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El centrocampista que dejó el Barça para ayudar a su Albacete

Julián Rubio fue azulgrana entre 1979 y 1981; y es una leyenda de la historia del club. En Sevilla también dejó su huella y como técnico dirigió en Bolivia y Albania.

Julián Rubio, mostrando una foto de su época en el Barça.
Juanma Sevilla
Redactor en Diario AS desde 2007. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.
Actualizado a

Julián Rubio (Montealegre del Castillo 28-1-1952), es una figura y un nombre que forma parte de la historia del Albacete pues lo ha sido todo en el club manchego: jugador, entrenador y también director deportivo. Él ha sido el único albaceteño que ha conseguido jugar en la primera plantilla tanto del equipo manchego como del F.C. Barcelona pues Andrés Iniesta se marchaba a La Masia siendo un niño tras destacar en la cantera del equipo blanco.

Rubio fue un talentoso centrocampista, adelantado a su época y muchos le definían en su época como un arquitecto del fútbol. Sus primeros pasos fueron en su Albacete para posteriormente fichar por el Ontinyent y dar el salto al Sevilla FC, equipo en el que se consagró en la élite y siendo uno de sus líderes desde 1972 a 1979 y la afición del conjunto hispalense le sigue teniendo un gran cariño.

Sus grandes temporadas en el Sevilla provocaron que el Barcelona se hiciera con su fichaje pagando 50 millones de las antiguas pesetas. En una entrevista en ‘AS’, Rubio señala que “se fijaron en mí porque el Barcelona necesitaba reforzar su plantilla y todo fue muy rápido, prácticamente mi fichaje se cerró de la noche a la mañana. Fue una gran etapa en lo personal y en lo deportivo porque el Barcelona es un gran club en todos los conceptos”. Con el conjunto blaugrana disputó 23 partidos oficiales y cuenta en su palmarés con la Copa del Rey de la temporada 1980 -1981 pero una grave lesión de rodilla le truncó su etapa en la ciudad condal.

En ese año, Julián Rubio tomaba una decisión sorprendente como fue abandonar la élite del fútbol para dejar el Barça de Helenio Herrera y regresar al Albacete, que entonces militaba en Tercera División jugando tres años hasta que se retiró como futbolista.

Al colgar las botas, comenzaba su carrera como entrenador en los banquillos y al igual que su etapa como futbolista, el Albacete fue el punto de partida consiguiendo el ascenso a Segunda División. Rubio ha sido entrenador del equipo manchego hasta en cinco ocasiones, y en su segunda etapa en 1988 cogió las riendas de un equipo que era colista de la tabla y a nueve puntos de la salvación cuando los triunfos valían entonces dos puntos y consiguió una remontada de récord para dejar al Albacete en mitad de la clasificación. También recordada es la campaña 1992/1993, ya en plena época dorada del ‘Queso Mecánico’ cuando el entonces presidente Rafael Candel eligió a Rubio como técnico tras la marcha de Benito Floro al Real Madrid.

En los banquillos, también ha dejado su sello en varios equipos, especialmente el Sevilla en una dilatada trayectoria desarrollada en el Recreativo de Huelva, Elche, Polideportivo Ejido, Ciudad de Murcia, Cádiz y también aventuras extranjeras en Bolivia y Albania.

Julián Rubio pone en valor la historia de un joven adolescente que salió de su tierra para probar suerte en el fútbol y que decidió abandonar la cima del fútbol para regresar en la llamada de auxilio del club de su vida. Leyenda del Albacete, compartió vestuarios con figuras del Barcelona como Carrasco, Quini, o Rexach, entre otros. Este martes, estará en el palco del Carlos Belmonte presenciando un partido histórico que ha paralizado Albacete y con el que el conjunto manchego sueña con plantarse por segunda vez en su historia en las semifinales de la Copa del Rey.

El centrocampista que dejó el Barça para ayudar a su Albacete

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En una entrevista en ‘AS’, Rubio destaca que “me encantaría que el Albacete pudiera pasar la eliminatoria pero será muy complicado porque el Barcelona tiene una gran plantilla y todas las rotaciones de Flick están funcionando, lo más importante es que el equipo tiene una ilusión y la ha contagiado a la ciudad, ante el Real Madrid y el Celta, el Albacete ha competido muy bien y para el equipo la Copa está sirviendo de estímulo para los jugadores para que se puedan conseguir resultados positivos y además el club ha podido conseguir unos ingresos extras que no estaban previstos”.

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