Razones para creer
El Madrid se aferra a su intangible y a varios ‘fichajes’, para el Allianz. Bellingham y Militao serán titulares... y Mendy, estará recuperado. En el Bernabéu, el Bayern recibió hasta 20 tiros

Suena la música de Gladiator. El guerrero yace arrodillado en el centro del coliseo. Sangrando, con una lanza atravesada. Respiración tenue y pulso mortecino. Sería el final para cualquiera. Y sin embargo, el pueblo respira esa atmósfera. Un aire habitual por estas fechas; flor de primavera. No está muerto el inmortal, hasta que muere del todo. Estrofa que recorre el Viejo Continente como el canto de un juglar. Mandamiento asumido por amigos y enemigos. Improbable es sinónimo de posible, cuando se trata del Real Madrid. De quien tiene tantas vidas que es la envidia de los gatos. De quien, simple y llanamente, lo hizo sin explicación. Y quiere volverlo a hacer. Remontar, resucitar. Aún queda Múnich.

Donde el Bayern sólo ha perdido un partido en toda la temporada (1-2 contra el Augsburgo, en la jornada 19; un despiste). Donde el Bayern no pierde por más de un gol desde el 30 de marzo de 2024, hace 740 días (0-2 contra el Dortmund, en la jornada 27). Y con la estadística tan negativa, que bien pareciera un huracán soplando en contra. El Real Madrid sólo ha remontado una eliminatoria, tras perder el primer partido en casa (ante el Wacker Innsbruck, en la Recopa de la 1970-71). Y el Bayern terminó pasando en 30 de las 31 eliminatorias en las que ganó en el primer partido fuera de casa (sólo se le escapó una ante el Inter, en la 2010-11). Damas y caballeros, ciertamente, llamarlo Tourmalet es ser generoso. Es un Everest.

Si no es una utopía, se le parece mucho. Y sin embargo, cautela. Prudencia. Tiempo. Porque es el Real Madrid. Y su historia le avala. Quien antaño la celebró, enseña los tatuajes del pasado; quien antaño la sufrió, enseña sus cicatrices. El reloj de arena dibuja una cuenta atrás que arrancó ayer a la medianoche. “Si alguien puede ganar en Múnich, ese es el Real Madrid”, aseveró Arbeloa en rueda de prensa. “Pongo el contador a cero para el Allianz; esto aún no ha terminado”, dijo Kompany, poco después. Quedan 90′, quedan siete días. Y Chamartín siente que hay razones para creer.
Vuelve Bellingham
Cortita y al pie: será titular en el Allianz. El feeling general es que sus minutos han evidenciado que está mucho mejor de lo que se imaginaba. Porque una cosa son los entrenamientos y otra, muy diferente, el campo de batalla. Y ahí, hasta que no testas, no puedes sacar verdaderas conclusiones. Convenció. Estuvo rápido, fino y con colmillo. Ganó todos los duelos aéreos y todos los regates. Recuperó tres balones y forzó dos faltas. Rozó un 94% de acierto en pases. El plan es que vuelva a tener minutos este viernes y que sea titular en el Allianz. Esta segunda parte, de hecho, está decidida. Lo que aún hay que dilucidar es quiénes serán sus escuderos en el centro del campo. Pero Jude, vuelve. Y anhelando que vuelva a sonar el Hey Jude.

Vuelve Militao
Otro, directo al once. “En forma, seguramente sea el mejor central del mundo”, respondía Arbeloa en rueda de prensa. Sin que le temblase el pulso; pronunciando cada palabra. El problema estaba en el inicio, en ese “en forma”. Pero ya lo está. Tal vez no para ser titular en todos los partidos que quedan, pero sí para disputar 90′ en el Allianz. Apunta al once. No es seguro, pero sí altísimamente probable. Tanto, que casi se puede poner la mano en el fuego. Su seguridad, jerarquía y salida de balón son indiscutibles en el equipo. O en boca de Arbeloa: “Cuando Militao está en el campo, tienes la sensación de que hay dos jugadores”. Rüdiger se ha ganado la continuidad, así que el damnificado sería Huijsen.

Y vuelve Mendy
Aquí, debería volver a sonar la música de Gladiator. Porque su historia empieza a tener tintes de epicidad. De déjà vu. Para él, no es la cantidad, sino la calidad. No importó su enorme inactividad: sus 46′ frente al Manchester City fueron un clínic de lo que es ser un lateral izquierdo de primerísimo nivel. Y ya venía de 90′ sensacionales en Balaídos. Forzó y se rompió. Volvió a la enfermería. Pero estará recuperado para el Allianz. Y ahí, se enciende una luz en el cielo digna de la llamada a un superhéroe. Frenar a Olise es deporte de riesgo. A quien fue más que una pesadilla para Carreras, en la ida. Pero Mendy... es Mendy. Y está de vuelta. Su titularidad no es segura; pero su mera presencia ya inyecta ilusión. Subidón.

“Este es el Mbappé que queremos”
Tardó la tortuga, pero ya vuelve a volar como una liebre. A tener la electricidad habitual de su ADN; el colmillo de un depredador. Frente al Bayern, volvió a formar dupla titular con Vinicius (no sucedía desde el 21 de febrero, en El Sadar). Y volvió a ser él. Fue el segundo jugador que más tiró (6), el que más a portería (4) y el segundo en centros (3). Además del autor de un gol que aviva el pulso del paciente convaleciente. “Le he visto muy comprometido, siendo una amenaza constante; este es el Mbappé que queremos ver, un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días”, respondió Arbeloa en rueda de prensa. Que querrá serlo en siete días. En el Allianz.

El talón de Aquiles
La mejor noticia para el Real Madrid es que todo lo que el Bayern tiene en ataque, lo adolece en defensa. Que el terror que expanden sus cañones, también lo sufren sus tablas. Hasta 20 tiros realizó el Madrid. Dos decenas; una barbaridad. Llegarle, se le llega mucho. Muchísimo. Neuer terminó siendo el que más recuperaciones firmó (10, más que cualquier defensa), entre las cuales se encontraron nueve paradas. “Si fue el mejor del partido, no es un problema”, deslizaba Kompany en rueda de prensa. Puede tener razón. Pero sí es un síntoma. La defensa del Bayern es más un castillo de naipes, que una temible fortaleza.
Y a eso, hay que sumarle el guion. Que el planteamiento de partido, por parte de ambos, invitará a los goles. Todo lo contrario sería ir contra natura. Asoma un tiroteo. El Madrid sabe que le llegarán, pero se aferra a Militao y Mendy para reforzar su muralla. Y a partir de ahí, sabe que llegará. Lo que es complicadísimo, se explica desde la sencillez: es el Real Madrid. Cuatro palabras asumidas de puertas para adentro y para fuera. No siempre se obrará el milagro; pero siempre se esperará a ver si se ha obrado. Porque siempre se esperará hasta el final. Se creerá. Resumen de un ADN que algún día debería estudiar la ciencia. Mientras usted leía esto, el guerrero se ha levantado. Sigue sangrando, con la lanza atravesada. Pero sigue con vida; sigue con vida. No está muerto el inmortal, hasta que muere del todo. Aún queda Múnich.
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