bajo. Todo el mundo lo sabe. Por eso es fundamental trabajar las expectativas desde el inicio. El Benfica tiene programas específicos tanto para los chicos como para los padres. Uno de ellos es el programa ‘Padres de Alta Competición’, donde los padres se reúnen con psicólogos y entrenadores del club para que entiendan la importancia de su papel y saber cómo acompañar a sus hijos, incluso cuando estos no llegan al fútbol profesional.
-¿Cómo definiría el ADN Benfica? Hoy está más presente que nunca: Tomás Araújo, António Silva…
Esta capacidad de retención y de transmisión cultural ayuda mucho. No es lo mismo un jugador que llega al final del proceso formativo que uno que está con nosotros desde los 10 años, que ha entrenado en nuestros centros o en el Benfica Campus, ha ido al estadio, ha conocido la historia del club y ha interiorizado lo que significa el Benfica. Además, tenemos una ventaja: el Benfica es el club más representativo de Portugal, y muchos chicos ya traen ese sentimiento desde casa.
“El Benfica es el club más representativo de Portugal...”
Guilherme Müller
Esto va creando una mística muy fuerte que genera un sentimiento en los chicos. Nosotros fomentamos esa identidad tanto desde el punto de vista emocional como desde el futbolístico. Hay una metodología clara desde el inicio para que el jugador entienda qué significa jugar en el Benfica y que, cuando llegue a la primera plantilla con 17, 18 o 20 años, no todo le resulte extraño. No me malinterpreten… ha habido jugadores muy buenos que vinieron de fuera y tuvieron un gran impacto en el Benfica, como João Félix, que rápidamente se impregnó del espíritu del Benfica. Lo normal es que el sentimiento esté más arraigado en aquellos jugadores que llevan más tiempo en el club, ahí están los ejemplos de António Silva, Tomás Araújo, João Neves o el propio João.
“...crea una mística, un sentimiento, muy fuerte en los chicos. Ahí están los ejemplos de António Silva, Tomás Araújo, João Neves o João Félix”
Guilherme Müller
La transición sigue siendo difícil, pero el jugador pasa por varios contextos competitivos: Sub-19, Sub-23, equipo B y competiciones internacionales juveniles. La idea es suavizar el ascenso para que lleguen a la élite con muchos partidos y experiencia acumulada, ya sea en los sub-19, los sub-23, el equipo B, la Youth League o la Premier League International Cup. En algunos casos excepcionales, como el de José Neto -pasó del Sub-17 al primer equipo- el salto es mucho más rápido, pero el proceso está preparado para ambos escenarios.
-¿La estructura del Benfica sigue un mismo modelo de juego en todas las categorías?
Sí, exactamente. Existe un modelo base que se respeta desde los más pequeños, tanto en el esquema como en la filosofía de juego: posesión, iniciativa, mentalidad ofensiva. Formar para ganar, respetando la historia y los objetivos del club, como en el Barcelona o Ajax.
Puede haber excepciones, como este año en el equipo B, donde decidimos bajar la edad media. La media del equipo B en Segunda Liga es de 18 años, compitiendo contra equipos con medias de 27 o 28. Eso obliga a veces a ajustes tácticos, como jugar con línea de cinco para mayor solidez defensiva. Pero esa es la excepción que confirma la regla.
-¿Esa diferencia de edad no puede ser un factor determinante para su desarrollo?
Creemos que sí. Para jugadores de alto nivel, enfrentarse pronto a mayores dificultades acelera su desarrollo. No es válido para todos los contextos ni para todos los jugadores, ya que la maduración física no es igual para todos, pero en general es positivo. El salto a la Segunda Liga ya es fútbol de hombres, con jugadores de 30 a 35 años, y exige una adaptación grande. Pero si quieren llegar a la élite, deben acostumbrarse pronto a esa exigencia porque cuando den el salto a la élite será aún más duro. Habrá más partidos, más competitividad, más competiciones diferentes, jugarán contra jugadores con más calidad y, por lo tanto, el jugador que quiera triunfar y que quiera llegar tiene que estar preparado para empezar a acelerar este proceso desde muy pronto.
-¿A qué edad ya saben qué jugador puede llegar al primer equipo?
No hay una respuesta exacta. Aproximadamente el 75 % de nuestras incorporaciones se producen entre los 6 y los 12 años. El fútbol de formación es una pirámide con una base muy amplia. Para que veas: la formación del Benfica tiene alrededor de 600 jugadores repartidos en centros de formación, un hub en Lisboa y el Benfica Campus. La media es de unos 200 chicos por cada instalación. Es una pirámide que se va estrechando.
“El 80% de los jugadores que firman su primer contrato profesional con el Benfica llegan a la élite...”
Guilherme Müller
Un dato muy relevante es que el 80 % de los jugadores que firman su primer contrato profesional con el Benfica, que suele ser a los 16 años, acaban siendo futbolistas profesionales. Nuestro objetivo es preparar al menos dos jugadores por año para el primer equipo. Ese es nuestro KPI. Si son más, mejor que mejor, pero al menos tienen que llegar dos. Luego la decisión final corresponde al entrenador del primer equipo.
-Volviendo el scouting. Por ejemplo, ficharon a João Félix desde la cantera del Oporto…
No me gusta decir que hay departamentos más importantes y departamentos menos importantes, pero si tuviera que elegir un departamento clave, diría el scouting. Sin buenos jugadores, no hay formación. El Benfica ha construido durante años una red de scouting muy sólida, con una cobertura prácticamente total del territorio. Y, por lo tanto, creo que el secreto está en los jugadores. El secreto está en la calidad de los jugadores. Son muy pocos los jugadores que compiten en contexto formal y que no conocemos. Serán pocos los jugadores que participan en un contexto formal que no conocemos; no conocemos al jugador que está en casa jugando fútbol en el patio de su casa, pero de los que participan en un contexto formal, son muy pocos los jugadores, desde estas edades que mencionaba, que no conocemos. El Benfica ha logrado montar una red, por así decirlo, con una malla muy ajustada y muy repartida por todo el país. Sin buenos jugadores, no hay buena cantera.

-Fuera de Portugal, el scouting del Benfica destaca en África y Sudamérica: Di María, Enzo Fernández, Éderson, David Luiz, ahora Peter Edokpolor…
Nuestra principal ‘mina de oro’ sigue siendo Portugal. Seguimos creyendo firmemente en el jugador portugués, a pesar de los diversos problemas modernos, como la disminución de la tasa de natalidad. Además, existe una gran comunidad de luso-descendientes en Europa. En África tenemos una doble estrategia que no solo se queda en ese continente, sino que también ocurre en otras partes del globo: academias propias, como la de Costa de Marfil -queremos una constelación de academias en lugares estratégicos, como Estados Unidos-, y el scouting internacional. El fútbol actual exige cada vez más intensidad y capacidad atlética, y ahí el jugador africano ofrece ventajas claras, aunque a veces con menos desarrollo técnico inicial. No somos los únicos; nosotros no descubrimos la pólvora aquí. Hay otros clubes europeos que se dieron cuenta de que el mercado africano tiene potencial, a pesar de la dificultad todavía de acceder al talento de forma rápida, como ocurre aquí en Europa.
“Queremos una ‘constelación’ de academias, de canteras, en lugares estratégicos...”
Guilherme Müller
En Sudamérica la relación es casi fraternal, especialmente con Brasil. Curiosamente, esta es la primera temporada en muchos años sin un brasileño en el primer equipo. Tenemos argentinos o colombianos. Lo que vemos es que la competitividad ha aumentado y los clubes sudamericanos hoy pueden ofrecer mejores condiciones salariales que muchos clubes europeos. Antes era relativamente fácil para un club portugués, aunque no fuese el Benfica, ir a por jugadores brasileños porque los salarios en Europa eran mejores. Hoy en día ya no es así. Esto ha obligado a buscar nuevas estrategias.
-Pensando ahora en el Mundial Sub-17, ¿ya han recibido consultas por jugadores como Anísio Cabral, Neto o Quintas?
Los Mundiales son escaparates enormes, incluso en categoría Sub-17. Pocos torneos dan esa visibilidad a esas edades. Portugal fue campeón y el Benfica aportó nueve jugadores, lo que genera mucha curiosidad. Mucho interés. Sí, han generado interés en áreas más especializadas del fútbol. Son jugadores que sí despiertan curiosidad, que generan interés de otros clubes para entender cuál es su situación. Es natural que despierten interés, pero el Benfica tiene un plan de evolución para todos ellos.

Si dependiera solo de mí, en dos o tres años esos nueve jugadores estarían en el primer equipo. Habrá algunos que tienen más probabilidades de conseguirlo a día de hoy porque, al hilo de lo que te comentaba antes, fueron sometidos a una presión mayor más pronto de lo esperado y, por lo tanto, eso también les trajo un desarrollo precoz. Sé que es difícil, pero estoy convencido de que varios de ellos llegarán a la élite.
-¿El Benfica busca formar un equipo solo con canteranos?
La apuesta por la cantera no es nueva en el Benfica. No es solo una cuestión financiera, sino también de identidad. No fue necesario que el mercado se inflara tanto como para que nosotros tuviéramos que apostar por ellos. El jugador de la casa genera una conexión especial con los aficionados. La formación es un pilar estratégico y lo seguirá siendo. Hay que seguir mirando muy cuidadosamente a la formación, especialmente, porque el trabajo es bueno. Produce jugadores de calidad y seguirá produciendo jugadores de calidad.
“La formación es un pilar estratégico... lideramos históricamente las convocatorias de las selecciones nacionales en todas las categorías”
Guilherme Müller
-¿Cómo ve el valor de las academias en Portugal?
Portugal tiene una gran tradición formativa, pero su principal problema son las infraestructuras. Hay que tener en cuenta que hay un nivel de clubes, en el que se encuentra el Benfica, que están por encima en términos de condiciones y capacidad de desarrollo de jugadores. Ahora, globalmente, si Portugal tuviera que señalar un problema, es que las infraestructuras no están a la altura del talento que produce el país. Una inversión estratégica de la Federación a largo plazo en infraestructuras de formación, especialmente para clubes pequeños, permitiría producir aún más talento sabiendo que esa capacidad ya existe.
-Con el Mundial 2030 cerca, ¿cree que habrá inversión en las academias?
Para la Euro de 2004 Portugal hizo una inversión muy significativa en los estadios. Hubo quienes les gustó más, hubo quienes les gustó menos, hubo quienes pensaron que la inversión había sido exagerada.

Para ahora, para el Mundial, la prioridad deberían ser las infraestructuras de formación. Aún no sabemos si los fondos del Mundial llegarán a ese ámbito porque hubo cambios recientemente en la Federación Portuguesa tras un ciclo de 12 años, pero creemos que el fútbol formativo en Portugal lo merece.
-¿Qué jugadores actuales de la cantera cree que estarán en ese Mundial?
¡Ojalá todos! La mejor forma que tenemos para conocer la calidad de nuestros jugadores es mirar a los de los demás. Hay un dato que es factual, no depende de mi apreciación -sé que soy imparcial y creo que los míos son los mejores-, pero hay un dato objetivo: el Benfica lidera históricamente las convocatorias de las selecciones nacionales en todas las categorías. Mi deseo es que en 2030 la mayoría de la selección portuguesa esté formada por jugadores del Benfica. Si en ese momento podremos retenerlos y aún sean jugadores… eso ya es otra cuestión (risas).
-¿Cómo ve el futuro de la Academia en los próximos años?
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La academia es de élite, pero necesita crecer. Hay más equipos, más personal y más exigencias. Por lo tanto, me gustaría que estuviéramos en un camino de expansión de infraestructuras. Necesitamos ampliar infraestructuras y seguir cumpliendo nuestra misión: formar jugadores con impacto en el primer equipo. En los últimos años, el porcentaje de canteranos que llegan y tienen impacto en el primer equipo es el doble de la media europea. Es un dato importante para nosotros y que debemos seguir incentivando. Queremos seguir creciendo para continuar siendo un pilar estratégico del club.
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