ELCHE

Benedetto: "Confío en la gente que maneja el club, al Elche le va a ir bien"

El atacante argentino analiza para AS, en exclusiva, sus primeros meses en la entidad franjiverde. Al descubierto, su lado más cercano.

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Benedetto: "Confío en la gente que maneja el club, al Elche le va a ir bien"
FITO GONZÁLEZ

Darío Ismael Benedetto (Berazategui, Buenos Aires, 1990) es algo más que un futbolista. Es un chico carismático, dentro y fuera del campo. En ocasiones diferente y anárquico, pero siempre obsesionado con la lucha por sus objetivos. A los 12 años perdió a su madre por una parada cardiorrespiratoria mientras él celebraba en la cancha un gol en la final de un torneo de barrio. Aquello cambió su vida hasta dejar el fútbol y el colegio. Su padre, Hugo, se lo llevó a la obra para trabajar como albañil, mientras se refugiaba en la música con el grupo de su hermano Lucas. Así fue hasta que un amigo de la familia le devolvió al verde para reanudar su carrera en Arsenal. Llegó a Boca para ser campeón y erigirse en un ídolo de la grada. Una grave e inoportuna lesión de rodilla le alejó del Mundial de Rusia cuando sus cifras goleadoras estaban a la par de los Messi, Cavani o Kane.

Si Benedetto se repuso de la trágica muerte de su madre, mucho más de aquella lesión en el cruzado. Volvió para celebrar varios títulos y dar el salto a Europa. Primero en el Olympique; ahora, en el Elche, su Elche, donde también es propietario. Le motiva el qué dirán porque al Pipa, Matute para los amigos, le impulsa el reto de demostrar que no es un futbolista cualquiera. Pudo firmar en verano por el Real Betis para jugar competición europea, pero a Benedetto nunca le acompañó una travesía tranquila. Con el recuerdo de su madre, sueña con salvar al Elche a la espera de saber si seguirá en la entidad de su socio Christian Bragarnik o, quién sabe, si el Real Betis de Pellegrini vuelve a tocar a su puerta. Hoy, justamente, se cumplen tres meses desde que se subió a un avión para poner rumbo a Elche de madrugada. El vuelo se hizo viral, ya que fue muy seguido por los aficionados franjiverdes a través de las redes sociales.

Tres meses después de su llegada. ¿Cómo está viviendo su primera experiencia en España?

Muy contento. Siento que no erré en la decisión de venir a jugar a Elche. Mi familia está muy cómoda y tranquila, que es lo principal para mí. Estoy adaptado a la ciudad y al equipo, entregando todo en los entrenamientos para que el fin de semana podamos sumar la mayor cantidad de puntos posible.

Afirma que no erró en la decisión en la misma semana en la que se va a cruzar con el Real Betis, que pudo ser su equipo este verano. ¿Qué pasó?

Pasó el tiempo. Las negociaciones con el Real Betis estaban muy avanzadas, pero el Elche debía tomar su decisión para fichar a un delantero y no podía esperar más. La negociación con el Betis estuvo frenada durante 20 días y no se pudo llevar al cierre por los números (por problemas con el control económico y la tardanza en la salida de Loren). Me incliné a tomar la decisión de venir al Elche y así se lo dije a mi representante.

¿Y no se arrepiente de no haber fichado por un equipo que pelea por Europa?

El Real Betis es uno de los clubes que más me gusta de España y, aunque creo que no me equivoqué, sé que el equipo que nos visita el domingo tiene fama y cartel en Europa. Todo el mundo sabe que el Real Betis es un grande, con una afición enorme, y eso también me llamaba mucho la atención. No descarto vestir esa camiseta el día de mañana. Ahora sólo me queda dar lo mejor para el Elche y salir de esa zona de descenso a la que hemos caído. Se ha armado una plantilla para intentar no sufrir hasta el final del campeonato, como el año pasado en el que hasta la última fecha no se definió todo. Para ello hay que trabajar duro.

Ser accionista del club, ¿fue un freno o un impulso para aceptar la propuesta del Elche?

Ninguna de las dos cosas. Sólo siento que soy jugador de fútbol, más allá de que mi representante (Christian Bragarnik) sea el propietario. Soy socio y parte del club, pero continúo siendo futbolista y el día que me retire pensaré qué es lo que quiero hacer: seguir en el Elche o estar ligado a otra cosa. Mientras tanto, sólo me enfoco en jugar. Sería erróneo por mi parte pensar que por ser propietario del club debo estar más relajado que el resto. Vengo a sumar en este lindo equipo que quiere hacer un buen campeonato. Ser propietario me hace estar más metido porque el éxito será bueno para todos.

Pero una cosa es lo que uno siente y otra diferente es lo que puede pensar el resto de gente. ¿Nota que ha cambiado en algo su situación en el vestuario con relación a otros equipos?

No, para nada. El vestuario siempre me ha recibido muy bien y mi relación con los chicos es magnífica. Sigo siendo futbolista; la gente pueda pensar lo que quiera. He jugado con situaciones aún más complicadas. Jugué en Boca o Marsella, donde la presión es enorme, y me gustan esos desafíos. También este en el que sé que si no lo hago bien, puedo dar de qué hablar. Es algo a lo que estoy acostumbrado y puedo sobrellevarlo.

¿Qué tal es, en esta situación, esa relación entre entrenador y jugador?

Buena. Fran (Escribá) es el que toma las decisiones. Estamos trabajando duro y de forma conjunta por un objetivo atractivo.

Para futbolistas como Benedetto, acostumbrado a jugar en clubes aspirantes a títulos o competiciones europeas, ¿cómo cambia la adaptación a un fútbol más defensivo y en el que el objetivo es opuesto?

Cuesta más llevarlo, pero no es algo a lo que uno no se pueda adaptar. Estoy implicado al cien por cien con el equipo y a la idea del técnico. Sé que no somos un equipo ofensivo, pero seguiremos dando el máximo para pelear por estar un poco más arriba.

Suman cinco jornadas sin ganar y han caído a la zona de descenso. ¿Qué siente el vestuario ante esta situación?

Los futbolistas somos conscientes de que no estamos jugando bien. No se puede tratar de salir a sacar resultados, sino que debemos ir a ganar todos los partidos como sea. La realidad es que no estamos haciéndolo bien y eso lo hablamos dentro del vestuario. Son cosas que debemos corregir; sabemos que queda muchísimo. Estamos en zona de descenso, pero a muy pocos puntos de los que están más arriba. Ganas un partido y te posicionas en una situación más arriba. El equipo es muy bueno para no estar sufriendo como ahora.

¿Y de quién es más la responsabilidad de jugar mejor: de los futbolistas, de los planteamientos o de la fortuna en momentos determinados?

La suerte, no; la suerte hay que buscarla. Es una responsabilidad de todos: cuerpo técnico y jugadores. Debemos dar un poco más de lo que estamos ofreciendo y poco a poco vamos a conseguirlo.

El domingo se enfrentarán dos equipos heridos por los últimos resultados. ¿Qué partido esperan ante el Real Betis?

Ojalá que sea un encuentro favorable para nosotros porque lo necesitamos y jugamos como local, ante nuestra gente. No podemos relajarnos. Nosotros no atravesamos por un buen momento y ellos cuentan con un gran plantel, que juega bien. No debemos confiarnos y hay que sacar pecho con la localía para lograr un triunfo.

"Sería erróneo por mi parte pensar que por ser propietario debo estar más relajado"

Benedetto

Suma cuatro jornadas como suplente. ¿Cómo lo lleva?

Me gustaría jugar más. Vine con esa ilusión, pero hay un técnico que toma las decisiones y la postura del entrenador, ahora, es que esté en el banco. Lo acepto y trabajo duro para demostrar que puedo ser titular.

Con Lucas Boyé indiscutible, hay otros cuatro delanteros para sólo otro puesto. ¿Esperaba esta situación?

Cuando yo fiché por el Elche sabía que nadie iba a tener el lugar ganado. Tampoco lo tenía Lucas (Boyé), pero él mismo consiguió ese estatus por los méritos que viene haciendo. Tanto los que se quedaron como los que llegaron sabíamos que la competencia iba a ser dura. De hecho, el equipo necesita que haya varios futbolistas en diferentes posiciones para poder competir; después es el técnico el que debe tomar la decisión.

En lo personal, ¿Matute o Pipa?

Depende de para quién. En el mundo futbolístico, todo el mundo me llama Pipa. En el familiar y de amigos, Matute. Si la gente del barrio me dice Pipa, me enoja mucho. Para los que me conocen de siempre soy Matute y si me dicen Pipa, no les saludo. Al revés no me molesta. Mis padres, mis tíos, mis primos y mis hermanos me llaman Matute.

¿Su ídolo era Matute Morales?

En realidad, me apodaron así porque cuando comencé a jugar había un futbolista destacado de Independiente con ese nombre. Siempre que agarraba la pelota, y regateaba, yo mismo decía que la llevaba Matute Morales. En realidad, yo admiro a tres jugadores: Maradona, Ronaldo Nazario y Martín Palermo. Me quedé con la pena de no conocer a Diego en persona, con el que tuve videollamadas y habíamos quedado en vernos tras la pandemia. A Ronaldo no tengo el gusto de haberle saludado en persona. Y a Martín le conocí en una cena en la que vino a visitar a Boca porque es muy amigo de Guillermo Barros Schelotto. Le di un abrazo, pero apenas tuve un diálogo con él.

Más allá del Elche, Benedetto es uno de los jugadores en activo más carismáticos del fútbol argentino. ¿Cómo ha sido el camino de aquel niño que empezó a jugar con sus primos, su tío y su hermano en las calles de Berazategui?

Empecé a jugar muy chico en Independiente, en la edad de prenovena. Un año después, con doce, pasó lo de mi mamá, que falleció por una parada cardiorrespiratoria cuando yo disputaba una final con mi equipo de barrio. El mundo se me vino abajo, dejé de jugar al fútbol, nunca más volví a Independiente y tampoco quería ir a la escuela. Tiempo después, un amigo de la familia me dijo si quería ir a hacer una prueba a Arsenal (de Sarandí), después de varias temporadas en las que no jugaba nada a la pelota, sólo en la calle de vez en cuando con mis amigos. Se dio esa posibilidad, me quedé y arranqué mi carrera como profesional.

Le cambió la vida de completo y muy joven comenzó a trabajar…

Sí, con mi papá, en la construcción. Fue un momento durísimo para toda mi familia. El mundo se nos vino abajo. No quería volver a jugar al fútbol porque suponía recordar situaciones de largos viajes en bus hasta donde tenía que entrenarme y partidos que me devolvían a la memoria aquel trágico momento. No sabía si tenía muchas ganas de volver a vivir todo aquello; ya no disponía de la misma fuerza para afrontar esa situación. Dudé mucho entre el sí y el no; al final creo que acerté.

"Cuando yo fiché por el Elche sabía que nadie iba a tener el lugar ganado"

Benedetto

Además de a su padre, tiene dos hermanas más y a Lucas, su hermano mayor, con el que montó una banda de música. ¿Echa de menos a ‘Los de El Pato’?

¡Él sigue en su rumbo de música! Yo opté por dejarlo y en el momento en el que me subieron desde la reserva de Arsenal dije que lo abandonaba para centrarme en el fútbol. En ese grupo de cumbia, yo tocaba los tachos o timbales, como le llaman aquí, con los palillos. Nos estaba yendo bien, aunque cuando decidí volver al fútbol lo abandoné por completo.

Es habitual verle señalar al cielo cuando marca un gol. ¿Todo tiene sentido con su madre?

Mi mamá es el pilar más fuerte de mi vida. Ella siempre quiso que yo jugara al fútbol y me acompañó a todos los viajes y a todos los campos, junto a mi familia, el termo y el mate, para vernos a mi hermano Lucas y a mí. Si a alguien le pido algo es a mi madre.

¿Y qué le pide para el Elche?

Que nos vaya bien. En mis pensamientos le pido que nos siga ayudando y acompañando.

¿Con qué sueña Benedetto en el Elche?

Esto es un proceso largo que acaba de iniciarse. Ahora me toca empezarlo como jugador en el Elche. No sé cuánto tiempo más voy a seguir aquí. Mi contrato de cesión dice que voy a estar un año y a final de temporada se verá cómo sigue mi vida en el club. La idea es que el equipo finalice la temporada lo más cómodo posible. No digo pelear un campeonato porque no estamos preparados para ello, pero sí podemos estar en mitad de tabla. Hay plantilla para conseguirlo.

A medio y largo plazo, ¿a qué puede aspirar esta entidad?

Ojalá que el día de mañana se hagan cosas aún más grandes para tratar de terminar lo más alto posible. Tengo confianza en la gente que maneja la entidad y sé que al Elche le va a ir bien.

Benedetto, pensativo durante su entrevista con AS.

¿Ve a su socio Gustavo Bou jugando también en el Elche?

¿Por qué no? ¡La Pantera me encanta! Es un gran futbolista, aunque ahora está muy tranquilo en Estados Unidos. Intercambiamos mensajes por Instagram y sé que está bien. ¡Cómo no voy a verle si es un excelente futbolista!

Otro de sus grandes amigos es Iván Marcone, que no vive un buen momento en el equipo pese a llegar la temporada pasada con un gran cartel. ¿Qué cree que le puede aportar al once?

Fútbol. El juego que nos está faltando. Iván (Marcone) es un profesional que lo deja todo, con muchísima personalidad. A mí me gustan esos futbolistas que se enojan hasta en un reducido o en una práctica. Eso significa que quiere ser importante y se está matando para cambiar la opinión del entrenador, como yo. Eso son decisiones del técnico que se deben aceptar y sólo queda trabajar duro para darle la vuelta.

Llegó justo hace tres meses de nuevas a España. ¿Qué tres jugadores le han sorprendido de la plantilla del Elche?

El primero, Mojica. Es un jugador al que le vamos a tener poco tiempo por la trayectoria que lleva; se merece dar un salto. Es un futbolista distinto que está preparado para otras cosas. Prueba de ello es que ahora es fijo con la selección de Colombia. En los partidos se mata. Después me gusta mucho Werner. Me ha sorprendido en sus reacciones y su juego. Yo estuve con Axel (Werner) en Boca y ahora está más maduro y preparado. Y Lucas Boyé. La temporada pasada vi todos los partidos y siempre me gustó su entrega, además de que es muy buena persona. Es positivo para el equipo, al margen de cómo vaya el equipo o el resultado.

Habla de Axel Werner, sólo faltaba añadir al debate al tercer portero…

No es por eso. De Axel me sorprende cómo trabaja, lo que no quita que tengamos otros dos grandes guardametas como Edgar y Kiko, que son excelentes arqueros.

"Mi mamá falleció cuando yo tenía 12 años y es el pilar más fuerte de mi vida"

Benedetto

En 2017 se rompió los cruzados cuando llegó a rozar un promedio de gol por partido, a la altura entonces de Messi, Kane o Cavani. La vida le volvió a dar otro zarpazo del que también se recuperó…

Ese fue el momento más duro de mi carrera deportiva. Sumaba 45 goles en 70 partidos, estaba en mi mejor momento futbolístico justo antes de la lesión. Llegué a la selección argentina para jugar las eliminatorias que nos clasificaron para el Mundial de Rusia. Soñaba con eso, me estaba jugando la vida y sabía que estaba en el camino de conseguirlo. Lamentablemente, en un partido frente a Racing, en la cancha de Boca, hice un mal movimiento y me rompí el ligamento cruzado de la rodilla derecha. Me costó volver ocho meses. Antes de la lesión jugué aquella eliminatoria ante Palmeiras, en la que hice tres goles en dos partidos. En la final que perdimos ante River marqué de local y de visitante. Salimos campeones ante Rosario Central y subcampeones ante Tigres…

Pero volvió con más fuerza hasta dar el salto a Europa…

Sí, pero fue duro. Me costó mucho recuperarme. Sentía que algo no estaba bien en mi cuerpo. Me había curado de la rodilla, pero el tendón de Aquiles me daba dolores por correr mal; se me curaba uno y me agarraba tendinitis en el otro… Todo el tiempo fui sobrellevando esos dolores, rengo (cojo), infiltrándome. Y nunca estaba al cien por cien, máximo a un 60% o 70% de lo que podía dar.

¿A quién le sacó la lengua en el Bernabéu?

¡No fue una sacada de lengua! Me pillaron en la foto mordiéndome la lengua y los memes en las redes sociales volaron. Me causó gracia, sobre todo en la prensa argentina que es una locura. Jamás me burlé de esa manera de alguien. Sí de otras formas, pero de esa no. En esa jugada, un rival me chocó y yo me mordí como diciendo “qué haces, te voy a dar”. Cuando se agarró la imagen parecía que estaba haciendo otro gesto.

¿Ha vuelto a viajar a Costa Rica o Canadá?

(Sonríe) Eso fue increíble. Con el América de México perdimos 3-0 de visitante y en la vuelta, en el estadio Azteca, al descanso ya ganábamos 5-0 (al Herediano de Costa Rica). Terminamos ganando 6-0, con tres goles míos. En la final fue duro porque en la ida, también en el Azteca, el Montreal nos venció 0-1. Al descanso llegamos con 0-0 y en el descanso pensamos que estábamos jodidos. Y en el segundo tiempo hice tres goles, junto a otro de un compañero, para firmar la remontada y ganar la Liga de Campeones de la CONCACAF.

¿Se ve muchos años en el Elche?

Está por ver. Si el Elche hace uso de la opción de compra, me quedaré feliz de la vida; pero también hay que ver el tema de los números, con mi contrato en Marsella y lo que cuesta mi carta de libertad. No es fácil y es un tema a tener en cuenta. En su momento se verá.

Por último, se está viendo un ambiente algo frío en el Martínez Valero, acostumbrado a lo vivido en los estadios de Boca, Olympique o América. ¿Qué le pediría Benedetto a su afición?

Durante la pandemia nos dimos cuenta de lo importante que es sentir el aliento y el calor de la grada. La gente es fundamental para nosotros en el estadio. Necesitamos de su apoyo para seguir más motivados y que sepamos que están ayudándonos para dar lo máximo y no sufrir como lo hicimos la pasada temporada.