Mbappé pide la palabra
Tras la tormenta del Levante, Kylian quiso capear el temporal. Sacó el escudo para defender y para reivindicar. Paso al frente como líder.


No era una rueda de prensa más, y no lo fue. Él lo sabía, por eso quiso ser él. Por eso Mbappé se colocó frente a la Prensa. Seguro de sí mismo, seguro de su discurso, cruzó la puerta de la sala. “Hola”, esbozó. Se sentó. Y tras acordarse de las víctimas del trágico accidente de Adamuz, demostró que más que killer, que lo es y mucho (74 goles de blanco en 85 partidos), es un líder. Declaraciones, muchas, dentro de una declaración de intenciones. Quiere ser el alfa y lo demostró.
Con actos y palabras, en este caso lo mismo. Con jerarquía, no regateó pregunta alguna. Con firmeza interpeló a los periodistas, cuando pensó que hubo que hacerlo. Con educación esperó para responder, cuando hubo que hacerlo. Asumió la responsabilidad del momento, muy turbulento. Y en global. Sin focos. Ni en Vinicius, ni en nadie. Sacó el escudo. Ese “no es su culpa, es la de todos” resume todo. El mensaje de un futbolista que, en medio de la tormenta, quiso capearla. Palabra de Kylian. Con licencia para marcar... y para liderar.
Paso al frente
Un paso al frente dentro de su paso al frente. El de esta temporada. Después de llegar de puntillas, en cierta manera, este curso quería más. De ahí ese cambio detallado por AS en verano. Dieta y trabajo específico para ser más grácil, más decisivo. Hasta, una vez recuperado el peso de la gastroenteritis de Estados Unidos, arrancar su año II con tres kilos menos. Porque los 44 zarpazos del primero y, sobre todo, la ausencia de títulos de tronío no son el anhelo con el que Kylian aterrizó. “Ahora tengo un sueño, ganar con el Real Madrid”, lanzó en su presentación ante un Bernabéu ardiente, muy distinto al del Levante. Y quiere alcanzar ese sueño. Es su propósito de enmienda. Personal, para que también lo sea coral.

Comenzó en el campo. Con números de impresión. Con esos 30 goles que ya lleva su rifle en la 2025-26. Por esos 59 con los que igualó a Cristiano, su ídolo. Un récord que esbozó cierto runrún, por esos 270 minutos con molestias desde el 7 de diciembre. Por esos encuentros al límite contra Alavés, Talavera y Sevilla... que no le dejaron llegar a tiempo a la Supercopa. Y también salió al paso de ese runrún: “Viajo porque quiero siempre jugar todos los partidos. Esté bien o mal, no sé, pero soy así. Si tengo la oportunidad de jugar cada partido, lo haré”. Y lo hizo.
Viaje al pasado
Y lo seguirá haciendo. Para empezar, hoy. En un viaje al pasado. Contra el Mónaco, donde todo comenzó. Cuando el niño del cómic daba los primeros pasos hacia el sueño, hacia el Bernabéu. Ahí empezó a demostrar que esa gacela que jugaba en banda en el Principado tenía mimbres de estrella mundial. Dejó 27 goles, 16 asistencias (en 60 partidos) y un millón de expectativas. “No sería posible estar aquí si no hubiera sido posible por el Mónaco”, sonrió.

Ahí empezó a coquetear con el Madrid. Ese fichaje que tantas veces se intentó y que en 2024 se consiguió. Pero el sueño no estará completo hasta que sus goles supongan trofeos. “Ganar con el Real Madrid”. Y, para ello, pidió la palabra. No fue una rueda de prensa más. Fue la de un Mbappé con licencia para marcar... y para liderar. Después de la tormenta del Levante, él.
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