CELTA

Mouriño no es capaz de frenar la sangría de la masa social

El Celta vuelve a estar por debajo de los 17.000 socios. No han logrado recuperar nada de los más de 5.500 abonados perdidos en la pandemia.

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Carlos Mouriño durante una rueda de prensa
Lalo R. Villar DIARIO AS

La incapacidad de la directiva del Celta para atraer afición ha vuelto a quedar patente este verano. Después de la desastrosa campaña de abonados llevada a cabo durante la pandemia, el club vigués perdió un total de 5.668 socios, pasando la cifra de abonados de 22.469 a 16.801. Hubo reconocimiento de culpa y propósito de enmienda, pero la masa social se mantiene por debajo de los 17.000.

El conjunto olívico no ha querido facilitar los datos actuales de abonados, pero el hecho de que hayan sacado entradas a la venta revela que las cifras son iguales o peores que la temporada pasada. Con la grada de Marcador en obras, el aforo de Balaídos supera ligeramente los 17.000 espectadores, por lo que el número de socios es inferior.

Entre los aficionaos hay muchas quejas por el trato recibido, por los numerosos problemas generados a la hora de realizar alguna gestión o por la falta de soluciones ante los inconvenientes. Una de las mayores críticas que ha levantado la última campaña de abonados es la eliminación de la posibilidad de financiar el abono, lo que supone un trastorno importante para muchas familias. La reubicación de socios, el envío del abono o la ausencia de atención en taquillas son otros de los reproces al club.

Mouriño sigue instalado en la pasividad ante este grave problema. No ha ofrecido soluciones reales ni ha cambiado su trato al socio. Su discurso se centra en los reproches al Ayuntamiento sobre las obras de Balaídos, mientras la sangría de la masa social celeste es cada vez más preocupante. De momento, los más de 5.500 aficionados perdidos durante la pandemia no han vuelto.