Una cláusula en el contrato de Mourinho le pone a tiro
El portugués puede salir del Benfica gratis hasta diez días después de que termine esta temporada. La selección de Portugal no parece ser una opción para él. Estos días se reencuentra con Florentino.


Mourinho creó la tormenta perfecta en torno al Madrid en el partido de finales de enero. Entonces, Arbeloa se movía en terreno pantanoso, con el vestuario aún rumiando la salida de Xabi Alonso y la afición altamente crispada. Ese partido llegó para el nuevo técnico en una situación límite, con la eliminación ante el Albacete aún coleando y sin dinámica de juego alguna en el equipo. Y en ese contexto emergió la figura de Mourinho, el maestro ante el discípulo. Y por lo que se vio en el césped de Das Antas… hubo lección táctica.
La sombra de Mourinho sigue siendo muy alargada para el Real Madrid, y por tanto para el propio Arbeloa, por la huella que dejó en Florentino y en parte de la afición. Y en esta época en la que el vestuario emite signos de sentirse con mucha fuerza ante sus entrenadores (hasta provocar incluso la salida de Xabi), planea en el ambiente una posible vuelta del portugués. Pues bien, hay una cláusula que, aunque de momento no se contempla como opción por la directiva del Madrid, sí que pone a Mourinho a tiro.
El técnico portugués, que tiene firmadas dos temporadas en Lisboa, puede renunciar a seguir en el Benfica sin penalidad económica alguna durante los diez días siguientes a que se juegue el último partido de la presente temporada. Podrá ir a cualquier equipo sin pagar clásula de rescisión, y eso le acerca al Madrid o a cualquier equipo que pudiera requerir de sus servicios o, al menos, facilita la operación. Fue Rui Costa quien llevó a Mou al Benfica. El club estaba inmerso en un proceso electoral y, aunque ese movimiento le sirvió para ganar los comicios, ambas partes quisieron abrir esa puerta al técnico por si finalmente Rui Costa no resultaba elegido.
Mourinho está teniendo un regreso feliz a su país. Está cómodo en Lisboa. Nunca ha hecho una declaración al respecto, pero es conocido que simpatiza por esos colores y, en lo personal, vivir en Portugal le permite estar más cerca de su familia y hacer cosas que antes no podía hacer. Hasta ahora, el técnico había tenido fijada su residencia en Londres. Estando en el Benfica pasa mucho más tiempo al lado de los suyos. Por otro lado, fuentes de toda solvencia afirman a AS que la opción de entrenar a la selección de Portugal tras el Mundial es hoy por hoy lejana. La Federación Portuguesa cree que su figura es demasiado potente y acaparadora como para que el proyecto resulte.
Mourinho cuenta con seguir en el Benfica y hacer un proyecto más ajustado a su manera de jugar para la siguiente temporada pero, como es lógico, apuntan estas mismas fuentes a AS, una llamada del Madrid podría hacer que todo cambiara. Mourinho sigue llevando al club blanco dentro. En contra de lo que se viene publicando, la relación entre el técnico y Florentino Pérez ha sido escasa en los últimos años. Con los cambios de destino y de números de teléfono, ambos perdieron el contacto. A finales de enero no pudieron reencontrarse en Lisboa porque Florentino no viajó. El presidente blanco decidirá el mismo martes si viaja para los dieciseisavos, pero de cualquier manera si no es en Lisboa, por fin podrán verse las caras en Madrid, en el partido de vuelta.
Una declaración de Mourinho tras el partido del pasado 28 de enero puso en alerta sobre la hipótesis de que Mourinho vuelva a entrenar al Madrid. “Estuve muy cerca de ir al Bernabéu por primera vez hace poco desde mi marcha”, comentó al ser preguntado por un posible cruce entre Madrid y Benfica en dieciseisavos, cruce que luego terminó dándose. “Mi amigo Óscar Ribot (agente de gran influencia en el ámbito de Florentino) lo había preparado todo, pero justo el día de antes me llamó el Benfica y tuve que venir a firmar”.
Pero esa visita que bien puede parecer una primera toma de contacto para preparar una segunda etapa de Mou en el Madrid, era sólo una parada más en una gira que Mourinho había programado por las principales ciudades del fútbol europeo después de dejar el Fenerbahce. Quería presentar en sociedad a su cuerpo técnico y ver fútbol, visitar centros de entrenamiento. Y Madrid era una primera estación como luego lo serían Londres, Mánchester, Milán o Turín. Con todo, a nadie se le escapa que en ese viaje se habría producido un feliz reencuentro con Florentino, con Xabi Alonso muy cuestionado en ese momento.
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Ahora, con esta eliminatoria a doble partido, la sombra de Mourinho vuelve a planear sobre Arbeloa. El maestro ante el discípulo. Mourinho pasó de aquel “Álvaro es mi niño” a celebrar fuera de sí, delante de sus narices, una clasificación del Benfica que fue histórica por el tamaño de la hazaña y por cómo se consiguió, con gol del Trubin en el último minuto y un soñado 4-2. Luego pidió perdón. Pero antes de eso había demostrado a todo el mundo que él aún es capaz de hacer funcionar a un equipo muy por encima de sus posibilidades.
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