Adiós honorable, árbitro infame
El Madrid se puso tres veces por delante, pero acabó cayendo cuando un capricho de Vincic le dejó con diez. Increíble expulsión de Camavinga.


No lo ha parecido durante meses, quizá más de un año, pero sí, este también era el Madrid, el que ha temido Europa desde hace setenta años por su inexplicable instinto de supervivencia. Nadie se hace el muerto de forma más verosímil. Incluso los más avisados, entre los que por reincidencia se encuentra el Bayern, caen en su trampa. En el Allianz llevó a los alemanes al límite en un partido heroico, con un sacrificio no visto hasta ahora y que solo entregó tras una expulsión a Camavinga que merece acabar en el libro de reclamaciones. Una decisión caprichosa de Vincic, curiosamente paisano de Ceferin, que probablemente decidió una eliminatoria preciosa en la que el Madrid estuvo tres veces por delante.
Al equipo blanco le quedará el resquemor de no haber sido el de Múnich todo el año y ahora tendrá que abrir la ronda de reconocimiento de culpables y ponerlos en orden, como aquella impertinente pancarta tras la que, en tiempos, se fotografiaba Bale vestido de príncipe de Gales.
La polémica expulsion de Camavinga que marcó el Bayern- Real Madrid
Al partido del año llegó el Madrid sin mediocentro, jugador bisagra, frontera entre defensa y ataque. El mejor, Tchouameni, se vio fuera por una tarjeta injusta en la ida. Sin él también jugó el equipo el viernes y entregó virtualmente la Liga por tomar al Girona por un cobaya y no por un rival. El siguiente en la lista, Camavinga, no está hecho para un puesto donde lo importante es saber elegir, cuándo ir y cuándo quedarse, cuándo ser quinto central y cuándo primer centrocampista. Camavinga ha dejado muestras de futbolista tan potente como irreflexivo en un papel donde equivocarse tiene condena. Esta vez, sin ir más lejos, aunque por un pecado venial. Así que Arbeloa hubo de arriesgar con Valverde, que salió del carril por donde volaba para atarse al timón junto a tres mediapuntas, Bellingham, Brahim y Güler, en cierto modo todos alejados del papel que mejor desempeñan.
Comienzo loco
Como contrapunto al presunto desajuste Arbeloa encontró una defensa mejor, con Militao y Mendy, frente a un Bayern que repitió el once del Bernabéu. Era difícil encontrar una razón para cambiarlo. Más al portero, héroe de la ida. Y sin embargo, la eliminatoria quedó igualada a los 37 segundos del duelo porque Neuer se puso estupendo cuando y donde no tocaba. Desde el borde del área buscó un pase a ninguna parte que intuyó Arda Güler, quien desde 35 metros aplicó su zurda y marcó a puerta vacía.
Tampoco estaba en el guion que Lunin devolviera de inmediato la cortesía. Botó Kimmich un córner cerrado y plano, un balón muy al alcance del ucraniano, que quedó paralizado sobre la línea, desde donde le cabeceó Pavlovic. Uno de esos goles que, tal y como se defienden hoy los saques de esquina, ya no se ven. Cómplices de Lunin, autor material del desastre, fueron quienes debían defender el primer palo y abdicaron y Trent, que también hizo la estatua.

Dos sacudidas para dejar luego un partido brutal, con el Bayern justificándose a base de presión y nervio ante su público y un Madrid esperando que volviese a pasar otro tren después de tirarse en marcha del primero. El segundo también se le fue a Mbappé. Tras recibir un gran pase de Güler se plantó ante Neuer y le quedó un remate grotesco, estorbado por la zaga alemana. El partido no tenía costuras. Casi ninguno del Bayern las tiene. Su orgullo ha cumplido ya siete décadas y no cambia el plan por nadie ni por ningún resultado. Se fue a por el Madrid con la seguridad de que su ataque resolvería cualquier concesión de su defensa de porcelana. Y recuperó la vieja costumbre de coser a saques de esquina al rival, la mayoría en centros cerrados que fueron una tortura para Lunin.
El tiroteo
En cierto modo, el partido no difería del de la ida. Mandaba el Bayern, pero se repartían las ocasiones. Solo que el Madrid, esta vez, derrochaba puntería, porque en una falta desde el borde del área Arda Güler metió una rosca de zurda que Neuer, lento de reacción, pesado de piernas, solo pudo tocar cuando la pelota ya estaba dentro.

El balance de situación a esas alturas era que Militao ganaba la batalla aérea, Mendy tenía bajo arresto a Olise, Güler era el jefe blanco, el Bayern solo apretaba de verdad desde la esquina (dos remates de Kimmich y Stanic rechazados por Lunin fueron la excepción) y cada contra del Madrid era una amenaza real. Un escenario tan cambiante como el partido, porque en un suspiro empató Kane, falso lento, en otro despiste de Trent, estrelló Vinicius un disparo en el larguero y luego le regaló el 2-3 a Mbappé. Esta vez no falló el francés. La defensa alemana era una verbena y el partido, una gozada.
La roja a Camavinga
La locura del primer tiempo previno a ambos. Bajaron los latidos y también las ocasiones, aunque pronto llegaron dos, de Luis Díaz y Mbappé. La volea de este a bocajarro fue repelida por Neuer en gesto instintivo. El Madrid, aun con menos pelota que el Bayern, mostraba más seguridad en el manejo que en la primera mitad. También la presión alemana, basada en el gasto energético, se había reducido a la mitad. Y empezaban a ser frecuentes los errores.
Arbeloa quiso proteger a un Trent que iba a más metiendo a Camavinga y llevando a la banda a Valverde. En su puesto natural el uruguayo se sumó más al ataque y enganchó un izquierdazo que esta vez no pillo en la Luna a Neuer. Dos despertaron de un golpe: Olise, que por una vez esquivó a Mendy para meter un buen latigazo, y Lunin, para invalidarlo con una gran estirada.

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En su salsa también andaba Mbappé, tremendamente superior a los centrales alemanes. Una lástima que Vinicius no le acompañara. En boca de gol pifió un remate fácil. Parece imposible que de la lámpara salgan dos genios a la vez. De hecho, y aunque la posesión del Bayern se acentuó, ni alemanes ni madridistas dejaban de repartirse las ocasiones. Y entonces Vincic reventó el partido con una segunda amarilla a Camavinga por retrasar un saque de falta. Inaudito en un partido de este nivel. Una cacicada. Y entonces llegaron los goles de Luis Díaz y Olise que despidieron al Madrid de la Champions. Una salida honorable que no consolará ni evitará otra revolución.
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- 1 Neuer -
- 27 Laimer
- 4 Jonathan Tah
- 44 Josip Stanisic (45')
- 2 Dayotchanculle Upamecano -
- 14 Luis Díaz
- 6 Joshua Kimmich
- 45 Aleksandar Pavlovic
- 7 Gnabry (60')
- 17 Michael Olise
- 9 Kane
- Banquillo
- 19 Alphonso Davies (45')
- 10 Jamal Musiala (60')
- 37 Leonard Prescott
- 8 Leon Goretzka
- 21 Hiroki Ito
- 3 Kim Min-Jae
- 40 Jonas Urbig
- 11 Nicolas Jackson
- 22 Raphael Guerreiro
- 13 Lunin
- 22 Rüdiger
- 12 Trent Alexander-Arnold (89')
- 3 Militão
- 23 Ferland Mendy
- 15 Güler x2 (89')
- 5 Bellingham
- 8 Valverde
- 21 Brahim (61')
- 10 Mbappé
- 7 Vinicius Junior
- Banquillo
- 26
- 2 Carvajal
- 24 Huijsen
- 19 Dani Ceballos
- 20 Fran Garcia
- 6 Camavinga (61') -
- 29 Javi Navarro
- 45 Thiago (89') SC
- 30 Mastantuono (89') SC
- 18 Carreras
- 4 Alaba
- 16 Gonzalo
Cambios
Alphonso Davies (45', Josip Stanisic), Jamal Musiala (60', Serge Gnabry), Eduardo Camavinga (61', Brahim Díaz), Franco Mastantuono (89', Arda Güler), Thiago Pitarch (89', Trent Alexander-Arnold)
Goles
0-1, 0': Güler, 1-1, 5': Aleksandar Pavlovic, 1-2, 28': Güler, 2-2, 37': Kane, 2-3, 41': Mbappé, 3-3, 88': Luis Díaz, 4-3, 93': Michael Olise
Tarjetas
Arbitro: Slavko Vincic
Arbitro VAR: Pol van Boekel, Dennis Higler
Josip Stanisic (28',Amarilla), Militão (39',Amarilla), Kompany (43',Amarilla), Rüdiger (69',Amarilla), Camavinga (77',Amarilla), Camavinga (85',Roja), Güler (94',Roja)






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