BARCELONA

Xavi, muy decepcionado con Dembélé

El técnico se considera engañado por el jugador y acusa directamente a su agente de forzar el 'no' a la renovación. No se plantea dejarlo en la grada, pero ante esta situación vería bien su salida en enero.

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Xavi Hernández está muy decepcionado con Ousmane Dembélé. El técnico blaugrana, que ha sido un defensor a ultranza del extremo francés desde que aterrizó en el club, "puede ser el mejor del mundo en su posición", llegó a asegurar el día de su presentación, mantuvo a lo largo de estos dos meses varias reuniones individuales con el delantero para conocer sus planes de futuro. En todas y cada una de las citas, Dembélé le aseguró que su prioridad absoluta era renovar, sobre todo tras escuchar en boca del técnico el proyecto deportivo que tenía en mente para él, donde sería uno de los pilares ofensivos del equipo.

Sin embargo, estas buenas palabras se acababan diluyendo cuando el agente del jugador, Moussa Sissoko, se reunía con el director de fútbol, Mateu Alemany: el relato cambiaba sustancialmente, con amenazas, prepotencia y malos gestos como denominador común.

El Barcelona, harto de tanta incongruencia y falta de respeto, le dio un ultimátum a su agente: antes del 15 de enero tenían que responder a la última oferta de renovación. La respuesta no pudo ser más insultante para el club, ya que Sissoko reclamó para Ousmane un trato de 'crack', reclamando 200 millones por cinco temporadas de sueldo, más 40 millones más en concepto de comisiones y prima de fichajes.

Evidentemente, Alemany dio por cerrado el asunto, retirando la oferta de renovación y emplazando al jugador a una nueva reunión donde se le comunicaría los siguientes pasos, donde está incluso la amenaza de que no juegue ni un partido más como blaugrana si sigue en el club hasta el 30 de junio.

Según ha podido saber AS, Xavi está muy dolido con el jugador: considera que tiene un entorno muy tóxico, sobre todo un agente que ha demostrado pensar muy poco en los beneficios deportivos de su cliente y mucho en el bolsillo. En ningún caso, el técnico dejará seis meses a Ousmane en la grada, aunque es consciente que la mejor solución, dadas las circunstancias, es que marche este enero. Primero, porque liberaría masa salarial y permitiría hacer frente a alguna operación que está en curso, y segundo, porque sería muy difícil gestionar las apariciones de Dembélé, sobre todo pensando en el recibimiento adverso que tendría en el Camp Nou, donde sería abucheado en cada pelota que tocase.

Ahora mismo, el técnico es partidario de buscar una salida pactada este mismo enero y evitar que la situación se enquiste durante seis meses, que se podrían hacer eternos tanto para el jugador como para el club.