DEPORTIVO

Menudo: “Me crié en un vestuario, la relación con mis amigos era mediante un balón”

Juan Carlos Menudo cumplió ante el Zamora 300 partidos en 2ª B. Repasa con As su carrera, la polémica en Logroño, sueños, el “complicado momento” en el Depor…

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Juan Carlos Menudo, posando para AS.
Jesus Sancho (Sanchofoto) Diario as

Juan Carlos Menudo (Sevilla, 18/6/1991) cumplió el pasado sábado 300 partidos en Segunda B repartidos en ocho clubes. El talentoso mediapunta andaluz repasa su dilatada carrera llena de sinsabores, éxitos, sueños y polémicas. De corazón bético y formado en la cantera del Sevilla, vivió unos de sus peores tragos en su salida del UD Logroñés, rival del Deportivo este domingo. Licenciado en INEF, luce con orgullo el ‘10’ y su vida futbolística está marcada por la figura de su padre. Acostumbrado a ser titularísimo, atraviesa un “complicado momento” con solo 92 minutos jugados, pero está seguro de que “acertó” viniendo al Depor, con el que está convencido de lograr su meta y “jugar el año que viene en el fútbol profesional”.

Se acabó el sol y llegó la lluvia…

Parece que sí, pero ha durado mucho este verano, la verdad. Toca frío, invierno y apretar.

¿Cómo valora la situación del Deportivo tras estas diez primeras jornadas?

Teniendo en cuenta que es un equipo casi nuevo, del que venimos de estilos de juegos diferentes, el equipo está haciendo un buen campeonato. Ni alto ni bajo, pero estamos en la zona que queríamos estar.

En ese ensamblaje, ¿nota progresión?

Todo esto tiene un tiempo, pero dentro de lo que cabe marcha. El inicio nos dio una pequeña ventaja, luego tuvimos un pequeño bache, pero ya estamos ahí otra vez.

Y ahora visita a la UD Logroñés, uno de los partidos grandes de la temporada…

Sí, es un equipo que viene de descender de Segunda y tiene una plantilla y presupuesto bueno. Tienen el mismo objetivo que nosotros y es un partido en las alturas. Un partido que no decide nada, pero que puede valer para dar un paso importante.

Y es uno de sus exequipos…

Sí, allí pasé un año muy bonito y dejé muchos amigos. De todas formas, la manera de irme no fue la mejor. No se hicieron bien cosas y no se dijo toda la verdad. Con todo, fue una de mis casas en las que estuve muy feliz.

¿Qué ocurrió?

Tuve unos problemas familiares y en aquel momento hablé con Carlos Pouso, que era nuestro entrenador. Con él no hubo ningún tipo de problema, me entendió. El problema vino cuando se le transmitió la noticia al club. Se empezó a decir que me iba por el frío que hacía, que si estaba incómodo y algunas otras tonterías. En aquel momento me cogió muy joven y cada vez veo más claro que lo que se dijo fue una tontería. En ningún momento desprecié al Logroñés, un club que ha crecido mucho y de lo que yo me he alegrado. Me fui por unos problemas familiares, quería estar cerca de casa y lo que hice fue volver a Cartagena, donde ya había estado.

Además, marcó 11 goles, uno de sus años más realizadores…

Sí, creo que solo lo superé en el Melilla sumando los goles del playoff. Además, jugaba en una posición que no era la mía porque Pouso me adaptó en la segunda vuelta como falso delantero. Fue un año muy bonito que terminó en aquel partido de playoff en el campo del Huracán que fue el mayor mangazo que he vivido y uno de los más gordos en España. Teníamos todas las papeletas para ascender y acabó con nuestros sueños. Éramos un club de gente humilde, pero muy trabajadora. Hicimos un año para recordar.

“Son muchos años en esta categoría. Una categoría que me ha dado mucho, pero también maldita, no me deja salir de ella. Estoy en el sitio indicado para hacerlo”

¿Esa es la guinda que le falta, ascender?

Sí, por supuesto. Llevo mucho tiempo llamando a la puerta y si no abre, la tiraré. Qué no quede por intentarlo. He jugado bastantes playoffs y ha salido cruz. Estoy seguro que algún día saldrá cara y estoy convencido que estoy en el sitio indicado y el año correcto para hacerlo.

Le va tocando, el pasado sábado ante el Zamora cumplió usted nada menos que 300 partidos en Segunda B…

Sí, es una cifra de la que me enteré hace poco. Es bonita y no es fácil llegar a ella. Son muchos años en esta categoría. Una categoría que me ha dado mucho, pero también maldita, no me deja salir de ella (risas…). Esta temporada vamos a intentar salir de ahí y ojalá sea el año.

¿Por qué no ha llegado a jugar Juan Carlos Menudo en Segunda?

En algunos momentos de mi carrera tuve la opción de jugar en Segunda. Aquel año en Logroño, por ejemplo, se pensaba que tenía equipos como el Mirandés… Pero no pensé en eso, tenía un problema personal en casa y lo importante era la familia. Tuve otra opción al año siguiente también, pero por ‘h’ o por ‘b’, no cuajó. Hay que seguir llamando a la puerta. Se lo debo a mi familia, que son los que luchan conmigo día a día.

Pues nada, el año que viene con el Deportivo…

Ojalá, para eso hemos venido. Tengo otro año más de contrato y espero que sea para disfrutar de la Segunda División. Creo que estoy en el sitio y estamos en el camino correcto. Claro que nunca sabes. El año pasado, por ejemplo, subió el Amorebieta y nadie contaba con él. Y se quedó el Badajoz, que tenía un equipazo tremendo. Esto es la Segunda B, te crees que vas a ganar fácil y cualquier equipo te pinta la cara.

Además de lo que me ha contado, ¿qué alegrías y disgustos se le han quedado marcados en estos 300 partidos?

Sobre todo fui feliz en Melilla, fue un año increíble. Era un equipo que en teoría no tiene esa solera de Depor, Logroñés, Ponferradina o Numancia, pero en el que se trabajaba desde que sale el sol hasta que se esconde. Estabas como en casa. Con Carrión hicimos un año excelente, salíamos a disfrutar al campo. Fue la vez que, junto al Logroñés, estuve más cerca de tocar la gloria. También recuerdo un gol de falta con el Cartagena en Algeciras con el que nos metimos en playoff. Los momentos más especiales fueron los playoff y partidos de la Copa del Rey contra Madrid, Barça, Villareal o Valencia. Son rivales y estadios que son para contar cuando me retire. Al final, este bendito deporte me ha dejado cosas buenas, cosas malas... de todo.

Hablando de estadios. ¿Qué le está pareciendo lo que se vive cada fin de semana en Riazor?

Esta afición es de superior categoría, pero de categoría máxima. En toda España cuando hablas del Depor y su afición hablas de títulos y Europa. Creo que la cifra de socios está ya por encima de los 18.000; una auténtica locura en la categoría en la que estamos. Si fuera en Primera o Segunda no te sorprende tanto, pero en Segunda B, que vas a campos que hay 500 o 1.000 personas... Tanto equipo, como club y jugadores somos conscientes de todo esto. Esta afición se merece una alegría de una vez por todas porque viene de años muy duros. Ya toca.

“Mi situación es complicada. Esperaba ser un futbolista con peso y no jugar tan poco. No daré mi brazo a torcer, tengo que adaptarme y darle la vuelta a esto”

Un poco dura también es su situación en el equipo. ¿Cómo lo está llevando?

Es una situación complicada. Cuando yo vengo para aquí no vengo para lo que está pasando ahora mismo. Es una realidad que no me esperaba, no me esperaba que a estas alturas hubiera jugado tan pocos minutos. Es cierto que tuve la mala suerte de tener una pequeña lesión después del primer partido, pero luego… No sé qué decir, no me voy a meter en camisas de once varas. El míster está confiando en otros compañeros y lo que toca es trabajar, intentar aportar y cuando toque, aprovecharlo y ayudar al equipo.

Y eso que en su debut casi no se podía pedir más. Gol y asistencia…

La verdad es que sí. Además, debut en casa y goleada ante el Celta. Aunque sea el filial, yo que soy de Sevilla y vivo los derbis, sé lo que es. Ganamos y cogimos ese impulso que nos hizo ganar los cuatro primeros partidos. Fue un comienzo espectacular.

Usted lleva unos años siendo titular casi intocable, pero en el Deportivo no lo ha sido todavía. ¿Le empieza a pesar?

Sí, casi desde la Ponferradina, que fue complicado el primer año, llevo cuatro o cinco temporadas que he tenido la suerte de jugar muchos partidos consecutivos. Este año… no contaba con esto. Esperaba ser un futbolista que tuviese un peso, pero no sé explicar por qué. Son decisiones que se toman y lo que intento es hacer cambiar de pensamiento al que decide.

¿Cree que el sistema de juego de Borja Jiménez le está perjudicando?

Es cierto que jugamos sin mediapunta, sin enganche, y en esa circunstancia es más complicado. Pero yo he jugado tirado a la izquierda mucho tiempo con libertad para meterme para dentro. Es cierto que de pivote en el mediocampo no he jugado mucho, pero si me lo pide el míster, ahí voy a estar. Voy a intentar adaptarme con mis cualidades al sitio que el míster crea que puedo rendir.

Al menos ante el Zamora tuvo usted algo más de un cuarto de hora, y rozó un nuevo gol…

Sí, la tuve, tuve un par de ocasiones. Yo soy un tío que meto mucha presión e intento siempre dar lo mejor de mí y ser muy crítico conmigo. Eso a veces es una virtud, pero también un defecto. No estuve en mi mejor versión cuando entré. Es normal porque me faltan esos minutos que den confianza. Intenté aportar tranquilidad en un partido que se estaba complido con la doble línea de cinco del Zamora. Con los cambios se abrieron un poco más las líneas y después de nuestro gol ellos se tuvieron que abrir. Se podía acabar el partido antes, pero no hicimos el segundo.

¿Ha hablado usted con el técnico?

No soy de los que habla cuando tiene minutos ni me gusta hacerlo cuando no los tengo. También por los compañeros, el míster pone a los que cree que están mejor. No tengo que hablar mucho con el entrenador para saber que no estoy entrando, tengo que cambiar sus pensamientos. Tengo que hablar en el campo.

Juan Carlos Menudo, en el duelo ante el Zamora en el que cumplió 300 partidos.

Juan Carlos Menudo, en el duelo ante el Zamora en el que cumplió 300 partidos.

Y pesar de todo esto, ¿sigue pensando como decía antes que está en el sitio adecuado en el año correcto?

Creo que sí, que no me equivoque. Eso sí se lo dije un día al míster. Tuve ofertas importantes y vine aquí porque me dio la gana y lo volvería a repetir. Creo que el Depor el próximo año o el siguiente va a estar en fútbol profesional, no tengo duda. Y no tengo duda que no va a estar solo en Segunda, va a estar pronto en primera línea del fútbol nacional. Yo tengo que venir aquí a intentar aportar. ¿Qué este año aporto menos? Pues es una situación complicada, no esperaba esto, pero no voy a dar mi brazo a torcer. Intentaré adaptarme y darle la vuelta a la situación. Voy a intentar jugar cada vez más y entrar en el once. Estoy en uno de los mejores clubes de España, estoy agradecido, en el sitio correcto y si retrocedo cuatro meses, tomaría la misma decisión.

Y como persona, ¿cómo anda usted de paciencia?

Soy un futbolista de carácter. Voy a ser padre por segunda vez, y por última, y eso te da responsabilidad y ese temple de frenar esos impulsos que a lo mejor sí tuve de joven. Antes de saltar, mejor contar hasta diez e ir aguantando. Es una situación que por suerte no me ha tocado vivir muchas veces. Este año me está tocando y habrá que llevarlo con tranquilidad y con la cabeza fría. La forma que puedo cambiar ese pensamiento es demostrándolo en el verde. He venido aquí a jugar mucho más y aportar; es lo que deseo.

Volvamos a su carrera. Se formó en el Sevilla y luego, con tantos equipos por los que pasó, ninguno fue andaluz…

Tuve alguna opción, pero… Es que en Segunda B en Andalucía hay mucho equipo de pueblo, pero arriba de la tabla hay pocos. Creo que la economía allí está peor que en el Norte. Por desgracia, no somos ni Messi ni Cristiano. Tenemos nuestro sueldo, que es bueno, pero que no da para vivir 25 años. Los equipos grandes y económicamente potentes están en el Norte y como buen trabajador, hay que ir a donde esté el pan. Lo más cerca que he estado es Cartagena, pero en horario es A Coruña, que tengo vuelo directo a Sevilla y estoy a hora y media de mi casa. Así que nunca estuve tan cerca de casa como ahora.

¿Usted jugó en el filial del Sevilla, mantiene contacto?

Tengo algún contacto con el club, pero la relación allí Sevilla-Betis es muy dura y saben de mi condición de verdiblanco; es algo conocido en Sevilla. Una vez salí del Sevilla tengo las puertas cerradas por ser bético, y en el Betis también porque dicen que si fuese bético no habría jugado en el Sevilla. Allí la rivalidad es así. Tengo mucha gente conocida en el club y mantengo contacto con jugadores y exjugadores. Fueron doce años de mi vida y le estoy muy agradecido al Sevilla por la oportunidad que me dio. Al final no fue para adelante y mi camino siguió por otro sitio, cosas del fútbol.

Con lo que cuenta, ¿no sería un poco del Celta de niño?

No, no (risas…). Por eso te decía al principio que entendía perfectamente la rivalidad de los derbis. Un derbi siempre es un derbi, solo se juegan para ganarlos. Por eso lo del Celta era un partido trampa. Había mucho que perder si no ganábamos y ganarlo era lo lógico.

¿Le pesa el ‘10’ o le gusta?

Me gusta, me gusta. No es la primera vez que lo llevo, lo tuve la temporada pasada y lo pedí cuando llegué. Quedaba libre, Barritos me hizo las gestiones pertinentes y lo llevo con mucho cariño y responsabilidad. Los años que me queden, intentaré llevarlo.

Tuvo algo de ventaja, usted fue el primer fichaje del Depor 2021-22…

Sí, por eso te digo. Desde el primer momento lo pregunté y lo reservé. Lo llevo conmigo desde siempre. Sé que es un número para gente diferente, pero lo llevo con orgullo y responsabilidad.

"Una vez salí del Sevilla tengo las puertas cerradas, saben que soy bético. Y en el Betis también porque dicen que si fuese bético no habría jugado en el Sevilla"

¿Qué ‘10’ le gustaba?

Me fijaba mucho en Romario, Aimar, De la Peña, Capi como bético que soy… Y, sobre todo, lo llevaba mi padre, que ha sido el mayor ejemplo deportivo que tengo. Era el número del jefe de la familia. Era y es el futbolista en el que siempre me fijé y me dio los galones.

¿Cuánto ha marcado la figura de su padre su carrera?

Mucho. Él fue futbolista y llegó a Segunda B, pero luego siguió de entrenador. De chico, terminaba de entrenar y me iba a sus entrenamientos. La relación con mis amigos era mediante un balón, me crié en un vestuario. Las cosas buenas me las decía todo el mundo, para decirme las malas siempre estaba él. En aquel momento no lo entendías mucho, pero ahora que soy padre sé que hizo lo mejor para mí. Me marcó como padre y futbolista, tenía ese carácter competitivo. Era delantero, tenía gol…

Muchas horas con su padre en casa y en su trabajo…

Sí, ya iba al vestuario cuando era jugador. Él pedía permiso y los técnicos le dejaban. He estado viendo y mamando un vestuario desde muy niño. Luego, como entrenador, me empapé de sus creencias y pensamientos. Algún día me gustaría llegar a ser parte de su cuerpo técnico, o que él lo sea del mío.

Parece que su futuro al retirarse lo tiene claro, entrenador.

Me gusta, no estaría mal. No es una decisión que sea ya definitiva, pero me estoy preparando para ello. Tengo INEF y cursos de quiromasajista. Me gustaría seguir ligado al mundo del deporte, no sé si en una rama o en otra. Lo bueno de nuestro trabajo es que nos deja mucho tiempo libre para formarnos. Ya veremos por dónde lo enfocamos.

Usted como veterano y con largo recorrido en una cantera como la del Sevilla, ¿cómo ve a la actual remesa de la cantera del Depor?

Para lo bueno y para lo malo, están en un equipo grande. Tienen los focos, quizá demasiados. Aunque eso vale para el veterano y el joven. Hay chavales que están llamando a la puerta y hay que darles su momento, pero sin meterles presión. Son jóvenes y necesitan su tiempo. Los veo con unas capacidades muy buenas y en el Depor, si Dios quiere y las cosas van bien y nos metemos en el fútbol profesional, la cantera va a ser muy partícipe. Creo que el club y los técnicos están haciendo un trabajo muy bueno con ellos.

Acabo. Lleva tatuado el ‘10’ del que hablábamos. ¿Algún tatuaje prometido si esto acaba bien?

(Risas…). No tengo nada definido ni en mente. Lo que sí me saldrán son las lágrimas más grandes porque esto viene de largo, no de un año o dos. Llevo cinco playoffs y en ninguno tocó cara. Si fuera este año, que no sea en un playoff para no sufrir tanto. Será un momento en el que explote de felicidad y me acuerde de los que están y de los que ya no están, como mi abuelo. Sería un momento muy especial.