Finalizado

SUPERCOPA | INTER 2-JUVENTUS 1

El Inter triunfa ante una Juve dura de matar

Los nerazzurri conquistan en la prórroga su sexta Supercopa de Italia gracias a un tanto de Alexis.

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El Calcio ya tiene otro dominador. El Inter, aunque sufriendo más de lo esperado ante una Juve en apuros, conquistó su sexta Supercopa, especialidad de Simone Inzaghi, y abre una nueva era de triunfos tras el scudetto de mayo.

En la primera parte ambos conjuntos pusieron en el césped de San Siro intensidad e ideas, y no faltaron goles, ocasiones y polémicas. La primera llegó por un posible penalti de Chiellini sobre Barella que no vieron ni el árbitro, ni el VAR, enfureciendo a los interisti. La rabia les pasó factura a los milaneses, que encajaron el 0-1 poco después.

Los de Allegri, que salieron de inicio sin Dybala y con Kulusevski presionando a Brozovic, abrieron la lata gracias a una gran jugada de Morata, cuyo centro fue cabeceado a la red por McKennie. El tanto despertó al Inter, que subió el ritmo y logró el empate con un penalti por una falta de De Sciglio sobre Dzeko. Lautaro materializó la pena máxima con un potente remate y, a partir de allí, empezó un monólogo de los locales, interrumpido solo por dos intentos de Bernardeschi en el comienzo de la reanudación.

El resto de la segunda parte vio a los bianconeri, cada vez más cansados, ponerse en las narices de Perin para defender el 1-1 a la espera de algún contragolpe. La llegada de Dybala desde el banquillo no sirvió para crear peligros en la zona de Handanovic, aunque tampoco los interisti, a pesar de mantener el control, hicieron mucho más que un testarazo de Dumfries que golpeó al guardameta rival y al poste.

Se llegó así a la prórroga con el mismo guion, y la emoción más grande de la noche llegó a 10 segundos de los penaltis. Centro de Dimarco, error garrafal de Alex Sandro al que Darmian le robó la cartera y ahí apareció Alexis, que en el área chica empujó el balón entre palos. El chileno desató la fiesta de San Siro y le dejó un recado a Simone Inzaghi: "Soy un campeón, y los campeones hacen eso. No me dejan jugar, me siento como un león en una jaula". El míster lo perdonará: le regaló su primer título interista.