Esparta empieza en Albacete
La Fábrica, a escena en el Día I de Arbeloa: “Saben que cuento con ellos”. David Jiménez apunta al ‘dos’. Vallejo y Lorenzo Aguado, kryptonita ante sus ex.


En su primer día entrenó y habló; en el segundo, se examinó. Así comienza la ‘era Arbeloa’. Con el objetivo claro de que la Copa sea caramelo y no veneno. Un torneo que no encumbra, pero sí señala. Que puede sentar las bases de un método que lleva cincelando desde 2020 en los banquillos de Valdebebas. Que le ha llevado al escalón final, tras dejar al Castilla en playoff y su contador de triunfos en 151. A ganarse la confianza de la zona noble del Madrid hasta ser el heredero de su amigo Xabi. Un Arbeloa que aterriza con promesas a sus promesas. “Tenemos la suerte de estar con muchos jugadores que me han traído hasta aquí. Saben que tienen una gran oportunidad, que el entrenador del primer equipo les conoce mejor que nadie. Saben de la exigencia del Real Madrid y saben que cuento con ellos”. Esparta empieza en Albacete (sigue el partido en directo en AS.com).
En su primer día, ya confió en los suyos. Se rodeó de ellos. De su guardia pretoriana. Amén de Joan Martínez, Cestero y los porteros (Fran y Mestre), de David Jiménez, Palacios y Manuel Ángel. Todos se han cincelado con el salmantino, pero especialmente los tres últimos. Y él con ellos. Los tres fueron capitales en aquel Juvenil A que catapultó a tantos en 2023. David era un lateral lanzador (más de 20 asistencias), Mami su metrónomo y César (24 tantos sin delantero), uno de sus ejecutores. El otro era Gonzalo, con las 35 dianas con las que explotó. Productos de la Factoría Arbeloa unidos de nuevo. Pero al final del camino de baldosas amarillas. Uno que lleva hasta el Carlos Belmonte. En medio de la constelación de estrellas, diamantes.
No se espera una revolución, pero sí una declaración de intenciones. Empezando por David Jiménez. Con Carvajal y Valverde entre algodones, la idea es que el dos sea el canterano. Como en Talavera. Para que todo quede en La Mancha. Y a partir de ahí, certezas. Rotaciones, sí, pero sin excesos. No estarán Trent, Militao, Rüdiger, Mendy, Rodrygo ni Mbappé. Todos ausentes ayer (la convocatoria se dará a conocer hoy). Tampoco Brahim, rumbo a la historia en África. Pero sí el resto.
El baile y la garra
Empezando por Vinicius, a quien el nuevo timonel blanco aboga por volver a hacer bailar. Después de los brotes verdes del 7 en Arabia. No fueron suficientes para triunfar, tampoco para evitar el cambio de guardia, pero sí para enterrar una racha goleadora que empequeñecía a quien fue gigante. Y siguiendo por Mastantuono, un futbolista con ADN Arbeloa. Mucha garra. Primero morder y luego atacar. Para hacer clic.
Sin tiempo para preparar, la intención es trazar las primeras pinceladas del libreto. Y sobre todo, motivar. Sentar las bases. Esa ha sido la misión principal en las primeras horas de Arbeloa con el primer equipo. “Ganar, ganar y ganar”. Lo dicen los valores que tatúan en Valdebebas y ha sido la premisa. A partir de ahí, construir. Para que Albacete no sea recordado como Alcorcón.
Un káiser con dos Champions
Y si Arbeloa huye del Albacetazo, Alberto González lo busca. Uno más. Con el convencimiento de que creer es poder, porque ya se pudo. Ya se derribó a un Primera (Celta en penaltis) y ahora, la ciudad fantasea con la proeza. Un oasis en el desierto (solo han ganado un partido de los últimos siete en Liga y marchan solo un punto sobre el descenso). Pero qué oasis. Para bañarse en él habrá kriptonita. Por un lado, el Carlos Belmonte. Lleno hasta la bandera, con el ‘no hay billetes’ colgado desde que la venta de entradas cortó la cinta.

Por otro, ese mal que tantas veces ha azotado al Madrid. La ley del ex. La que personifica Jesús Vallejo. Una década blanca con más ilusión que minutos, pero con una mochila llena de títulos (13, incluidas dos Champions). Él será el káiser de González, como lo está siendo cuando está disponible. En una elección donde primó lo personal y no lo económico. Vallejo buscó ser feliz de nuevo en Albacete. Y lo es.
“El canterano modelo”
Como Lorenzo Aguado. “Era un canterano modelo”, deslizan de él desde Valdebebas. Fueron 15 años en La Fábrica y se conoce todos sus rincones. Su debut llegó en Copa, ante la Deportiva Minera y como titular. Y en Copa, desde el carril del dos, llegará el reencuentro. Porque dentro del plan de González están Vallejo y él. Las únicas ausencias serán los lesionados Higinio Marín, Jon García y Antonio Puertas y el colmillo lo pondrán Betancor y Morcillo. Para el Albacete será un viaje al pasado. El viaje de un equipo que no hace tanto no era el Alba, sino el Queso Mecánico. Quieren volver a serlo. Gritar que esto es Albacete, no Esparta.
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