¿El mejor Atleti de la era Simeone?
Brillante actuación coral con exhibiciones individuales. La apuesta por Llorente salió redonda. Clases magistrales de Koke y Griezmann. Julián se quita lastre.


Si el Atleti había realizado ante el Betis, en Copa, su primer mejor tiempo en muchos años, siete días después —y con una tarde desastrosa entremedias— el equipo rojiblanco batió su propio récord como si fuera Duplantis, de forma brillante y para el recuerdo. De un salto mayúsculo en La Cartuja a otro estratosférico ante los 68.325 espectadores que llenaron el Metropolitano. Un plan perfecto, ejecutado de forma sobresaliente, ante un Barça que era favoritísimo. En tres semanas el desenlace, pero el 4-0 deja muchas notas interesantes, desde Musso hasta el tridente de ataque... y hasta Simeone.
Un póquer de ataque ganador
Y en una y otra exhibición se gustó Griezmann. Lookman se presenta como un fichaje imponente e ilusionante, puro impacto. Julián, tras fallar un par, se reconcilió con el fútbol, con el gol y con el buen ánimo con un derechazo a la escuadra. Y tener a Giuliano es como ver a un hincha comerse el césped. Llorente, soldado del Cholo, quizá aún siga corriendo y robando balones por el campo. Y Koke... Lo de Koke va para estatua. Ante un Barça que si de algo sabe es de manejar la pelota, el capitán gobernó la noche. Ver a Griezmann y a Koke dar sendas clases magistrales, más propias de otra época, resultó emocionante.

La semifinal se fue 4-0 al descanso de la ida y con la sensación de que pudieron ser más, quizá un 6-1 con algo más de puntería. El equipo realizó en ese primer tiempo siete remates, seis de ellos a puerta, con la buena fortuna de que para el 1-0 ni siquiera necesitó chutar. Una señal de que la noche iba a salir bien. Si ante el Betis, en Liga, al Atleti le anularon un gol difícilmente explicable, este jueves ocurrió a la inversa con el 4-1 de Cubarsí y las líneas trazadas durante un interminable parón.
Un guion para devorar al Barça de Flick
El plan de Simeone resultó perfecto. Presión altísima provocando fallos y puñales por las bandas. Pura electricidad. “Encontramos una energía increíble en el estadio y la vida es energía”, celebra Simeone. Y se vio a un Atlético voraz, insaciable, totalmente opuesto a lo que venía decepcionando últimamente en Liga. Giuliano retó una y otra vez a Balde, con la ayuda de un Nahuel que seguramente desplegó la mejor actuación de su carrera: sirvió el 2-0, participó en el 4-0 y le regaló uno más a Sorloth, pero lo echó fuera, y antes otro a Julián, que tapó Koundé. En el otro ala, Lookman es una solución autosuficiente y lo demostró en cuanto tuvo espacios. En La Cartuja ilusionó su conexión con Baena; en la semifinal sucedió con Julián: se regalaron goles mutuamente.

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Y posiblemente la decisión más acertada del Cholo: la posición de Llorente. Lo puso de inicio en el medio, pero a la izquierda de Koke para ayudar a asfixiar a Lamine. Al final, nueve recuperaciones, tres despejes, cinco conducciones y un 94% de acierto en el pase. Un guion perfecto y unos interpretes que desplegaron su mejor actuación en muchos años. Quizá en toda la era Simeone, y ha habido unas cuantas noches de gloria (¿Chelsea?, ¿Barça en Champions?). Pero el Atleti no pierde el foco: queda la vuelta. Y antes, el Rayo, el Brujas...
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