Arbeloa abruma a Guardiola
Victoria contundente y victoria táctica ante Pep. “Sabíamos muy bien cómo juega el City, cómo juega Pep”, sonrió. Varias decisiones clave: Valverde, Thiago, Brahim...

Cuando parecía no estar, estuvo. Así llegó el primero de Valverde, así trituró el Madrid al City. Así es el club blanco, más en una Champions cuya melodía se sabe de memoria. Cuando los ojos miraban al olfato de Haaland, el killer fue un Halcón. Cuando Guardiola aterrizaba en el Bernabéu como un Superman táctico, se encontró con un Arbeloa cargado de kryptonita. Ganó su equipo y ganó él. Un 3-0 para llegar volando a Mánchester, figurada y literalmente. Para responder a las dudas, porque las había tras los últimos patinazos ligueros (Osasuna, Getafe), con un mensaje: “Mejor de lo que pensabais, ¿no? La sensación de fuera no era de mucha confianza. Se ha demostrado que somos el Madrid, no hay que darnos por muertos nunca". Un partido para ondear la bandera de la reivindicación. Para sacar pecho. Para abrumar a Guardiola.
El día D, Arbeloa dio un golpe sobre la mesa. Ganó la batalla táctica a su homónimo. Con un plan perfectamente trazado para amortiguar el poder rival y utilizar esa artillería skyblue en beneficio propio. Cortocircuitar para contragolpear. Pero con paciencia, sin caer en la precipitación. Acelerar de manera controlada y superpoblar la sala de máquinas, sacrificando la referencia arriba (Gonzalo), para trastabillar la contraria: “Sabíamos muy bien cómo juega el City, cómo juega Pep, lo que busca. Hemos cerrado muchas líneas de pase, intentamos no saltar en la presión, que es lo que ellos buscan para pillarte la espalda. Y queríamos hacerles daño con balón, si les girábamos les podíamos hacer daño y así ha sido”. Así fue.
“Juanito del siglo XXI”
El sustento fue el éxito global. Ese trabajo que Courtois puso en valor en los postres: “Ha sido un paso (adelante) como equipo y tenemos que quedarnos esto en el cerebro. Si luchamos unos por otros, las cosas van a salir bien”. Pero también decisiones puntuales. Como una que no por lógica carece de importancia: el rol de Valverde. Ante Doku, no pocas voces invitaban a los pulmones del charrúa como lateral en lugar de Trent (o Carvajal). Pero quien salió fue el inglés y ello permitió volar al “Juanito del siglo XXI”.

Las ayudas a Trent fueron una constante para minimizar el daño del extremo citizen. Tanto de Thiago como de Valverde. También de Brahim. Dos y tres contra uno. Pero sin quitarle la libertad para cabalgar al capitán. Por ahí llegó el triunfo. Y los tres goles. El primero, con una aparición fulgurante en banda derecha ante la asistencia de Courtois. El segundo, controlando por el centro y definiendo desde la izquierda. El tercero, con una maniobra en el área (sombrero y volea) potenciada por el termómetro de la confianza, por las nubes.
Líder en intervenciones (71), regates (cuatro), remates a portería (tres), pases completados en el último tercio (diez) y ocasiones creadas (dos). Y en intendencia, ganó 11 duelos, recuperó dos balones y despejó tres, no fue regateado ni una vez y completó dos entradas. Valverde fue todo a la vez y en todas partes. Y lo fue lejos del carril del dos. Porque Arbeloa no cayó en la tentación.
“Mear con la suya”
Y con Thiago Pitarch a los mandos. Con otra titularidad más de un chico de 18 años con la personalidad de uno de 28. Al que no le temblaron las piernas para incrustarse entre centrales cuando quemaba el balón. Con un fallo en campo propio que gracias a Courtois quedó en anécdota, pero que demuestra que afronta la oportunidad con respeto, pero no con temor. Y como ante el Celta, el primer cambio fue Güler (70′) y no él. Y cuando dejó el campo, le entregó la batuta a Manuel Ángel. De canterano a canterano.

“Le he dado la enhorabuena (a Thiago) por el partido que ha hecho, en octavos contra el City. Hay que valorar a los canteranos. No han costado 30, 40 o 50 millones, pero sienten el Madrid y tienen capacidad. Es un orgullo verles competir y jugar, que demuestren al mundo de lo que son capaces. (...) La afición le ha regalado una ovación merecida. Representa a la cantera del Madrid, que tenemos que valorarla mucho más, si no es desde fuera, que lo hagamos desde dentro", lanzó en sala de prensa. Contra Guardiola, volvió a “mear con la suya”. Y esa no es otra que La Fábrica.
Confianza en Brahim
Otro de los focos era el compañero de Vinicius. Gonzalo o Brahim, esa era la cuestión. Y la respuesta fue el 21. A pesar de unos minutos titubeantes en la titularidad de Vigo, Arbeloa repitió. Apostó por el internacional marroquí por segundo partido consecutivo. Para aprovechar su electricidad entre líneas, su velocidad para contragolpear y su capacidad para lanzar. Win-win-win. Brahim participó en el 2-0, cocinó el 3-0 con una asistencia de postín sobre Rúben Dias que Valverde terminó convirtiendo en obra de arte e hizo de quarterback en la jugada donde Vinicius forzó el penalti que Donnarumma paró. Amén de una cabalgada propia con recorte que obligó a sacar una manopla de acero al meta italiano. Fue un valor en la presión y canalizador en la creación. Si Arbeloa dio un golpe en la mesa, él dio el suyo propio.

Y en Huijsen
Aunque la sorpresa estuvo en el centro de la zaga. En la previa ensayó con Huijsen como pareja de Rüdiger y el día D, repitió. No era titular desde el 17 de febrero, en Da Luz. Entre dudas, problemas físicos y una sanción (vio la quinta amarilla ante el Getafe), reivindicación. Cuando muchos pensaban en Asencio, la realidad fue Dean. Con la intención de aprovechar su capacidad con balón para hacer las veces de lanzadera. Como voto de confianza para un central que necesita precisamente eso, confianza. Lo demás lo trae de serie. Y respondió.

Fue el madridista con más pases completados (44) y solo erró tres (93,6% de acierto). Despejó hasta cinco balones, recuperó dos balones, tuvo seis contribuciones defensivas y ganó la única entrada que intentó. Y ante Semenyo y Haaland apenas sufrió. En realidad, les hizo sufrir. Por momentos, desaparecer. Especialmente un noruego que, entre Rüdiger (sensacional) y Huijsen, pasó de puntillas por el Bernabéu. Atento en la anticipación, con rendimiento creciente durante el partido y sólido.
Horizonte
Decisiones, muchas. La mayoría acertadas. Para maniatar a un Manchester City que limitó su peligro a un Doku autosuficiente. Después de unos encuentros donde las sensaciones llevaban a la duda, apareció la certeza de la manera más contundente. Aunque tras el triunfo, Arbeloa no quiso cantar victoria. “El otro día hablaba con ellos [los jugadores] después del partido con el Getafe y les hablaba un poco del día de la marmota...”. Y es precisamente huir de ese vaivén el gran objetivo. Encontrar la estabilidad, que días como el del Villarreal o el del City no vengan entrelazados con Osasunas o Getafes. El foco, en el Elche. Pero de momento, en su primera batalla táctica contra Guardiola, Arbeloa puede sacar pecho.
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