“Bayrampasa siempre será del Atlético por Arda Turan”
AS visita en Estambul el barrio en el que creció el exrojiblanco, cuyo paso por Madrid sigue muy presente. “Su fichaje lo cambió todo”.


La tarde va cayendo sobre el barrio de Bayrampasa, en la zona europea de Estambul. Como el agua-nieve del cielo en uno de esos días de enero desapacibles y gélidos en los que brota el calor solo con pronunciar un nombre: Arda Turan. “Es un emblema”, dice Omer deteniéndose con su taxi bajo la prueba más fehaciente. Esa placa con la que, desde 2016, se bautiza la calle en la que nació en 1987. El suyo propio: la Arda Turan Cadessi. Allí nació y creció, en el número 14, cuando esta aún se llamaba Ordu Military y no era aún un lugar de peregrinación de fútbol en la ciudad. Y rojiblancos. “Su fichaje por el Atlético lo cambió todo”, dice Berat Çagdas en un inglés perfecto desde el salón de café del Altintepsi Spor Kulubu, el club del barrio, el primero en el que Arda jugó antes de llegar al Galatasaray con 11 años.

Las partidas de Okey, tradicional juego turco de azar, lógica y memoria, con fichas rectangulares, soportes de madera y un sonido similar al del dominó, de pronto se detienen. Fotos de Arda Turan con el Atlético (de 2011 a 2015) ruedan por una de las mesas de manteles verdes. Alrededor se arremolinan cabezas, recuerdos y el scroll en las fotos del móvil buscando esas tan especiales. En las que salen Arda. O Arda y su padre, Adnan Turan, habitual en el café y en el club. Porque Bayrampasa no solo es la raíz del exrojiblanco. Es donde sigue viviendo toda su familia y el lugar al que él siempre vuelve. Cuando comenzó a ganar dinero en el fútbol le compró a su padre una gasolinera y a su madre todo el edificio en el que vivían. Puede reconocerse fácil. Tiene en la fachada escrito el nombre de su abuelo: Mehmet Necat Turan.

Para este barrio obrero y sin adornos, con 290.000 habitantes y a 10 kilómetros de Santa Sofía, Arda es mucho más que que un futbolista famoso que salió de allí, jugando partidos improvisados por un vaso de café con chocolate, su bebida favorita: Arda es la extensión simbólica de este distrito de calles estrechas y un sentimiento casi tribal de pertenencia. Su escudo. Su mano al pecho. Orgullo. “Arda nos presentó al mundo”, dice Kerim Comert, un vecino. Con su juego (intenso, emocional, generoso y a veces volcánico) como radiografía de su propio barrio.


Un lugar donde el Atlético sigue presente. En las conversaciones y escaparates de algunas tiendas de cuyas paredes cuelgan sus camisetas enmarcadas. La rojiblanca con el 10 por supuesto. “Por Arda, Bayrampasa siempre será del Atleti”, explica a coro ese grupo formado por 6, 7 hombres que sigue mostrando fotos del móvil. “Tras su marcha al Atlético, siempre apoyó al Altintepsi Spor tanto económica como moralmente. Su padre asumió la presidencia y, después, su hermano”, revela Liker Yildiz Kulup Muduru, hoy al mando. Juegan en liga amateur y en su vestuario la inspiración es una foto gigante. De Arda, claro.

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“La gente de aquí desarrolló un cariño especial por el Atlético”, reconoce Vedat Gagdas, tío de Berat y vicepresidente. “Durante su tiempo allí, fue considerado el mejor futbolista de Turquía”. Para ellos lo sigue siendo. Aunque haya colgado las botas y hoy sea entrenador (Shakhtar Donetsk). Y el cariño rojiblanco desarrollado no se ha ido. “El Atleti es, gracias a él, un club muy querido por los turcos. Y sus colores son los mismos que los de nuestra bandera…”, cierran. Con el nombre de Arda acunado como un verano, todo calor en esta noche de enero en Bayrampasa. Aunque siga cayendo hielo del cielo.
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